esther

Amigos, De la vida y de la muerte 20 de Septiembre del 2010

Ha fallecido una mujer joven, vital y con una vida plena. La esposa de un querido cantaire. El impacto no se pasa después de 24 horas de saber la noticia. Piensas en ella, en él, y en su familia. Piensas que podría ser cualquiera de nosostros. La reedición regular del “no somos nada”. La incomprensión. El deseo de poder ayudar en algo aunque sabes que el duelo es un camino solitario. Al menos acompañar al amigo, compartir aunque sea mínimamente el peso de la ausencia.



Un comentario en “esther”

  1. angel | 20/09/2010 a las 11:07:25

    Sería bonito poder apoyar a esas personas con nuestras voces.

    La música bien cantada, lo siento así, enriquece las ceremonias, ayuda a que percibamos sentimientos nuestros muy profundos, muy íntimos, ayuda a entender lo que intentamos representar con un símbolo.

    Y los símbolos nos ayudan encauzar los sentimientos, a encauzar la vida, para que fluya desde el principio al fin, rodeando los obstáculos. A veces la vida fluye suavemente, a veces fluye con brusquedad, a veces cae en el vacío profundo, y, al encontrar la tierra, recobra su paso. Un tiempo es fértil, y hace enverdecer los espacios por donde pasa, otro tiempo es más seca y estéril. Y en esos caminares en distintos ritmos, recorre su camino.

    Cantar para acompañar a alguien en un momento importante y transcendente es un bonito regalo, quizás porque es más fácil expresar algo sin necesidad de decirlo con palabras, por que las palabras, como todo, son limitadas.

    Qué cosas tenemos las personas, podemos percibir y entender un dolor de alguien que no sabemos si conocemos.

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