beni

Categoría: Blogósfera, Familia
29 de Agosto del 2010

Uno de los hijos de la tía Lala tiene cáncer de esófago. Mi primo hermano ya es un hombre de 64 años, empresario de éxito, viajero incansable, gran comedor, cabeza de familia numerosa, y hombre bastante amoroso según el repaso que hago del brevísimo catálogo de recuerdos comunes. Los hijos de Lala forman un todo en mi memoria que asocio con dos lugares, su casa del Country Club de Caracas donde celebraron siempre fiestas estupendas (también mi primer matrimonio y los quince años de Iona) y su casa de Chichiriviche. Los primos Topel Capriles; judíos como su papá y católicos como su mamá; una vuelta histórica a los bisabuelos mitad judios mitad católicos; ellos seguramente lo explicarían mejor.
Ese todo apenas he podido individualizarlo con Raissa, la prima que vive en Barcelona, con Joe, el abogado de mi papá y con Raquel en los encuentros casuales y fugaces donde adivinas una simpatía y una identificación apenas explorada.

Ahora Beni en esta nueva y dura etapa escribe un blog; me lo dijo Raquel en casa de Gody cuando celebramos en Caracas el cumple de Negui, en este encuentro especial de las cinco hermanas; y a la vez de las cinco con padre. Raquel me lo dijo en su estilo directo y sin rodeos, “tiene cáncer y va contando cómo se siente, las cosas que hace y sus reflexiones”.
Hoy he terminado de leer todos los posts, me ha sorprendido identificar situaciones y anécdotas que podrían ser de mi propia casa familiar, vainas de mi papá y mi mamá, de nosotras. Pensaba que se podría hacer una especie de minidiccionario, lo que ellos dicen tal, en mi casa se decía cual, y así. Beni cuenta sobre su enfermedad y el tratamiento que sigue en Houston, pero también comienza a organizar recuerdos e historias. De Venezuela, con todo el torbellino absurdo que le ha robado la tranquilidad y la seguridad a tanta gente, del reciente viaje a Suecia donde viven sus hijas mayores con sus maridos e hijos. De pronto recordé que Karol y Melito habían estado aquí en casa con sus dos hijos el verano pasado. Y va reuniendo, como en un cajón de sastre, anécdotas de todos colores y texturas. Escribe fluido y lo leo con gusto y cariño. No hay tragedia sino naturalidad, lo bueno y lo malo con el desparpajo y el toque de irreverencia familiar. También con la dureza de los hombres crecidos en el mundo de la calle, este de los negocios, las empresas, los trámites con el gobierno, los éxitos y los fracasos que se pagan en dólares; tan ajeno al mundo de los artistas, o al de los funcionarios públicos del primer mundo europeo.

El papel y la pluma, y los folios que se quedaban en un cajón. Hoy el ordenador e internet, que son una ventana al mundo. Estamos lejos primo, pero hoy con tus posts te he sentido muy cercano. Dale plomo; a las dos cosas.

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Carlos Luis (hijo del tio Felipe), Carlos, Renato, Rebeca y Beni. En el cumple 77 de padre.

en el cumple 77 de padre

Categoría: Familia
26 de Agosto del 2010

El año pasado (28 de diciembre) se reunieron por el cumpleaños de Renato las hijas y nietos que viven en Caracas; así que faltan las Capriles de la diáspora, Negui e Irina con sus respectivos retoños, 6 nietos más.

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De izquierda a derecha arriba: Francisco (pareja de Iona), Iona, Carlos René (el 2º de Gody), Iliana, José Renato (de Iona), Renata (la mayor de Gody), Romina (la menor de Gody). Abajo, Alberto Rafael (de Iona), Cate, Renato y Gody.

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Categoría: Animal, Vegetal y Mineral, Familia, Venezuela
12 de Agosto del 2010

Hace un par de noches celebramos el cumple de mi mamá. Tere, la mamá de Gody y Neguí, tuvo la gentiliza de preparar una pasta deliciosa. Pasamos un rato chévere y nos tomamos las fotos de rigor. Hacía trece años que no estábamos juntas las cinco hermanas. Tuvimos la visita de un pequeño murciélago que entró por el balcón, lo recogí y aquí queda también el recuerdo!

