Para los que se pierden con el inglés… hay que seguir las instrucciones (le dispara, no le dispara), y luego gozar cambiando el final de la historia, escribes la acción/final que te gustaría saltar, cocinar, besarse, bailar… lo que se te ocurra! (sí, en inglés…)
tomado de ddg, 8 septiembre 2010:
Leo hoy en El Mundo (edición de papel, pág 3) la habitual columna de Antonio Gala titulada Catedral sumergida, donde el eximio escritor se queja amargamente de lo que significa Internet (y me acuerdo de otro ilustre reaccionario, Umberto Eco):
(…) Demasiadas subculturas, en todos los sentidos. Demasiados puestos en los mercados. Demasiadas ofertas de bajísimo precio y menos valor (…) Esa poderosa amenaza, no sé si buena después pero ahora no, llamada Internet (…)
No se me ocurre una definición mejor, obviando el tono despectivo cargado de prejuicios, de la revolución pacífica que ha supuesto Internet. Gracias a la red vivimos en una economía de la abundancia, esta que tanto fastidia a discográficas, distribuidoras, gestoras, intelectuales de prestigio y demás protagonistas beneficiarios de la anterior economía de la escasez.
La blogosfera es uno de los resultados de esta cultura de la abundancia: información descentralizada de múltiples nodos que fluye ajena a la autoridad institucional y los intermediarios homologados.




Foto Per Endström