de caballos

Categoría: Animal, Vegetal y Mineral
31 de Agosto del 2010

Cuando hicimos la visita a la finca de Vicki me impresionó recostarme de uno de los caballos y quedarme allí unos momentos. Sentir el volumen inmenso del animal y su respiración. A veces asociamos más la vida animal con seres pequeños, pájaros, las mascotas de casa, un insecto que ahora está vivo y ahora muerto. O la respiración y el movimiento de un sapo o un murciélago cuando lo aprisionas en la mano. Pero sentir a los grandes animales es totalmente diferente, creo que es porque se parecen a ti, pero no eres tú, son mucho más. Apenas recuerdo lo que sentí de niña una vez que monté un elefante y otra vez un camello; creo que el bamboleo era lo que me impresionaba más, el susto de poder caerme, pero era sólo esto, subir, avanzar unos minutos y abajo. En cambio este rato que pasé pegada del caballo de Vicki, me ha acompañado este verano, ese calor. Y luego verle los ojos y hacerle caricias, es especial. Creo que repetiré.

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estructura emocional de una orquesta sinfónica

Categoría: Música
30 de Agosto del 2010

No importa que hayan pasado más de 50 años, y las realidades dentro de las Orquesta profesionales hayan cambiado, es una gozada leerlo. Julio Felce lo envía desde Caracas…

Gyula Bandó fue Director de Orquesta. Nació en la Ciudad de Budapest, llegó con la Orquesta Filarmónica de Budapest a Leipzig en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, antes de que los rusos ocuparan la capital de Hungría.  La Filarmónica de Budapest a pesar de la agonía de la guerra, ofreció conciertos semanales en Leipzig hasta el último momento de la rendición de Alemania, para una población ya casi semimuerta por los bombardeos, atenuando así el horror para los niños, ancianos y sobre todo para los amantes de la música. Dirigió luego en Amsterdam, París, Venezuela y en el Teatro Colón de Buenos Aires; escribió esto:

Todas las orquestas del mundo tienen las mismas características

Sus miembros se dividen en dos categorías: en la primera, los que están contentos con su destino,  y en la segunda, los que no lo están ni lo estarán jamás. Los primeros, quienes se fijaron como meta de su vida el ingreso a una orquesta sinfónica y lo lograron, son felices, no poseen otros objetivos, sólo alcanzar la vejez contentos y con el mayor bienestar material posible. Preferiblemente con pocos ensayos y menos conciertos.

El otro grupo lo constituyen las ambiciones frustradas: quienes aspiraron a ser solistas de renombre mundial y ahora se tienen que conformar con un puesto odiado y simple en una orquesta.

Las cuerdas constituyen el grupo de los quejosos, y  los vientos pertenecen al grupo de los descontentos. Las  “primadonnas” de las cuerdas son los primeros violines. Éstos, casi todos, se sienten solistas, y detrás de las bambalinas luchan slenciosamente (o no) para conseguir una silla más adelante (en un atril cercano al director) que la de su colega, vecino e íntimo amigo. Ellos disfrutan de todas las prioridades durante el concierto, por esto estudian sus partes con gran esmero y exactitud y también controlan a sus colegas durante la ejecución con precisión y sin la mejor voluntad. Si viene un pasaje complicado, el músico de más edad (ya con una técnica debilitada) tiene de improviso un ataque de tos y observa con alegría íntima como su colega joven lucha con las dificultades. Así el colega de mayor edad mantiene su superioridad sobre el joven.

El solista más solista de todos es el Concertino, el rol más ingrato habido y por haber, tiene que tocar sus solos delante de todos sus compañeros, críticos severos usualmente. Sus logros son sólo comparables con el rol de un buen torero. Se dan la mano con el Director -haruspex ridet haruspicem-, comparte todas las alegrías del evento musical, y su compañero es el Segundo Concertino a quien sólo las duras leyes existentes impiden matar a su colega Concertino. Directores menos famosos también le dan la mano al segundo Concertino poniendo en práctica la famosa máxima inglesa “divide et impera”.

Los segundos violines son los parias de la orquesta. Se trata de gente con molestias gástricas o de hígado, a quienes el cruel destino limitó a observar el éxito de otros y para que actúen como “Lázaros” en los festines de los ricos. Los segundos violines ya dan señal de su protesta con el hecho de que ocasionalmente muestran la parte trasera del violín al público. Con crítica amarga constatan, que antaño en el Conservatorio, antes de la división entre los buenos y los malos, ellos tocaban el violín y en ningún caso el segundo violín. Generalmente se vengan de esta injusticia componiendo o tocando como solistas y dirigiendo en una orquesta de aficionados. Son ellos en su mayoría los agitadores, que se nutren y toman sus fuerzas de estas ínfimas orquestas desconocidas. Mas son ellos quienes primero se desilusionan de su profesión, no se dedican por entero a su instrumento y después de pertenecer diez años a una orquesta a duras penas pueden tocar el violín. Los directores con experiencia saben esto, y apenas perciben una desafinación, retan automáticamente a los segundos violines pecaminosos.

