palabras
Textos y poesías 10 de enero del 2012
Una de las cosas que me ha costado más aceptar al hacerme mayor, es que no siempre es cierto que hablando se entiende la gente. Mi parte racional había estado convencida, y desde bien jovencita, de que en la palabra estaban todas las vías de entendimiento; que solamente se requería que las partes se escuchen con mente abierta, buena voluntad y se hablen con respeto; y que con este tándem no podía sino llegarse a la comprensión del otro. Pero la experiencia te va mostrando (desde el conflicto más cotidiano y doméstico hasta las guerras más devastadoras) que hay contextos donde las palabras ni ayudan ni aclaran ni aportan, e insistir dando o pidiendo explicaciones no es más que una pérdida de tiempo y energía. Unos se terminan matando, otros dan la espalda y se van, otros se quedan mirando sin entender nada. Duro como aceptar que hay cosas que no se arreglan, y que hay hechos irreversibles; la muerte, el olvido, la pérdida de la inocencia, el desamor. Quizá el error está en considerar que somos iguales al escuchar, por lo que tendríamos que responder al estímulo de la palabra de la misma manera. Cuando solamente tenemos en común las orejas. Lo que entiende el que oye varía enormemente según el nivel educativo, la experiencia vital, los sufrimientos acumulados, los rencores, complejos, prejuicios, el grado de realización personal. Las mismas palabras terminan significando cosas diferentes, porque activan referentes diferentes en cada uno. Cómo luchas contra los celos; el celoso sufre y ve lo que quiere ver, no importa los datos que se le presenten. El envidioso escucha con rabia al sabio, intentando buscar el fallo, desmontar la virtud. El hijo alienado por un progenitor sentirá desconfianza hacia el otro aunque los testimonios demuestren el engaño. Quien se ha criado en el desprecio hacia un colectivo humano, interpretará cualquier discurso sobre el tema en clave de “a favor o en contra”, sin grises. Si no se ha recibido alimento intelectual fundamentado en la palabra, la observación y el razonamiento lógico, difícilmente se tendrá interés, curiosidad por saber. En cada caso explicarás y explicarás, y perderás la voz en el intento.
Y están las otras palabras. Las que no entendemos.



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