maravilloso

Categoría: Salud
24 de febrero del 2013


Lo envía Xisca Balaguer. Gracias por este regalo…

la sabiduría de la menopausia

Categoría: De la vida y de la muerte, Salud
4 de noviembre del 2012

Es el título del libro que tengo en la mesilla de noche y que me está acompañando de forma inesperadamente estimulante en una época de cambios y de turbulencias emocionales.  A un par de años que ya venían siendo complicados,  se sumó la muerte de mi madre; una pérdida que todavía no logro encajar y que apenas acepto como una realidad irreversible. Y así las cosas, un día en que me pasaba por la papelería de la esquina de casa, desde el estante que casi siempre veo con condescendencia, ese donde colocan los libros de auto ayuda; me llamó la atención este libro. Un ladrillo de 700 páginas que no disimula su vocación de best-seller. La autora es la doctora Christiane Northrup, quien ya ha escrito otros textos de éxito en los que va plasmando su experiencia y reflexiones de más de 20 años como ginecóloga y obstetra.

Algunas cosas te convencerán más y otras menos, pero su lucidez y conocimiento del tema, presentado a través de sus propias vivencias y las de sus pacientes, te hablan de ti misma. Más que acompañada, te sientes interpelada, en un diálogo constante donde confrontas no  solamente tu propia vida, también la de tu familia y amigos adultos. Porque no es lectura para jovencitas sin duda.

Dejo un párrafo. Venía hablando de las separaciones necesarias y las trampas que a veces hacemos para evitar los cambios…

Cuando una mujer se enfrenta a la perspectiva de un nido vacío, por amedrentadora que esta sea, lo fundamental que debe tener en cuenta es lo siguiente: la separación es algo necesario y en última instancia una bendición, pues le despeja el camino para su siguiente fase de desarrollo. Bloquear ese proceso se puede comparar con dejar una planta en una maceta demasiado pequeña, constreñida y atrofiada. La mujer puede elegir facilitar su crecimiento, lo cual al comienzo puede ser muy doloroso, o bloquearlo, decisión que tiene por consecuencia un envejecimiento acelerado y una pérdida de vitalidad, igual que le ocurría a esa planta en una maceta demasiado pequeña. Quedarse donde se está, en otras palabras, no es una opción viable. O crecer, o morir. 

armstrong en la UCI o el ciclismo en la UCI

Categoría: Mundo, Rayos y Truenos, Salud
22 de octubre del 2012

Como un “programa de dopaje profesionalizado” califica la Agencia Estadounidense de Antidopaje al que usó durante más de una década el US Postal (el equipo donde corría Lance Armstrong), y además usan para describirlo palabras estupendas como “éxitoso” y “sofisticado”. No sé yo, ¿es realmente una crítica aunque traiga de la mano sanciones y castigos retroactivos?  Algo de admiración hay en las palabras elegidas, aunque Lance haya sido, en nombre de todos los “dopados” del ciclismo y del deporte mundial, expulsado para siempre del paraíso por la Unión Ciclista internacional. Mc Quaid se da golpes de pecho, “me disculpo por no atrapar a los culpables a tiempo”, director de la UCI desde “2005″… y el Tour de France borra a Armstrong de su historia dejando un hueco de 7 años sin ganador.

Ya nos acostumbramos a ver a súper hombres en el deporte, haciendo cosas increíbles y batiendo marcas una y otra vez. Si de pronto vamos descubriendo que estas marcas fabulosas y que dan más espectáculo al ya espectacular cuerpo de estos tíos (y algunas tías, aunque menos) se producen con “ayudita”, y que de esto hay mucho más que este escándalo, y que las mismas organizaciones deportivas expresan una y otra vez lo difícil que se va haciendo detectar y pillar a los malos (en dopaje de la wiki se lee: “El problema es que, tan pronto como se prohíbe una de ellas o se desarrollan métodos para detectar su presencia, equipos enteros de médicos y químicos comienzan a trabajar para producir otras“). Pues no sería más interesante sincerar la cosa, algo así como abrir nuevos deportes paralelos, ciclismo “con” y ciclismo “sin”, atletismo con y sin, levantamiento de pesas… etc. Probablemente volveríamos a marcas (y cuerpos) más humanos en muchos casos.