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Categoría: Familia, Venezuela
9 de Agosto del 2010

Los seres humanos somos una vaina seria. Cuando estamos aquí queremos estar allá, cuando llegamos allá queremos estar más allá; o volver aquí. Claro que es por momentos, porque por poco que realmente lleves las riendas de tu vida, estás donde quieres estar.//. Aquí los días transcurren lentos y largos. Duermo bastante, ayer por ejemplo, me acosté a las 9 de la noche, hoy me he levantado a las 6, siempre con los pajaritos (al menos ya voy ganando media hora en 4 días).//. Nunca me he llevado del todo bien con las vacaciones, se me hacen largas. Me van bien los horarios, la agenda llena. Entrar y salir de casa.//. He descubierto varias cajas cerradas que dejé hace 11 años, creo que hoy dominguearé abriéndo alguna, estas cosas hay que hacerlas de a poco. Supongo que tendrán libros y papeles, y posiblemente haya por allí algún alijo de viejas cartas de amor (otra máquina del tiempo). Me quedo pensando que las cartas de amor jamás pasan de moda. Pueden ser más o menos románticas, puede cambiar el vocabulario, el tono y el medio (recuerdo un tiempo en que no podía esperar al cartero y me iba hasta la oficina de correos a reclamar mis cartas; o pienso en el hoy cuando son casi instantáneas y vuelan por el ciberespacio). Pero es lo mismo, la cosquilla en el estómago ante el sobre, o la inbox del servidor de correo. La emoción ante la efusión sentimental confirmada por escrito.

Pero entre escribir el primer párrafo y el segundo de este post, apareció el torbellino de mi hermana Iliana. Y nos atrapó con su energía y sus historias, que traía muchas de Colombia donde estuvo con la Orquesta. Así que hoy con Iliana escuchamos, nos reimos, tomé sangría, comí ostras, rematé con unos linguinis de salmón retechúpilis, libé un sambuquita con semillas de café y nos hicimos un montón de fotos con Cate y Renato. Como mis energías “clásicas” no dan para mucho más, me regresé a casita mientras Iliana, Negui y Francisco, seguían al ensayo de un grupo de jazz que parece que es muy bueno y otro día llevarán a Irinita… y las cajas se quedaron esperando. Pero mañana será otro día.

las castañuelas

Categoría: Familia, Venezuela
9 de Agosto del 2010

Iliana llegó de Colombia con mil anécdotas, y nos invitó a celebrar el encuentro familiar en este restaurant de Las Mercedes. Hacía 11 años que no iba, desde el día que me casé con Emili!

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Cate y Renato

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Jose Renato y Alberto, hijos de Iona

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Y las hermanitas, Iliana, Negui e Irina

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Categoría: De la vida y de la muerte, Familia, Venezuela
6 de Agosto del 2010

Las cinco y venintiseis. Abrí los ojos a las 4.55 encantada de salir de una pesadilla en la que dirigía un concierto sentada y no podía levantarme. Dirigía una obra y el coro cantaba otra, un híbrido entre “El Encobijao” y un madrigal que ya no reconozco, y además se iban moviendo de puesto sin orden ni concierto (nunca más exacto). Lavabo y una segunda oportunidad a la camita, pero ya no había nada que hacer, estaba irremediablemente despierta. Me concentré en lo que escuchaba, sapitos, ranas, grillos, los primeros pajaritos, naturaleza que envuelve. Y en otra capa lejana pero muy clara, coches, una sirena, el peso de un camión cargado en el que imaginas la arena bajo la lona derramándose por los costados. Aquí todo es así; realidades paralelas, mundos y submundos, dos o tres dimensiones humanas y económicas que coexisten, y las gentes viven en una o en otra, o en otra… y algunos bucean entre varias. Se teletransportan, porque las distancias son inmensas. Pero colindan.

