profes y maestr@s desbordad@s

Categoría: Educación
13 de Enero del 2012

Aquello de poner cámaras dentro de las clases y que padres y colegas pudieran observar lo que hacemos en las aulas estaría muy bien. Adiós al aula como espacio estanco y secreto donde la libertad de cátedra y la libertad para ser maleducado se reparten (a veces 50-50) el derecho a humillaciones, desplantes y groserías. La peor de ellas, la falta de equilibrio psicológico del adulto a cargo, incapaz de resetearse a la velocidad que el aula y la realidad social exige.

Hoy no es necesario un docente que sepa cosas, las cosas, la información, el conocimiento, están en todas partes, a un clic sin mover el culo de casa, los adultos lo sabemos, y los chicos también. Lo que necesitamos en el aula es un gestor social, tranquilo y seguro de su misión, una persona con empatía que domine la dinámica de grupo. Que, en primer lugar y por hacerle honor a la historia de la educación, sepa identificar a los chavales a quienes les gusta esta cosa rara de estudiar (mal conocida como empollar) y les anime a seguir sus inclinaciones sin dejarse influenciar por la realidad circundante que les informa diariamente que saber no es necesario, ni siquiera importante. Y sin desatender a este grupito, darse gusto con los más; trabajar la observación, la recogida de datos del entorno, el análisis de la realidad, la capacidad de opinar sobre lo que te rodea. Conversar sobre los Derechos Humanos y la Constitución, ir artículo por artículo comentando qué significa, qué aporta. Tomar una vez a la semana un periódico y discutir sus contenidos, todos, desde el fútbol, los sucesos, la política hasta los anuncios clasificados. Hablarles de la vida y de la muerte, y dejar que ellos hablen de sus vidas, de sus rabias y de sus ilusiones. Y que los maestros suelten la teta de los libros de editorial y se curren su material, que los inspectores e instancias superiores se dejen de tanta planificación de aula y proyecto curricular; puro papel y papeleo; que aterricen en la práxis del aquí y ahora rodeado de cada vez más cerca de 40 alumnos heterogéneos y dispersos. La mayoría de los chicos van terminando ciclos tan ignorantes como al entrar en ellos, en primaria, en secundaria, y no me apuren que casi llego a la universidad. Hay que darles otro alimento en ese largo tiempo en que están con nosotros.

A mi no me molesta (demasiado) un alumno ignorante, me pesa más uno de estos a quienes nada le interesa, incapaz de organizar una queja, de describir el aula, de resumir la última película que ha visto. Uno que nunca sabe qué le pasa cuando está triste, irritable o preocupado.

Ya sé que las cámaras no cambiarían las cosas de un plumazo, pero ¿a que obligarían a ponerse las pilar a más de un@? Especialmente est@s que terminan pidiendo bajas por depresión, que tienen nódulos en las cuerdas vocales de tanto grito, tod@s est@s de quienes los alumnos terminan diciendo en casa, “pobrecit@ el (la) profe mamá, es que va muy desbordad@”. El mundo al revés.

apellidos venezolanos, por jaime tello

Categoría: Educación, Textos y poesías, Venezuela
26 de Diciembre del 2011

Extraído del interesantísimo artículo “Sobre apellidos venezolanos” aparecido en THESAURUS. Tomo XL. Núm. 1 (1985), y que puede consultarse online en el Centro Virtual Cervantes.
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Más o menos hasta el siglo catorce los apellidos en España se formaban por el sistema patronímico: Álvarez, hijo de Alvaro; Rodríguez, hijo de Rodrigo; Pérez, hijo de Pero, etc., de la misma manera que en los idiomas sajones se formaban agregando el sufijo -son al nombre de pila: Anderson, Williamson, Johnson, etc. Los galeses los formaban agregando simplemente una s al nombre: Rogers, Williams, Evans, etc. Los irlandeses simplemente colocaban la preposición of entre dos nombres: William of Neill, que pronto se redujo a una o con apóstrofo: William O’Neill. Los idiomas eslavos, por su parte, agregaban el sufijo vich, que significa “hijo de”: Basil Ivanovich. Árabes y judíos, por su parte, colocaban el correspondiente ben entre los dos nombres, significando asimismo “hijo de”: Simón ben Isaac, por ejemplo. (Curiosamente, fue mi propio apellido el primero en fijarse en España. Ya en el siglo noveno, un tal Tel Pérez, del señorío de Meneses, tuvo dos hijos, uno de los cuales se llamó Tello de Meneses, y el otro Téllez, de donde salieron las dos ramas que ya se mantuvieron como es el uso actual: ya no era el caso de que Gonzalo Pérez tenía un hijo que se llamaría Pero González, y este otro que se llamaría Juan Pérez, y este a su vez otro que se llamaría Diego Ibáñez, quien a su vez procrearía otro llamado Gonzalo Diéguez, lo que hace tremendamente difícil seguir el rastro de las familias en los árboles genealógicos). Ya para el siglo catorce empezaron a inventarse los apellidos. La pista la obtuvieron, tal vez, los españoles, de los antiguos romanos, quienes usaban nombres y apellidos como ahora lo hacemos: Marcus Tullius. Esto implicaba que había un Marcos, perteneciente a la gens (familia) Tullía. Pero como habría varios con el mismo nombre propio, se le agregaba a cada quien un apodo (cognomen). Así Cicerón se llamaba Marcus Tullius Cicero (Cicero significa “garbanzo” —de donde viene el castellano “chicharro”—), pues tenía una verruga en la nariz. De igual modo, Publius Ovidius Naso (”narigudo”), Qintus Horatius Flaccus, etc….

