otra vez la inmortalidad

Categoría: Ciencia y tecnología, De la vida y de la muerte
9 de octubre del 2009

Todo lo que haces a diario, las pelis que ves, las fotos que tomas, las conversaciones que tienes, tus libros preferidos, los poemas de tu adolescencia, las notas del cole, los informes médicos, radiografías, hematologías, el diario de la infancia, tus contratos, las canciones de la abuela, todas las partituras significativas, los recortes de prensa, las recetas, más fotos y vídeos de tu gente querida, las cartas de amor, tus ideas y opiniones por escrito y a viva voz. Todo lo que te importa, todo lo que te ha importado alguna vez. Un concentrado de ti mismo.

Leo en Periodistas 21 que esto es lo que ha hecho durante 11 años de su vida el investigador Gordon Bell, que trabaja para Microsoft en el famoso Silicon Valley. Toda esta información ha ocupado 230 mb; no llega a medio cd de los normalitos. Cito del artículo referenciado en el enlace, “este investigador cree que la vida digitalizada de una persona ocuparía apenas un terabyte (la biblioteca del Congreso de EEUU pesa unos 100 terabytes). En un futuro no muy lejano, cuenta Bell, se podrían utilizar todos esos datos para construir un avatar digital de un ser querido y pedirle consejo sobre, por ejemplo, una posible boda o un cambio de trabajo”, y más adelante, “…no es un enorme ejercicio de egocentrismo. La idea de digitalizar todo lo que ha acumulado, leído, escrito, fotografiado y grabado responde al interés del investigador por profundizar en dos campos. Uno de ellos es el de la innovación tecnológica. Bell quiere crear un sistema de clasificación y búsqueda que ponga en relación todos los datos y que, por ejemplo, permita a un paciente cardíaco de 80 años acceder, con un solo clic, a la información acumulada durante toda su vida sobre cualquier suceso relacionado con su salud cardiovascular”. El proyecto se llama MiLifeBits y para su divulgación ha escrito un libro junto a Jim Gemmell donde lo explica todo, Totall Recall.

¿No será más bien la última batalla contra la muerte y el olvido? Evitar con toda la tecnología posible volver al polvo y diluirnos en el anonimato del tiempo y el espacio. Nos seduce el seguir influyendo más allá del pasar humano, que mis nietos me encuentren en estas líneas dentro de 70 años (si a mis hijos no se les olvida seguir pagando el alojamiento web). Inmortalidad para todo el que se anime a escribir, grabar, fotografiar, digitalizar. Convertir la vida en una enciclopedia disponible y sobre un único tema, yo/tu. Las hojas de cristal riduliano de Herbert. Te quedas pensando y sintiendo el cansancio del viernes por la tarde, y vuelvo a Borges, como cada tanto, cuando dice que quiere morir completamente, con ese cuerpo que ha sido su compañero. Pero, qué tentación.

piratería

Categoría: Rayos y Truenos
26 de octubre del 2007

Llevo tiempo dándole vueltas al asunto de la piratería y los derechos de autor. Mis elucubraciones, que todavía no acaban, van por aquí, más o menos. La música y los videos, así como la tv y los conciertos, no son una manifestación artística en si misma, son una necesidad social, un material de consumo que se usa y se tira según el momento, no son compuestas o realizados como obras perdurables con un mensaje estético o ético (con excepciones por supuesto). Es decir son como la ropa. Y con respecto a la ropa siempre tenemos dos opciones, compras ropa de marca o compras ropa normalita, esta última cumple su función de tapar, vestir y verse bien; la ropa de marca va más allá, te gastas un pastón y aunque cumple las mismas funciones la disfrutas con el plus de que es de diseño y te costó más. Pues creo, por el momento, que es la misma diferencia entre un cd pirata y uno original, los dos te dan las mismas canciones pero el primero es más barato y el segundo trae contenidos adicionales. Es decir hoy considero que un disco, un software o una peli original, es un lujo y encuentro válido usar y comprar copias piratas, lo veo como una opción de consumo cuando no puedes (o quieres) darte lujos, buscas lo pragmático, que sirva, que se oiga, que te vista. Si haces un regalo, o celebras algo compras un original, con sus tapas con fotos y con extras. La industria y los mismos autores deberían dejar la tragedia y el cuento de pérdidas por derechos de autor y asumir que lo que venden no es nada del otro mundo, es otro pantalón.