Ayer casi todo el día en casa. Vino Negui que mientras está en Caracas se queda donde su mamá que vive casi al lado, me contó cómo decidió cambiar de Miami a Richmond, la gota fue que asaltaron su casa, se llevaron todo lo que pudieron. Estuvimos viendo vídeos de youtube, la semana pasada se fue a Colombia con la Orquesta y tocó el trombón en el baile. Hacía 17 años que no tocaba trombón con la Orquesta, cuando dejó de ser la subdirectora y se fue a Boston. Cuenta que fue una experiencia fantástica, 4mil personas en el baile, recuperar el repertorio, la relación con los otros músicos, la gente. En la tardecita vino Gody que tiene con la prima Pilar una empresa de distribución de marquesas. Es un postre, una especie de tarta con base de galleta dulce y mil y una variante, de cremas, frutas, chocolates; les va muy bien y trajo “muestras” de unos 8 sabores, los abrimos todos a la vez, sacamos cucharitas y hasta que no vimos fondo no paramos. Negui nos hace ver una guacamaya azul en la antena de la finca de al lado, preciosa. Albertico me mostró su alucinante robot con mando a distancia; mide como 50 cm de alto, camina, baila, recoge objetos, dice cosas; casi da miedo.//. Repaso los libros de la biblioteca familiar, es una verdadera máquina del tiempo, recuerdo que me encantaba ordenarla, reconozco títulos, los gustos diferentes de mi papá y mi mamá, biografías e historia él; más narrativa ella; cosas curiosas ambos. Echo en falta algunos títulos, también es verdad que la bioblioteca ahora está fraccionada, antes quedaba en la segunda planta, ahora está abajo y se reparte entre el estudio donde estoy atrincherada, la habitación de Cate y diversas estanterías aquí y allá.//. La enfermera de mi papá también cocina, y preparó para la comida “carne mechada”, frijoles, arroz con fideitos y plátano frito con queso rallado por encima. Un “pabellón criollo” con variaciones. Respiré profundo pensando que ya no como carnes, y acometí la agradable tarea de zamparme el pabellón. Un vaso grande de “papelón con limón” acompañó la comida. Cambias de país y cambias de sabores y olores. Viene en el billete, y no te cobran un plus. No se han dado cuenta.

Al final de la tarde acompañé a mi mamá a la clínica, tenía cita para revisar unos exámenes. El médico era un encanto, recordé que este trato con los galenos es bastante común aquí, llamas a la consulta y el médico te devuelve la llamada, hacen chistes, están disponibles, tienes su busca y hasta su móvil para emergencias. Medicinas, médicos, revisiones, exámenes. Mientras iba en el coche recordé una conversación de hace poco con Emili, después de cierta edad la salud se vuelve tema de coversación habitual, es una relalidad insoslayable; “tengo me pasa, tiene le pasa” y la gente se muere. Es lo que hay.//. Intermitentemente leo “Gusanos de arena de Dune” que me traje de Palma, así que voy de la ciencia ficción del libro a la multidimensionalidad caraqueña y de mi familia en particular. Dejo dos vídeos de la vista desde la terraza de Cate; el primero lo tomé casi a las 6, el segundo a las 6.30h. Empieza un nuevo día. Hoy toca desempolvar la libreta telefónica.

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Categoría: Familia, Venezuela
5 de Agosto del 2010

Las cinco de la mañana, en la casa todos duermen. Estoy en el estudio de mi mamá viendo como amanece a través de las correderas de vidrio que dan a un largo balcón. El ático de Cate está bien al este de Caracas así que por la derecha el cielo empieza a a ser de un azul clarito y a la izquierda todo es negro aún. Me levanto de su ordenador para retirar el cenicero, que aunque está vacío me marea con el olor a colillas de cigarrillo. Es raro que Samba no esté por aquí saludándome (tampoco tendré que salir a pasearla).

Después de un largo viaje, salimos de casa a las 6.30 de la mañana, avión a las 8, esperar varias horas en Madrid y luego un vuelo de casi 9 horas, finalmente me encontré sacando mi  pasaporte venezolano en el aeropuerto de Maiquetía. Diversos y gigantes paneles con mensajes y fotos del presidente te dan la bienvenida, todos tienen al final la frase “Patria, socialismo o muerte”. Es inquietante que te reciban con esta advertencia. El aeropuerto está estupendo, la atención de los funcionarios idem. Al salir con las maletas me encuentro un cartelito que dice “Tritrina”, mi malnom cómico entre las hermanas, lo levantaba entre la gente José,  quien lleva a mi papá de aquí para allá y es un gran colaborador del Blog de Los Melódicos. Nos conocíamos finalmente después de más de un año recibiendo de él fotos y comentarios para al Blog. Cate y Renato me esperaban un poco más allá. Abrazos y besos, los dos estupendos.