Las drogas del dopaje deportivo son básicamente esteroides (más masa muscular, resistencia y agresividad), estimulantes (cafeína y estricnina), analgésicos, betabloqueantes (mayor control y tranquilidad en tiradores y arqueros) y diuréticos (pérdida de peso y limpieza de “rastros”).  Pero el dopage incluye también la distribución y comercio de sustancias y otros prácticas menos farmacéuticas pero bastante impresionantes, como transfusiones de la propia sangre, helio es los intestinos para flotar más o embarazos al uso para aprovechar el subidón hormonal. Al final lo de las sustancias es como una ampliación del botiquín de casa.

Mientras tanto el Red Bull y todos los productos que se le parecen siguen siendo patrocinadores del deporte mundial, y muchos de nuestros estudiantes de bachillerato y universidad comienzan el día con una lata de esto entre pecho y espalda. Y nadie dice nada.

 

columna vertebral

Categoría: Nuevas tecnologías, Salud
31 de enero del 2012

Malén nos pasa un enlace interesante; forma parte de la publicidad de una clínica de quiroprácticos, se llama Chiro One Wellness Centery supongo que será básicamente un centro de masajes. El punto es que de la web, lo mejor sin duda es la columna interactiva, donde al cambiar la posición del ratón a lo largo de las vértebras, se va explicando con qué zonas del cuerpo tiene relación y cómo pueden verse afectadas si no está bien “alineada”. Instructivo y “cuchi” a la vez. Venga, a darse un paseillo educativo.

columna.JPG

para los de mi quinta

Categoría: De la vida y de la muerte, Salud
10 de diciembre del 2011

Eduardo Ramírez envía esto desde Medellín, son algunas definiciones y recomendaciones del oncólogo brasileño Drauzio Varella. Llegan como power point, pero me ha parecido más práctico copiar directamente los textos y aquí están. No hay sorpresas, pero siempre está bien darle una repasada.

Tercera Edad: Oficialmente comienza a los 60 años y se supone que termina a los 80, pero no hay consenso.

Cuarta Edad o Vejez: Se inicia a los 80 años y termina a los 90.

Longevidad: Se inicia a los 90 y termina cuando mueres.

Vejez saludable: Nadie está sano después de los 50. Sanos están los jóvenes; los viejos tienen siempre uno o varios achaques que son propios de la edad. De lo que se trata entonces es de envejecer saludablemente, es decir, con los achaques controlados y sin complicaciones.

Genética: Si quieres saber cuánto vivirás y cómo llegarás a esa edad, mira o recuerda a tus padres. La carga genética es fundamental para establecer un pronóstico de vida. Quien tuvo cáncer o infarto antes de los 60 lo trasmitirá en los genes a sus hijos por lo que éstos tendrán mayor probabilidad de desarrollar las mismas enfermedades. Lógicamente el desarrollo de una enfermedad crónica requiere la presencia de varios factores, donde el genético es sólo uno de ellos.

No hay atracón gratuito: “Somos lo que comemos” dicen los naturistas y no les falta razón. Si además de tener una carga genética desfavorable te pones 3 o 4 cucharaditas de azúcar en cada café, saboreas todas las pieles del pollo asado y te relames con las cortezas de cerdo del aperitivo del fin de semana, estás convirtiendo tus arterias en cañerías atascadas. Ergo, no habrá buena circulación, no habrá buena oxigenación, lo que equivaldrá a muerte celular o, dicho de otro modo, envejecimiento acelerado o prematuro. En consecuencia, si quieres tener una vejez saludable, a partir de los 50 años cuida tu alimentación y deja de comer cosas “químicas”, de abusar de las grasas… Un buen desayuno, un buen almuerzo y una pésima cena son la clave para equilibrar tu medio interno.

Viva la bebida: Aparejada a la dieta está la bebida. Abandona todas las bebidas gaseosas; esas las pueden tomar los jóvenes y con mesura, nosotros no. Todos esos líquidos tienen carbonato de sodio, azúcar y cafeína. A nuestra edad, estas sustancias vapulean al páncreas y al hígado hasta desgastarlos. Toma mejor limonada, zumos… Hasta la cerveza es preferible ya que se hace con agua hervida, tiene componentes naturales y no contiene sodio. Por otro lado hay bastante evidencia clínica que demuestra que el consumo moderado de alcohol después de los 50 años mejora la calidad de vida pues tiene tres efectos definidos: vasodilatador coronario, disminuye el colesterol y es un sedante moderado. En consecuencia, y de forma práctica, a la hora del almuerzo o por la noche, cuando llegues a tu casa y ya no tengas que conducir, pégate un lingotazo. Los licores más recomendados son el whisky, el vino tinto y el aguardiente puro. En lugar de tomar nitroglicerina para dilatar las arterias, o estatinas para bajar el colesterol, o un valium para estar tranquilo, consigues todo eso con un buen trago. Y si lo haces en compañía de las personas que quieres, el efecto se duplica. Ahora bien, sólo una advertencia: consumo moderado equivale a uno o dos vasos, porque si te pasas todos los días, el efecto es exactamente el contrario y te matará más rápido de lo que te imaginas.

