El inspirado compositor y musicólogo venezolano Juan Manuel Sánchez adapta el famoso Capricho 24 de Paganini para violín, a una versión pianística en las que usa diferentes ritmos del folklore y la música popular venezolana. Estructurado como un tema con variaciones, a veces es el ritmo y otras la secuencia armónica, la que nos devuelve el vals sincopado, el merengue clásico en cinco por ocho, un pajarillo y otras variantes llaneras del joropo como la chipola y el gaván. El recorrido no olvida la danza zuliana y el polo que uno llama margariteño pero que es patrimonio del oriente criollo. En fin que me ha encantado descubrirlo. Gracias a Valentín Moldován por enviar este regalo.
los melódicos, 53 años imponiendo el ritmo
Categoría: Familia, Música, Venezuela17 de Julio del 2011
Fundada en julio de 1958, Los Melódicos, “la Orquesta que impone el ritmo en Venezuela” (slogan que mantuvieron por décadas) llegó estos días a su quincuagésimo tercer cumpleaños. Sin interrupciones, sin pausas, de un solo tirón hasta hoy, y allí siguen en Venezuela, tocando y haciendo bailar a la gente, allá o en Colombia, o en algún otro país latinoamericano donde son igualmente queridos y conocidos.
Como parte de mi historia personal, me alegro mucho; y rememoro los tantos años viendo a mi padre forjar su sueño, haciendo que nuestro mundo entero girara alrededor de una guaracha, una cumbia o un bolero.
Aunque García Márquez, Carpentier o Juan Rulfo sean los nombres que quizá vengan en primer lugar a la mente cuando se piensa en realismo mágico, no hay que olvidar que fue Arturo Uslar Pietri, bien venezolano, quien acuñó el término para referirse a los características de la cuentística nacional. Como hombre de mundo que era, Uslar Pietri lograba ver su país desde fuera estando dentro, destacando y poniendo el dedo en lo extraordinario de aquellas tierras, que como suele suceder siempre pasa desapercibido para los protagonistas. Quizá por ello fue capaz, el primero -no sé de nadie que después lo haya hecho mejor- de asumir la responsabilidad de contarnos nuestro país, a lo largo de muchos programas de radio y televisión, y en sus libros, también didácticos y entretenidos. Uslar conocía la magia, lo subrealista, lo insólito de aquellas tierras que tanto maravillaron a Alejandro de Humbolt o inspiraron a Conan Doyle. Pero hubiera quedado totalmente anonadado ante las nuevas realidades mágicas terroríficas de la tierra que nos parió.
Del cáncer de Chávez no tengo nada que opinar, es horrible enfermarse así, seas quien seas. Pero lo llamativo es que se vaya a que lo curen o remienden en La Habana y que desde allá, a control remoto, siga cortando el bacalao venezolano. Tengo una sola hipótesis para su internamiento cubano, y no tiene que ver con el nivel médico tan reconocido de la isla caribeña. Por poco que seas criollo crees en la mano negra, esta forma de llamar a los poderes de la oscuridad (también llamados fácticos) que pueden cambiar destinos, resucitar votantes, y lograr en general cualquier cosa inesperada en cualquier ambiente, académico, político o económico. Pero también sabes que hay una versión popular de la mano negra; esta que hace su propia justicia con los violadores o los pederastas en las cárceles; esta que a veces en forma de turba revienta las rejas de supermercados, centros comerciales y abastos y sale a la calle con una nevera en la espalda o media res también a cuestas, y se va caminando, sudando a chorros con su botín, por la autopista, a la vista de todos.
Chávez está en Cuba porque le da pánico solo imaginarse en Venezuela enfermo y hospitalizado - ese tiempo cuando nos sentimos y somos más vulnerables- y que llegue alguna enfermera buenamozona y después de sonreirle y decirle mi teniente coronel amado, le inyecte un suero de colores y lo deje mudo y paralizado para siempre.
vino
Categoría: Amigos, Blogósfera, Comidas, De la vida y de la muerte, Familia, Mallorca, Música, Salud, Textos y poesías, Venezuela, Viajes, coros, mundo8 de Octubre del 2010
Tengo ganas de escribir alguna cosa esta noche. Podría ser del ensayo de Musicantes; Lauro, un poco de Bibiloni, trabajo duro, pura música, regocijo interior. Reunión de colegas, proyectos, salir con más ideas y más valor para hacer lo de uno. Sacarle un diente a la pequeña y ponerle azucar en el huequito como hacía mi mamá. Disfrutar una cena rica hecha por tu esposo. Que te lleven de la mano a ver “mami un vídeo de zombies súper guay” y ver que tu hija acaba de descubrir Thriller… irte al balancín de la terraza con una copa de vino. Y terminar aquí por puro gusto, por tener ganas de compartir un par de segundos con los amigos que se acercan.
Mis hermanas dicen “tener brillocidad” al comienzo del ánimo etílico que todo lo endulza y te prepara para el descanso. Un puntito; este que te afloja los hombros, te permite dar un vistazo a tu vida, y detenerte un momento para decir, gracias.
líderes tóxicos y fidelización de lealtades
Categoría: De la vida y de la muerte, Venezuela16 de Septiembre del 2010
El término fidelización, viene del marketing y se aplica a una forma de mantener el vínculo comercial con los clientes a través de diferentes estímulos, sean promociones, puntos, descuentos, entradas a espectáculos o facilidades en viajes, entre otras estrategias. A veces se llama fidelizar clientes a lo que es simplemente mantener, impedir que se vayan. Es un tema interesante por la mezcla de mercadeo, sociología y psicología que implica, y es especialmente tramposo cuando realmente no se toman en cuenta las necesidades e intereses del cliente.
En el contexto de este escrito la fidelización vendría a ser un tipo de manipulación mediante la cual un jefe o líder de grupo, compromete a sus empleados, alumnos o seguidores, a tomar partido en sus problemáticas personales o laborales, de forma que estos, “sin comerla ni beberla”, coloquialmente expresado, quedan en medio y resultan posicionados o identificados, aunque sea pasivamente, con quien apenas comparten una actividad puntual y en poca o ninguna medida, personal. La intención de fidelización de lealtades ocurre automáticamente cuando por su posición de mando estos líderes aprovechan para, siempre de manera vertical e inconsulta, informar a los grupos de sus cuitas y desventuras. Y dan por sentado que por estar escuchando el discurso, los presentes están de acuerdo con lo informado. Como no hay posibilidad de réplica ni repregunta, la ilusión de lealtad se consuma.
La estrategia descrita es común en líderes tóxicos, quienes exigen o esperan lealtades acríticas y sufren manías persecutorias; quizá por sentir en lo profundo, que sus méritos son insuficientes u ocupan posiciones de poder logradas de manera ilegítima o fraudulenta. Individuos para quienes lo distinto es peligroso, lo nuevo sospechoso, y las iniciativas y pensamientos divergentes, una amenaza.
Hugo Chávez se corresponde perfectamente con la descripción, no se ha podido probar el fraude en sus muchas reelecciones y no se le niegan algunos méritos en etapas tempranas de su mandato. Después, ha sido un “más de lo mismo” que se reedita anualmente, programa tras programa. Indice acusador de yanquis y neoliberales, para quien la existencia de oposición es inaceptable. Lider tóxico donde los haya, exige lealtad perruna de subalternos y adláteres; desviarse del camino trazado es caer en desgracia. O con Chávez o contra él.




Foto Per Endström