La mayoría de los apellidos venezolanos son de origen castellano, canario y gallego, aunque a partir del siglo dieciocho, con el establecimiento de la famosa Compañía Guipuzcoana, empezaron a abundar los apellidos vascos, hasta el punto de que don Vicente Amézaga, historiador de dicha compañía, ha compilado una lista de más de mil quinientos. Más tarde vinieron las inmigraciones de diversos países de Europa, especialmente italianos y portugueses, que se establecieron definitivamente en Venezuela, hasta el punto de que apellidos como Pietri y Abreu son hoy típicamente “criollos”. Lo propio ha acontecido con inmigrantes de otras regiones, por lo que Venezuela ofrece hoy el más rico mosaico étnico de cualquier país de América Latina. Abundan, asimismo, los apellidos de origen judío sefardita. Son apellidos originalmente portugueses o españoles, de individuos que, huyendo de la persecución religiosa, emigraron a los Países Bajos primero, y de allí a Curaçao, de donde pasaron a tierras venezolanas, especialmente entrando por Puerto Cabello donde se establecieron y echaron raíces….

En el catálogo que se ofrece a continuación solo se toman en cuenta los apellidos de origen castellano, canario y gallego, sin incluir los numerosos apellidos vascos o catalanes. (Al decir ‘castellano’ me refiero al idioma, no a la región). Se incluyen, asimismo, los apellidos sefarditas. Debe tomarse en cuenta que la mayoría de los nombres de santos, usados como apellidos, fueron un arbitrio a que apelaron los judíos conversos (’marranos’), para asegurar sus vidas ante la implacable persecución religiosa desatada por el Santo Oficio. Así, apellidos como Santamaría, Sanjosé, Sanvicente, Sampedro, son de origen sefardita….

[De las enormes listas que presenta Tello y que impresionan por la variedad de apellidos, copio los de origen sefarditas]:

Abraham-Adán-Ahijado-Almea-Almosny-Asorraf-Bemergui-Benacerraf-Benadiba-Benadón-Benador-Benaiges-Benaím-Benalal-Benallán-Benamor-Benamu-Benaroia-Benaroyo-Benarroch-Benarroyo-Benasayag-Benasayeg-Benassy-Benatar-Benatuil-Benayán-Benazar-Benbunan-Bencecry-Bencid-Bencomo-Benchetrit-Benchimol-Benchocrón-Bendahán-Bendavíd-Bendayán-Benezra-Benguiqui-Benhaud-Benhayán-Benhayoum-Benhonou-Benjamín-Benmerguí-Bennazar-Benshimol-Bentata-Benzaquén-Benzecry-Beracasa-Berah-Beraha-Beraja-Capriles-Curiel-Chocrón-Daniel-David-De Sola-Diamante-Gabriel-Henríquez-Hermano-Isaac-Isaías-Jacobo-Jairo-Joaquín-León-Leví-Lucas-Maduro-Manuel-Mateos-Matías-Miguel-Moisés-Moreno-Muchacho-Noé-Obadía-Pablos-Padrin-Pariente-Pinedo-Pinto-Quijano-Rafael-Rafaela-Ricardo-Sabas-Salas-Salomón-Salvador-Samuel-Sananes-Sanjosé-Santamaría-Simón-Tobías-Toledano-Tomás-Vicente-Zacarías.

¡libros, libros!, pero podría ser ¡teatro, teatro! o ¡música, música! o ¡danza, danza!…

Categoría: Educación, Textos y poesías
19 de Diciembre del 2011

Medio pan y un libro
Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931…

“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. “Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. “No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.

Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. “Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? “¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.

Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. “Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

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gracias por el envío Cati.

no perderse ni un segundo

Categoría: Educación, Nuevas tecnologías
29 de Septiembre del 2011

Gracias Pilar, por el envío.

jmj adiós

Categoría: De la vida y de la muerte, Educación
21 de Agosto del 2011

La muestra del poder de convocatoria del Vaticano que hoy finaliza en Madrid, es una prueba de la vigencia de la educación católica, al menos en su expresión más externa al movilizar a tantos jóvenes. De Roma sale un Papa que visita ciudades, y los católicos jóvenes van a por él (aunque no tengan idea de qué aporta este Papa en particular o en qué se diferencia del anterior), como debe ser por otra parte, si aceptas que tienes un lider religioso. Y estos jóvenes lo han aceptado públicamente, ¿se reunirían igualmente un millón de adultos católicos?