El aeropuerto no queda en Caracas, sino en una zona costera llamada Maiquetía (el nombre es de un cacique del S.XVI, jefe de la tribus de la misma zona). 30º y 88% de humedad que te golpean al salir del aire acondicionado. Para ir a Caracas a unos 45 minutos y 900 msnm, se asciende entre montañas por la autopista Caracas-La Guaira (otro nombre indígena) y allí a principios del ascenso por la autopista, nos quedamos varados cuando el coche se averió por segunda vez. Unas dos horas (¿o más?) esperando hasta que la grúa nos elevó sobre su lomo y nos llevó hasta la plaza Venezuela donde un amigo de José finalmente nos trajo a casa de Cate en Macaracuay (sí, también indígena). Estaban esperándonos Negui, mi hermana que vive en Estados Unidos, mi otra hermana Iona y su pareja Francisco y mi sobrino de 11 años Alberto Rafael. Iliana está en Colombia con la Orquesta, a mi otra hermana, Gody, espero verla hoy. Después llegó el otro hijo de Iona, José Renato, quien me enseñó sus trabajos de diseño de la Universidad. Vimos las fotos que llevé con mi vida de Mallorca, nos tomamos una cerveza, nos reimos… Sigo recuperando el paisaje y cada esquina de la casa.
Ya es de día.

renato capriles

Categoría: Familia
28 de Julio del 2010

En el blog de Los Melódicos reproduzco una entrevista que le hiciera en junio el periodista venezolano Jesús Bustindui . Entre las preguntas y respuestas donde reconoces la historia de la Orquesta y el carácter de mi papá, ha habido una que me ha conmovido…

7. De no ser músico ¿qué le hubiera gustado ser?
Músico.

Puro Renato. Cómo no iba a triunfar.

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buenos ratos y malos ratos

Categoría: Familia
13 de Junio del 2010

Ayer celebramos el cumple de Luci, al fin 7 años después de una cuenta regresiva que comenzó hace dos meses y en la que cada día (desayuno, almuerzo y cena) nos comentaba que se acercaba su cumpleaños y que faltaban 45, 44, 43… días. Nos fuimos a la zona recreativa de Caubet; naturaleza, sol, brisa. Llevamos a Samba quien corría y jugaba con los niños de aquí para allá. La pasamos bomba, la verdad es que es una delicia estar allí, oyes los pajaritos, ves pasar el tren de Soller. Además una oportunidad de conversar un rato con los papás de los niños invitados quienes en su mayoría prefirieron quedarse con nosotros el tiempo que duró la fiesta. Hablamos del cole, de las maestras, de la televisión y los gustos de nuestros hijos. Papás y mamás, unos separados, otros emparejados; interesante y bonito. Los chicos corrían, jugaban, llegó alguno llorando con un raspón en una pierna. Paloma hizo de animadora proponiendo y organizando juegos. El mal rato vino por la mala suerte de que un columpio le dio de lleno en la cabeza a Samba quien reaccionó instintivamente lanzando un mordisco a lo más cerca que tenía; la pantorrilla de una de las niñas invitadas. De más está decir que ya la fiesta no fue lo mismo, se nos vino el alma al suelo con el mal rato que pasó la niña, su papá y todos nosotros. Después cantamos el cumpleaños y comimos tarta, incluida la niñita. Unas de cal y otras de arena…

zoltan y harold, reyes de gomila…

Categoría: Familia
30 de Mayo del 2010

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lucía y el hombre invisible

Categoría: Familia, Mallorca
21 de Mayo del 2010

Descargando fotos del móvil me encuentro esta imagen del invierno que parecía que no se acababa este año, pero sí. Hoy por ejemplo ya se olía el veranito en el ambiente… la primavera ha sido más bien como un sueño que esperas se cumpla y cuando al fin llega, parece que nunca estuvo aquí.

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quemada

Categoría: Familia, Rayos y Truenos
18 de Mayo del 2010

Ayer noche, la cafetera con café hirviendo resbaló del fogón, llegó al piso y todo el contenido salpicó; especialmente en el pie de Abril. Tiene una quemadura de primer grado que sin ser nada grave impresiona porque ha perdido la piel en un área como de 2,5 cm2 y alrededor está bastante marrón, la piel quemada típica. Hoy le han hecho una súper cura en urgencias y tiene que seguir yendo unos cuatro días más para prevenir alguna infección. Y más que por dar el parte de incidencias familiares, lo cuento porque estos pequeños accidentes domésticos te recuerdan que el peligro y los accidentes verdaderamente graves están allí mismo, medio metro más cerca por ejemplo. Que un descuido tonto puede desembocar en una tragedia. Duele un poco el estómago y da vértigo tomar conciencia de nuestra fragilidad; y más aún de los que están bajo nuestra responsabilidad.