esperando a paulina

Amigos 15 de Febrero del 2011

Ayer por la mañana supe que había fallecido, y desde entonces me encuentro con esa cara de grandes ojos entre mis pensamientos.
Una mirada desprevenida no hubiera podido descubrir lo que aquél cuerpo menudo escondía; detrás de aquella ropa siempre alegre y colorida, una mujer hecha y derecha, un carácter que duplicaba su estatura.
Paulina presidente eterna de la Asociación de Alumnos y Exalumnos de la UOM, incombustible. Paulina coralista que no olvidaba ni descuidaba lo que pasaba aquí, allá y más allá. Paulina pendiente de los detalles, en navidad, en fin de curso; una tarjeta, una llamada, un abrazo. Paulina riendo, Paulina enferma. Luchando como una tigra, imponiéndose ante la adversidad una y otra vez.
Pero todos nos cansamos, y su cuerpo también se cansó, y estoy convencida de que ella se dio permiso, se dijo, venga Paulina ya es hora, deja de pelear y descansa. El dolor tiene esto, nos agota, nos separa de todo y de todos.

Entre sus méritos estuvo saber reunir en torno suyo gente querida y valiosa, gente que la estimaba y que además brillaba con luz propia. Y entre todas, nos deja el regalo de conocer a Josefina, ejemplo de amistad y lealtad. El ojo de Paulina para las cosas buenas y bellas de la vida.

Estoy esperando una visita de Paulina. Por poco que sea cierto que algunas almas hacen de las suyas, vendrá a jalarme un pie una noche de estas, y nos reiremos juntas; bueno nos reiremos después que me de un buen susto. Hombre, es Paulina, no lo va a dejar así sin más.

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2 Comentarios en “esperando a paulina”

  1. angel | 15/02/2011 a las 10:08:14

    Qué palabras tan bonitas y tan bien escritas. Mis ojos se han quedado mojados, sin conocerla.

  2. Eugenio | 16/02/2011 a las 18:27:20

    Entré en la Asociación de la mano de Paulina; fui Vicepresidente a su sombra presidencial y luego nos intercambiamos los cargos.
    Siempre resolutiva, decidida, emprendedora, creó un grupo compacto con sus compañeros de curso que aún hoy son una piña.
    Nuestra Coral le debe su existencia: ella la parió con dolor y esfuerzo.
    Tú destacas sus grandes ojos y yo me quiero fijar en sus finas manos, siempre cuidadas y elegantes, de uñas perfectamente pintadas de rojo…
    Seguro que allá, dondequiera que se encuentre, habrán hecho un hueco muy grande donde quepa su espíritu emprendedor. Nosotros también guardamos un recuerdo imperecedero de su obra, dispuestos a continuarla y engrandecerla.
    Paulina: “ora pro nobis”.
    Paulina, has dejado tu impronta en todos nosotros y no te vamos a olvidar.

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