Extraído del interesantísimo artículo “Sobre apellidos venezolanos” aparecido en THESAURUS. Tomo XL. Núm. 1 (1985), y que puede consultarse online en el Centro Virtual Cervantes.
______________________________________________
Más o menos hasta el siglo catorce los apellidos en España se formaban por el sistema patronímico: Álvarez, hijo de Alvaro; Rodríguez, hijo de Rodrigo; Pérez, hijo de Pero, etc., de la misma manera que en los idiomas sajones se formaban agregando el sufijo -son al nombre de pila: Anderson, Williamson, Johnson, etc. Los galeses los formaban agregando simplemente una s al nombre: Rogers, Williams, Evans, etc. Los irlandeses simplemente colocaban la preposición of entre dos nombres: William of Neill, que pronto se redujo a una o con apóstrofo: William O’Neill. Los idiomas eslavos, por su parte, agregaban el sufijo vich, que significa “hijo de”: Basil Ivanovich. Árabes y judíos, por su parte, colocaban el correspondiente ben entre los dos nombres, significando asimismo “hijo de”: Simón ben Isaac, por ejemplo. (Curiosamente, fue mi propio apellido el primero en fijarse en España. Ya en el siglo noveno, un tal Tel Pérez, del señorío de Meneses, tuvo dos hijos, uno de los cuales se llamó Tello de Meneses, y el otro Téllez, de donde salieron las dos ramas que ya se mantuvieron como es el uso actual: ya no era el caso de que Gonzalo Pérez tenía un hijo que se llamaría Pero González, y este otro que se llamaría Juan Pérez, y este a su vez otro que se llamaría Diego Ibáñez, quien a su vez procrearía otro llamado Gonzalo Diéguez, lo que hace tremendamente difícil seguir el rastro de las familias en los árboles genealógicos). Ya para el siglo catorce empezaron a inventarse los apellidos. La pista la obtuvieron, tal vez, los españoles, de los antiguos romanos, quienes usaban nombres y apellidos como ahora lo hacemos: Marcus Tullius. Esto implicaba que había un Marcos, perteneciente a la gens (familia) Tullía. Pero como habría varios con el mismo nombre propio, se le agregaba a cada quien un apodo (cognomen). Así Cicerón se llamaba Marcus Tullius Cicero (Cicero significa “garbanzo” —de donde viene el castellano “chicharro”—), pues tenía una verruga en la nariz. De igual modo, Publius Ovidius Naso (”narigudo”), Qintus Horatius Flaccus, etc….
La mayoría de los apellidos venezolanos son de origen castellano, canario y gallego, aunque a partir del siglo dieciocho, con el establecimiento de la famosa Compañía Guipuzcoana, empezaron a abundar los apellidos vascos, hasta el punto de que don Vicente Amézaga, historiador de dicha compañía, ha compilado una lista de más de mil quinientos. Más tarde vinieron las inmigraciones de diversos países de Europa, especialmente italianos y portugueses, que se establecieron definitivamente en Venezuela, hasta el punto de que apellidos como Pietri y Abreu son hoy típicamente “criollos”. Lo propio ha acontecido con inmigrantes de otras regiones, por lo que Venezuela ofrece hoy el más rico mosaico étnico de cualquier país de América Latina. Abundan, asimismo, los apellidos de origen judío sefardita. Son apellidos originalmente portugueses o españoles, de individuos que, huyendo de la persecución religiosa, emigraron a los Países Bajos primero, y de allí a Curaçao, de donde pasaron a tierras venezolanas, especialmente entrando por Puerto Cabello donde se establecieron y echaron raíces….
En el catálogo que se ofrece a continuación solo se toman en cuenta los apellidos de origen castellano, canario y gallego, sin incluir los numerosos apellidos vascos o catalanes. (Al decir ‘castellano’ me refiero al idioma, no a la región). Se incluyen, asimismo, los apellidos sefarditas. Debe tomarse en cuenta que la mayoría de los nombres de santos, usados como apellidos, fueron un arbitrio a que apelaron los judíos conversos (’marranos’), para asegurar sus vidas ante la implacable persecución religiosa desatada por el Santo Oficio. Así, apellidos como Santamaría, Sanjosé, Sanvicente, Sampedro, son de origen sefardita….
[De las enormes listas que presenta Tello y que impresionan por la variedad de apellidos, copio los de origen sefarditas]:
Abraham-Adán-Ahijado-Almea-Almosny-Asorraf-Bemergui-Benacerraf-Benadiba-Benadón-Benador-Benaiges-Benaím-Benalal-Benallán-Benamor-Benamu-Benaroia-Benaroyo-Benarroch-Benarroyo-Benasayag-Benasayeg-Benassy-Benatar-Benatuil-Benayán-Benazar-Benbunan-Bencecry-Bencid-Bencomo-Benchetrit-Benchimol-Benchocrón-Bendahán-Bendavíd-Bendayán-Benezra-Benguiqui-Benhaud-Benhayán-Benhayoum-Benhonou-Benjamín-Benmerguí-Bennazar-Benshimol-Bentata-Benzaquén-Benzecry-Beracasa-Berah-Beraha-Beraja-Capriles-Curiel-Chocrón-Daniel-David-De Sola-Diamante-Gabriel-Henríquez-Hermano-Isaac-Isaías-Jacobo-Jairo-Joaquín-León-Leví-Lucas-Maduro-Manuel-Mateos-Matías-Miguel-Moisés-Moreno-Muchacho-Noé-Obadía-Pablos-Padrin-Pariente-Pinedo-Pinto-Quijano-Rafael-Rafaela-Ricardo-Sabas-Salas-Salomón-Salvador-Samuel-Sananes-Sanjosé-Santamaría-Simón-Tobías-Toledano-Tomás-Vicente-Zacarías.