Se llama “Zona de Mascotas”, en el parque La Trinidad al este de Caracas…
Si te interesan las diversas opciones de la web 2.0, el artículo “Microblogging: La muerte (voluntaria) del Blogger” que publicó Andrés Borbón en su blog Tecnoculto es estupendo, y está al alcance de todos, sencillo y directo como siempre. Una frase de abreboca…
“Si alguien desea escribir lo que piensa, lo que siente o lo que le sucede, es mejor tener un cuaderno a la mano que una pila de post-its. Redactar las experiencias que nos impactan en la vida requiere espacio, constancia, reflexión, una secuencia, y generosas dosis de tiempo”.
Anoche en el Casal de Peguera. Una delicia. Con una orquesta reducidísima que no por ello perdió garra sino al contrario se creció en el compromiso (¿quién hizo la adaptación orquestal?). Puras estrellas animando desde el falso foso de un espacio escénico reconvertido en teatro de ópera. Todo estaba meticulosamente redimensionado para la ocasión, orquesta, vestuario, escenografía; y esto mismo puso en evidencia la categoría de los artistas que se presentaban y la inspiración de la propuesta. El trío formado por Don Pasquale (Stefano Rinaldi Miliani), el Doctor Malatesta (Bartomeu Bibiloni) y Norina (Manuela Cucuccio) fue simplemente esplendoroso, con una complicidad que nos cautivó de principio a fin. Rinaldi funcionó como eje inspirador, un vero maestro en lo vocal y la actuación. Bibiloni, que podría parecer joven para el abogado que mueve los hilos, estuvo impecable, gran voz y estupendo como actor. Y la Cucuccio, divina, divertida y espectacular en los agudos. Aquella pelea con el velo negro que se le caía y se lo volvía a acomodar mientras cantaba (no sé si casual o pautado) resume la naturalidad con que resolvió los pasajes más virtuosos.
Ernesto (Antoni Aragón) no entiendo bien por qué, resultó como aislado del resto del elenco y se escuchó un poco cansado, me cuesta definirlo, porque su gran sonido estaba allí. El Notario, interpretado por Josep Rubio, cantaire de siempre del Cor de Calviá, defendió con gracia y soltura sus participaciones cantadas y a la guitarra. Quizá lo menos brillante de la noche fue el Coro, inseguro un par de veces y fuera de tempo un par más. Una pena porque como conjunto se veían en escena cómodos y trasmitían ese gusto y alegría por el repertorio lírico que los ha caracterizado siempre. Justamente el coro realzó momentos muy bellos visualmente, en el tercer acto con aquellas ramas que los convirtieron en un bosque vivo, y al finalizar la obertura mientras barrían y limpiaban rítmicamente el escenario. Un trabajo en todo momento delicado y bello de Dominic Hull, quien materializó perfectamente la propuesta-apuesta artística de Francesc Bonnin, el brujo detrás de la batuta. ¡Enhorabuena Xisco!
Hay una segunda función el próximo domingo 29 de agosto, a las 20.00h, por poco que podais acercaros a Calviá para gozar de este Don Pasquale lleno de talento y energía revitalizadora.

XI Festival de Ópera de Calvià
Don Pasquale (Opera buffa en tres actos de Gaetano Donizetti y libreto de Michele Accursi, estrenada en París el 3 de enero de 1843)
Orquesta de Cámara: Francisco Sard (I violín), Christine Schedukat (II violín), Marta Halter (viola), Emmanuel Bleuse (chelo), Bronnhilde Ekermans (contrabajo), Josep Miralles (flauta), Carlos Fortea (oboe), Eduardo Bernabeu (clarinete).
Coro de Calvià: Dir. Llorenç Gelabert
Dramatización y espacio escénico: Dominic Hull
Dirección artística y coordinación: Francesc Bonnin




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