Cuando casi finalizaba el invierno, fuimos de visita a la casa-granja de un tío de Sasi cerca de Alaró. Fue la primera vez que las niñitas cogían pollitos, además de unos conejitos recién nacidos. Tambíén vieron el tajo donde el tío acababa de sacrificar y despiezar un conejo. Al lado estaba un cubo con las vísceras. Había gallinas ponedoras, gallos y algunos gansos. Para niños de ciudad, un mundo desconocido; una granja es otra forma de acercarse a las verdades de la vida.

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