Entiendo la emoción de sentirse más cerca de las fuentes de tu educación, sea religiosa, musical, literaria, científica, deportiva; la alegría de compartir con gente que se parece a ti aunque venga de otra parte del mundo; la vibración ante una aventura: mochilas, dormir a la intemperie, trasnocharse; y sin riesgos, en un ambiente seguro y protegido (hasta que el viento de Cuatro Vientos hizo de las suyas) con más de 30.000 voluntarios repartidos para que nada te falte. Y con el plus de haber salido de casa con la bendición de tus padres y maestros. El viaje perfecto.

Pero me he preguntado cada día de esta semana, si estos jóvenes que también son de internet, trenes rápidos y aviones baratos, se cuestionarían en algún momento la historia de su lider, o de la institución a la que pertenece. Si harían algún tipo de link entre Madrid y el hambre de Africa, los muertos de estos mismos días en Siria o Pakistán, el desempleo, la violencia neoliberal. Si le preguntarían por qué respeto por la vida no incluye también las guerras y la pena de muerte, además de eutanasia y aborto. ¿Les haría falta alguna mención de nombres propios y referencias concretas a los grandes conflictos mundiales? esta era una ocasión estupenda para comprometerse y poner el dedo en la llaga de la injusticia, del hambre y la guerra acusando a los países y sistemas que las originan. ¿No les hubiera gustado que en estas JMJ les animasen a un compromiso con la acción en estos temas?

Quizá sean jóvenes para cuestionarse su relación personal con una institución que considera a la mujer (la mitad o más de los presentes en Madrid) incapaz de entender y trasmitir el evangelio. O que sigue sembrando futuros remordimientos por el placer sexual que sienten y sentirán. Quizá son jóvenes para opinar o reflexionar sobre el cómo han protegido y ocultado los pecados de sus miembros, la mano tan floja que han tenido para castigar a sus delincuentes sexuales, que ya sabemos que son miles. ¿En algún momento de esta reunión se recordó esto?, ¿les explicó un poco de esta realidad, y de sus acciones al respecto? El Papa debe pensar que son temas para mayores; y a los niños y jóvenes, aunque sean las principales víctimas, no hay que darles explicaciones. Basta con animarles a seguir a Cristo.

DSM-IV

Categoría: Ciencia y tecnología, De la vida y de la muerte, Educación
13 de Agosto del 2011

Es el nombre abreviado del más reconocido manual para la clasificación y diagnóstico de los trastornos mentales. El Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders es una publicación que desde 1952 edita la APA (Asociación Psiquiátrica Americana) y que tiene ya cuatro ediciones (de allí el IV romano), la última de 1994 con una revisión en el año 2000 (DSM-IV-TR) y la próxima anunciada para el 2013.
Como texto dirigido al diagnóstico psiquiátrico, no explica los por qués ni propone terapias; se centra en identificar y clasificar partiendo de la investigación clínica y la revisión de la literatura médica existente sobre cada trastorno. Antes de cada publicación, el contenido ha sido analizado y discutido por un número significativo de profesionales del campo. De allí parten cinco grandes ejes (trastornos clínicos, trastornos de la personalidad y retraso mental, enfermedades médicas, problemas psicosociales y ambientales, y finalmente la evaluación de la actividad global -si uno se anima se puede hacer una cuasi autoevaluación empírica-) y dentro de cada uno se encuentra la lista de trastornos con sus criterios propios de identificación.  Cada trastorno tiene un código que lo identifica y que además se complementa con un segundo código que es el propuesto por la Organización Mundial de la Salud en el CIE-10 (la “Clasificación Internacional de Enfermedades”, décima edición, de 1992).

Un mayor conocimiento y una aproximación sin prejuicios hacia el tema de los desórdenes mentales, sigue siendo asignatura pendiente en la educación social que recibimos. Así como ya nadie se escandaliza u oculta con vergüenza un cáncer, no ocurre los mismo con un caso de esquizofrenia dentro de la familia, un tratamiento con litio, o un ingreso hospitalario por depresión o anorexia, temas que en general siguen siendo tabú y de los que se habla en voz baja. Todavía hoy, hay quien mete en el mismo saco a homosexuales y pederastas, aunque desde 1974 la homosexualidad no aparece como trastorno en el DSM-IV y desde 1990 (bastante tardiamente hay que decirlo) la ONU la eliminó como trastorno mental. Pero vamos con retraso en estos temas, no sabemos o no queremos saber. Lo diferente asusta, y especialmente asustan más los que por fuera son iguales pero por dentro no.

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Texto completo en castellano del DSM-IV-R

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