No te pases, tampo hay que ponerse entrechos: Esto quiere decir que todas estas pautas son buenas, pero sin exagerar y, sobre todo, sin dogmatizar. Si haces una barbacoa para tu familia o tus amigos, no vengas con que “no como chorizo porque es muy grasiento” o “mi médico me ha dicho que solo beba dos copas y punto”. Nada reemplaza la alegría y el placer de compartir con los que te quieren; no hay grasa ni copa que no se pueda metabolizar en una buena tarde de esparcimiento. Los mecanismos de compensación de nuestro cuerpo son aún poco conocidos, pero así sucede: si disfrutas verdaderamente, el “pecado mortal” dietético se transforma en “venial”.

Nadie me quitará lo bailado: Eso es absolutamente cierto porque todo lo que comas y bebas te dejará huella y, cual retrato de Dorian Gray, tu cuerpo lo mostrará en la vejez. Las noches de juerga, los atracones, los excesos de todo tipo harán la vida de viejo muy desgraciada. Y no solamente a ti, sino a tu familia.

Pérdidas: La principal desgracia para un anciano es la soledad. Lo habitual es que las parejas no lleguen a viejos juntas; siempre alguien se va primero, con lo que se desequilibra todo el statu quo que sostenía a los componentes de la pareja. El viudo o viuda comienza a ser una carga para su familia. Mi recomendación personal es que traten de no perder – mientras tengan lucidez – el control de su vida. Eso significa, por ejemplo: yo decido cuándo y con quién salgo, qué como, cómo me visto, a quién llamo, a qué hora me acuesto, qué leo, en qué me distraigo, qué compro, en dónde vivo, etc. Porque, cuando ya no puedas hacer todo eso, te habrás transformado en un plomo completo, en un lastre para la vida de los demás.

cuidar las transiciones

Categoría: De la vida y de la muerte, Salud
27 de noviembre del 2011

Cambiamos de una actividad a otra casi sin darnos cuenta, nos levantamos de un salto, nos desperezamos lo mínimo y bostezamos menos aún. Pero la mente necesita preparar cada nueva actividad a la que va a dedicarse, y el cuerpo debe acompañar esta preparación; o al revés, con la preparación y el calentamiento del cuerpo, preparamos la mente, la ponemos a punto. Una vez hablamos del cooling down de la gente de teatro, y como nos conviene incorporar este concepto a los que hacemos alguna actividad artística. Pero al seguirle dando vueltas al ciclo de energías y concentranción que envuelve una actuación o un concierto, llego a la conclusión de que cada actividad de nuestra vida diaria, aunque sea cotidiana y rústica, necesita una transición que la prepare y la despida. Detenerse y enfocar la mente y el cuerpo en lo que vamos a hacer, estar en el presente, en este momento único; estar con todos los sentidos.

Continuamente escapamos; hacia atrás y hacia adelante, la queja por lo que no hice, la preocupación por lo que está pendiente. Y pasamos a veces semanas viviendo simultáneamente tres dimensiones temporales que no nos dejan disfrutar y afrontar plena y completamente el presente, que siempre está comprometido con deudas o con espectativas.

Cuidar las transiciones ayuda a sacar más provecho del presente; te dices por ejemplo, y ahora me voy a dar un baño, y observas con atención cada prenda de ropa que te quitas, tomas conciencia de la temperatura del grifo cuando lo tocas, escuchas el sonido del agua al correr, colocas la toalla a mano para cuando hayas terminado, y teniendo todo a punto, y estando como Dios te trajo al mundo; respiras y metes el primer pie en el agua. Y estás absolutamente allí, disfrutando de ese pequeño regalo cotidiano; tu contigo, el agua, el vapor, el olor de un jabón rico, y después el contacto de una toalla domesticada por el uso.

Estar totalmente allí, o aquí, o allá. En lo dulce y en lo amargo, observando y comprometiéndose con la realidad tangible. Y para cada actividad, respirar antes, enfocar los objetivos, tensar (o relajar) los músculos en su justa medida y lanzarse a por ello.