Las violas son conscientes de que su instrumento no pertenece al sector de los elegantes privilegiados, entonces su prestigio es mantenido con un aislamiento de supremacía. No mantienen contacto con los violines segundos y tienen una actitud provocativa hacia el director, confiando en que este no conozca suficientemente la lectura de su clave y no perciba sus desaguizados.

Los rivales más peligrosos de los primeros violines son los violoncellos, quienes consideran su desempeño lo más importante de la orquesta, por eso sienten cierta superioridad hacía sus colegas, mas “Nobleza obliga” y se mantienen cordiales con sus semejantes.  A pesar de ser conscientes de su importancia muchas veces cometen el pecado de querer actuar como solistas, y en cuanto a su afinación, pocas veces se puede considerar un deleite artístico un solo de “Tosca” o “Guillermo Tell”.

A los contrabajos hay que rendirles homenaje especial. Estos, con ejercicios de gimnasia, intentan producir sonidos musicales con su enorme instrumento, intentan rivalizar con los chelos y hasta se animan a tocar solos con supremo esfuerzo. Sus hazañas son parecidas al domador de león, a veces están ubicados sobre un podio y a veces arrancan sonidos finos de eunuco, que contradice con el tamaño del instrumento. Hasta el fin de sus vidas están empeñados en estos esfuerzos supremos y si no lo consiguen, sufren de ataques de cólera.

En los vientos la ejecución y el carácter de los músicos varía según el instrumento: los flautistas son capaces de llegar a las notas más agudas y veloces, por esta razón se sienten privilegiados. Se ofenden por la menor observación del director y durante los ensayos se cruzan de piernas poniendo cara de indiferencia a sus explicaciones. Así señalan que lo oído no es interesante y es hace tiempo conocido por ellos. En sus años juveniles han sido normales, pero después de unos años  de soplo constante, a veces sufren de ataques de histeria. Su carácter no es muy confiable, sus objetivos son alcanzados con astucia. Los métodos de dirección orquestal nos relatan, que más desafinada que una flauta, sólo pueden ser dos flautas, salvo excepciones.

Los oboístas son gente amarga. Tienen que hacer sonar el instrumento a través de una caña muy delgada. Con el tiempo estas retenciones de aire ocasionan perturbaciones en el músico. Sufren ocasionalmente de ataques de cólera y no tienen muy buena relación con sus colegas. Casi siempre mueren de gastritis o arteriosclerosis.

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al estilo de los hermanos marx

Categoría: Música, Rayos y Truenos
30 de Agosto del 2010

Gracias a Luis Fernando López Luna que lo envía desde Bogotá…

criptozoología y películas malísimas

Categoría: Animal, Vegetal y Mineral, Cine, radio y TV
30 de Agosto del 2010

En dos días me he visto una buena ración de pelis que no lllegan ni a Serie B, y casualmente en tres de ellas había criptozoólogos, los supuestos expertos en animales que no existen, o cuya existencia apenas se sustenta en avistamientos parciales, crónicas dudosas o leyendas. El Yeti, Nessie el mostruo del lago Ness y el Chupacabras caribeño, serían de los críptidos más famosos.//. En una de las películas de ayer aparecían de improviso descendientes de plesiosaurios (tipo Nessie) en un lago de los Estados Unidos, por supuesto se comían a medio elenco hasta que finalmente el protagonsta (criptozoólogo cuyo padre había muerto entre las fauces de un mostruo anterior) mata a la madre y sus retoños, que además eran anfibios así que salían del agua y perseguían a la gente por el bosque. //. En otra peli los mostruos eran unos híbridos de predator con reptiles igualitos a los dibujados por Escher, con lo que al principio parecían simpáticos hasta que el sangrero salpicaba la pantalla cada dos por tres. También había una madre poniendo huevos de los que salían los bichos hambrientos que solo pudieron ser derrotados por el protagonista, su hija y la criptozoóloga de turno (suponemos que al final formarían una nueva familia). Y la última de esta tarde, fue en un barco. Un criptozoólogo enloquecido porque la comunidad científica no daba crédito a sus investigaciones embarca de contrabando en un crucero de placer al “Chupacabras”, que como su nombre indica vive de la sangre de las cabras de la isla (pero que no le hace ascos a cualquier humano que se le atraviese). Por supuesto el Chupacabras termina suelto en el crucero y acaba con la vida de pasajeros, tripulantes y unos cuantos del ejército que llegan a enderezar la situación. Se salvan los protagonistas y terminan viendo desde un bote salvavidas como el barco se hunde tipo Titanic.

