el mercado es malo

Categoría: Educación
26 de Junio del 2010

En el blog El correo de las Indias, apareció el 21 de junio un muy interesante artículo titulado “4 ideas medievales que pasan por modernas y pueden hundirte en la crisis”. Largo título y un contenido más largo aún; pero por poco que tengamos curiosidad por entender la economía moderna, el esfuerzo de concentración vale para quedar sorprendentemene iluminados por su contenido. David de Ugarte firma este artículo que iré colgando en cuatro partes, las cuatro ideas que sostiene.  Aquí la primera “El mercado es malo”.

El rechazo moral del mercado tiene una larga historia que se hunde en los orígenes de la cultura europea cristiana. En la sociedad medieval, estamental, donde la productividad agraria no aumenta perceptiblemente, el artesano mercader es subversivo para el orden social. Mejora su bienestar sin mejorar su sangre, cultiva saberes profanos ajenos al verdadero saber de las élites clericales, viaja y no acepta en su entorno el derecho de vientres, hace trabajar al dinero tomando el tiempo -que es unicamente divino- para si y su provecho… Predeciblemente la Iglesia lo rechaza: como dice el decreto de Graciano: “Homo mercator nunquam aut vix potem Deo placere” (“el mercader nunca, o casi nunca, puede agradar a Dios“), o dicho con las palabras del mismísimo Papa San León el Grande “es difícil no pecar cuando se hace profesión de comprar y vender“. Cuando Santo Tomás de Aquino incluye el comercio entre las actividades vergonzosas nadie se extraña.Hay en este rechazo católico del mercado también un oscuro temor a la sociedad pagana y al pujante (y rico) infiel musulmán, que desde la opulenta y rica Córdoba pone con su cotidianidad en cuestión que la sociedad cristiana sea la favorita de Dios. En el bazar, como antes en el foro se mantiene el culto religioso sí, pero a su alrededor los hombres buenos hacen arbitrios, los filósofos se encuentran con sus discípulos, vuelan las noticias, se hace política y, claro está, también se regatea, se vende y se compra. La síntesis es clara: la cohesión social de los andalusíes, su riqueza cultural e institucional y su propio culto se sustentan en el continuo y promiscuo intercambio que el mercado supone y que trasciende la mera compraventa.

El cristianismo nunca superó esto. El mismísimo calvinismo sólo asumió al comerciante tras confinarlo a su relación individual con Dios: la riqueza obtenida sería un símbolo de gracia y por tanto el mercado un mero espacio de compraventa donde el lenguaje de los precios expresaría la información necesaria para agradar a Dios, una idea subyacente luego en la famosa Mano Invisible de otro teólogo protestante, Adam Smith. Pero si los precios expresan la voluntad del Supremo (como información y/o incentivos), todo lo demás es ruido. La Economía heredaría una visión reduccionista del mercado que no vería tras las complejas interacciones culturales del bazar más que una mera serie de transacciones monetarias.

Mezcladas con mayor o menor fortuna todos estos trasfondos, todos estos valores antimercado, resurgen hoy incluso entre los propios emprendedores artesanos. Por ejemplo, cuando nuestro amigo Julen encuentra en la palabra ecosistema una alternativa a mercado. El mercado aparece en los relatos que resurgen con la crisis como un lugar agreste donde se compite, donde opera una mano invisible, una lógica interna que separa e impone al poderoso sobre el común, al capital sobre el trabajo.

Pero lo cierto es que incluso el mercado competitivo más unidimensionalmente considerado es un generador de cooperación que empuja hacia la eficiencia en el uso de los recursos. Y si nos ponemos ya en el modelo del capitalismo que viene la disipación de rentas empuja además hacia una innovación permanente. Es decir, cuanto más competitivo sea un mercado más cohesión social generará y más intrincada será la cooperación que produzca. Competitivo a las finales quiere decir que ningún agente tiene poder de decisión por si mismo, que nadie puede torcer las reglas del juego a su favor o apropiarse de rentas (cualquier cosa que exceda el valor social de lo que hace). Un mercado es competitivo cuando funciona como una pluriarquía: nadie puede imponer a nadie nada, las acciones de cada uno no afectan por si mismas a los demás.

Los pequeños, las iniciativas individuales, los emprendimientos, los innovadores, aquellos con menos recursos de partida, tienen tantas más oportunidades cuanto más amplio y competitivo sea el mercado. Si es necesario intervenir en los mercados -más allá de corregir precios mal estimados por la definición de propiedad como el de la polución o ciertos recursos no renovables- es para acabar con los monopolistas y la imposición de barreras artificiales como la mal llamada propiedad intelectual.

