criptozoología y películas malísimas
Animal, Vegetal y Mineral, Cine, radio y TV 30 de Agosto del 2010
En dos días me he visto una buena ración de pelis que no lllegan ni a Serie B, y casualmente en tres de ellas había criptozoólogos, los supuestos expertos en animales que no existen, o cuya existencia apenas se sustenta en avistamientos parciales, crónicas dudosas o leyendas. El Yeti, Nessie el mostruo del lago Ness y el Chupacabras caribeño, serían de los críptidos más famosos.//. En una de las películas de ayer aparecían de improviso descendientes de plesiosaurios (tipo Nessie) en un lago de los Estados Unidos, por supuesto se comían a medio elenco hasta que finalmente el protagonsta (criptozoólogo cuyo padre había muerto entre las fauces de un mostruo anterior) mata a la madre y sus retoños, que además eran anfibios así que salían del agua y perseguían a la gente por el bosque. //. En otra peli los mostruos eran unos híbridos de predator con reptiles igualitos a los dibujados por Escher, con lo que al principio parecían simpáticos hasta que el sangrero salpicaba la pantalla cada dos por tres. También había una madre poniendo huevos de los que salían los bichos hambrientos que solo pudieron ser derrotados por el protagonista, su hija y la criptozoóloga de turno (suponemos que al final formarían una nueva familia). Y la última de esta tarde, fue en un barco. Un criptozoólogo enloquecido porque la comunidad científica no daba crédito a sus investigaciones embarca de contrabando en un crucero de placer al “Chupacabras”, que como su nombre indica vive de la sangre de las cabras de la isla (pero que no le hace ascos a cualquier humano que se le atraviese). Por supuesto el Chupacabras termina suelto en el crucero y acaba con la vida de pasajeros, tripulantes y unos cuantos del ejército que llegan a enderezar la situación. Se salvan los protagonistas y terminan viendo desde un bote salvavidas como el barco se hunde tipo Titanic.
Todavía me quedaron ganas y vi una última… “Tiburones en Venecia”, esta era realmente alucinante; combinaba tiburones gigantes atacando turistas en los canales venecianos, con la búsqueda de un naufragio de los Medici donde venían los tesoros del Rey Salomón. Así mismito. ¿Que de donde salían los tiburones? Fácil; el malo de la peli los había traído bebés y los criaba en los canales para impedir que la gente buceara, no fueran a encontrar el naufragio primero que él. Pero lo mejor es que la policía negaba la existencia de tiburones en Venecia. Al final los tiburones se comen al malo y el poli bueno se hace amigo del oceanógrafo gringo, y le regala a su novia una joya que se robó del tesoro antes de que le cayeran las ruinas encima y quedara tapiado para siempre. Súper original…
Ahora me voy a la camita. De pronto y pillo la última del día… debería ser de extraterrestres. Para desintoxicar, digo.




Foto Per Endström
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