Todavía me quedaron ganas y vi una última… “Tiburones en Venecia”, esta era realmente alucinante; combinaba tiburones gigantes atacando turistas en los canales venecianos, con la búsqueda de un naufragio de los Medici donde venían los tesoros del Rey Salomón. Así mismito. ¿Que de donde salían los tiburones? Fácil; el malo de la peli los había traído bebés y los criaba en los canales para impedir que la gente buceara, no fueran a encontrar el naufragio primero que él. Pero lo mejor es que la policía negaba la existencia de tiburones en Venecia. Al final los tiburones se comen al malo y el poli bueno se hace amigo del oceanógrafo gringo, y le regala a su novia una joya que se robó del tesoro antes de que le cayeran las ruinas encima y quedara tapiado para siempre. Súper original…

Ahora me voy a la camita. De pronto y pillo la última del día… debería ser de extraterrestres. Para desintoxicar, digo.

viene lluvia

Categoría: Rayos y Truenos, Venezuela
29 de Agosto del 2010

EL último de los vídeos que grabé en Caracas con el móvil.

beni

Categoría: Blogósfera, Familia
29 de Agosto del 2010

Uno de los hijos de la tía Lala tiene cáncer de esófago. Mi primo hermano ya es un hombre de 64 años, empresario de éxito, viajero incansable, gran comedor, cabeza de familia numerosa, y hombre bastante amoroso según el repaso que hago del brevísimo catálogo de recuerdos comunes. Los hijos de Lala forman un todo en mi memoria que asocio con dos lugares, su casa del Country Club de Caracas donde celebraron siempre fiestas estupendas (también mi primer matrimonio y los quince años de Iona) y su casa de Chichiriviche. Los primos Topel Capriles; judíos como su papá y católicos como su mamá; una vuelta histórica a los bisabuelos mitad judios mitad católicos; ellos seguramente lo explicarían mejor.
Ese todo apenas he podido individualizarlo con Raissa, la prima que vive en Barcelona, con Joe, el abogado de mi papá y con Raquel en los encuentros casuales y fugaces donde adivinas una simpatía y una identificación apenas explorada.

Ahora Beni en esta nueva y dura etapa escribe un blog; me lo dijo Raquel en casa de Gody cuando celebramos en Caracas el cumple de Negui, en este encuentro especial de las cinco hermanas; y a la vez de las cinco con padre. Raquel me lo dijo en su estilo directo y sin rodeos, “tiene cáncer y va contando cómo se siente, las cosas que hace y sus reflexiones”.
Hoy he terminado de leer todos los posts, me ha sorprendido identificar situaciones y anécdotas que podrían ser de mi propia casa familiar, vainas de mi papá y mi mamá, de nosotras. Pensaba que se podría hacer una especie de minidiccionario, lo que ellos dicen tal, en mi casa se decía cual, y así. Beni cuenta sobre su enfermedad y el tratamiento que sigue en Houston, pero también comienza a organizar recuerdos e historias. De Venezuela, con todo el torbellino absurdo que le ha robado la tranquilidad y la seguridad a tanta gente, del reciente viaje a Suecia donde viven sus hijas mayores con sus maridos e hijos. De pronto recordé que Karol y Melito habían estado aquí en casa con sus dos hijos el verano pasado. Y va reuniendo, como en un cajón de sastre, anécdotas de todos colores y texturas. Escribe fluido y lo leo con gusto y cariño. No hay tragedia sino naturalidad, lo bueno y lo malo con el desparpajo y el toque de irreverencia familiar. También con la dureza de los hombres crecidos en el mundo de la calle, este de los negocios, las empresas, los trámites con el gobierno, los éxitos y los fracasos que se pagan en dólares; tan ajeno al mundo de los artistas, o al de los funcionarios públicos del primer mundo europeo.

El papel y la pluma, y los folios que se quedaban en un cajón. Hoy el ordenador e internet, que son una ventana al mundo. Estamos lejos primo, pero hoy con tus posts te he sentido muy cercano. Dale plomo; a las dos cosas.

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Carlos Luis (hijo del tio Felipe), Carlos, Renato, Rebeca y Beni. En el cumple 77 de padre.