Salí de Caracas a las 2.30 h de la tardecita del miércoles, llegué a Palma el jueves a las 19.40… qué mareo! En el aeropuerto de Maiquetía (Caracas) hubo revisión de equipajes porque buscaban drogas, así que no sé si al azar o con algún criterio de selección, cada tantas personas ¡toma! abrir todas las maletas, incluídas por supuesto las que estaban envueltas en plástico (al menos luego te pagaban la reevoltura); y todo esto antes de llegar al mostrador de Air Europa para facturar. No me tocó “allí”, pero mi maleta llegó sin candado y rota la cremallera, al menos no faltaba nada. En el aeropuerto venezolano encontré una cosa curiosa; en la zona de embarque un sevicio de masajes rápidos, Prana Express; entre 10 y 20 minutos y podías escoger “pies y piernas”, “espalda” o “cabeza y hombros”, el más caro 15 euros y el menos 7. Intenté apuntarme después de saber que el vuelo se retrasaba dos horas (parece que seguían revisando maletas) pero tenían lista de espera y no me tocó. ;-( Aquí una instantánea del sitio…

Ya en Barajas, esperar cuatro horas para la conexión a Palma. Después de comprar un par de regalitos, y caminar de aquí para allá y al revés, me dediqué a buscar la conexión wifi gratuita que captaba el receptor de mi portátil. Pero nada, “puro embuste” como dirían en Venezuela, la conexión que realmente se activava era de pago…

El vuelo se retrasó una horita más… “qué es una raya más pa’un tigre”.
Finalmente en Palma, me esperaban mis tesoritos Cata, Abril, Luci, Emili… y Samba. Zoltan me la debe!
Sigo zombi pero ya voy reconociendo lo que me rodea…








Foto Per Endström