Lo que los emprendedores -en Madrid, en DF o en El Alto- necesitan es precisamente que se les deje jugar en igualdad de condiciones, que las grandes empresas, las redes de origen social o los grupos de poder -muchas veces en colusión con el estado- no impongan reglas que les exoneren de competir, les otorguen poder para imponer nada y les genere rentas indebidas. Menos mercado es más pobreza y más desigualdad, pero sobre todo menos libertad y menos oportunidades.

harumika

Categoría: De la vida y de la muerte, Educación
24 de Junio del 2010

Hoy mientras conducía pensaba en actividades que son esencialmente de chicos. La caza, la pesca, los deportes; pegarse. Que hay mujeres en todo y cualquier cosa, vale, (“agarrarse de las greñas” es sinónimo de pelea entre chicas); pero es poco común, como las mujeres que van de pesca (de peces…). Mira el público en un juego de fútbol, mira una revista de caza. Observa adolescentes con alcohol en el cuerpo y “mira quién se pega”. Hacemos co-educación, formamos en la conciencia de la igualdad de oportunidades entre géneros; pero estas elecciones, sobre estas diferencias, no tenemos ningún control. Por otra parte las manualidades parece que nos gustan más a las chicas (y a algunos chicos muy guays).
Al seguir dándole vueltas al tema descubro que este jugar-hacer cosas con las manos, utilizarlas con cierto arte y precisión; y especialmente usando pequeñas herramientas, es una pulsión humana, no de género; nos gusta a todos. Pero llegó la educación sexista y le dijo a las chicas que bordaran y tejieran y cosieran; y a los chicos que fueran relojeros, joyeros, científicos, dentistas y cirujanos; que usaran esas ganas de mover las manos y usar aparaticos, para construir el mundo de la calle, mientras ellas con sus manos construian el mundo del hogar. El cambio hacia las actividades manuales “de los otros” es lentísimo, casi tanto como alcanzar los modelos de pensamiento asociados a los géneros. Todavía habrá que esperar a que las mamás se animen a comprarle agujas de ganchillo y una máquina de coser a los chicos a ver qué sale, y que otras mamás y papás desarmen un ordenador de mesa ante los ojos de sus hijas y las inicien en las maravillas del hardware. Por los momentos, ellas se van apuntando al bricolage de fin de semana, y con la excepción de la educación infantil donde todos pegan, pintan, recortan, estampan y ensartan (pero no bordan ni cosen); seguimos con los modelos tradicionales, aunque vestidos de fashion design.

El juego salió en 2009; mis hijas y yo lo descubrimos ahora (y ya queremos probar por supuesto). No puede ser más fácil, casi una ofensa a las verdaderas manualidades femeninas pero ¿a que invita?.

Cuelgo uno de los vídeos oficiales de la empresa de juguetes Bandai, responsable del invento, pero youtube está lleno de vídeos de niñitas, japonesas y americanas haciendo sus diseños harumika

loritos

Categoría: Animal, Vegetal y Mineral
24 de Junio del 2010

Entre los recuerdos queridos que tengo de Caracas están los que tratan de animales, de la diversidad de bichos más guapos y más feos que te puedes encontrar por las calles o en las casas, y no hablo de gatos y perros. Ver volar una bandada de pericos o guacamayas que cruzan la ciudad para resguardarse en el jardín botánico; estar en un atasco interminable en la autopista y descubrir una iguana que te mira desde la acera. Que te cuente tu mamá que ayer Dorita tuvo que llamar al jardinero porque tenía una serpiente enrrollada en la lámpara del porche y le daba miedo pasar debajo. Estar en casa de una amiga apenas un par de kilómetros fuera de la ciudad y escucharla decir que antes de ponerte los zapato debes sacudirlos acaso no haya un alacrán dentro. O recordar un juego elemental en el jardín: pasar la mano rápido por el cesped (”la grama”) y ver como saltan los grillos. Escuchar sapos y ranitas de noche, ver una pereza en la plaza Bolívar. Y para no perder el toque poético, dejo de lado la interminable variedad de insectos.//. Hoy al salir de la universidad en Sa Vileta, después de una larga mañana de entrevistas con alumnas y corrección de memorias de prácticas, reconocí el vuelo inconfundible de loros, una parejita verde con cabezas negras que fue a posarse en la antena de una casa frente a mi coche, y desde allí mirar todo lo que les rodeaba. Así me quedé como ellos, mirándo. Sonriendo y acordándome del verdor y los bichos libres de mi país. Será la proximidad del regreso.
Cuando vuelves, vuelves a muchas cosas que no tienes presentes, hasta que ves dos loros con cabeza negra volando en un barrio de Mallorca.

1919

Categoría: Rayos y Truenos
24 de Junio del 2010

Luis Biasini nos envía esta perla histórica:

LA FOTO QUE VIENE A CONTINUACIÓN, MOSTRABA UNA CAMPAÑA A FAVOR DE LA PROHIBICIÓN DEL ALCOHOL EN  ESTADOS UNIDOS EN EL AÑO 1919. UN GRUPO DE MUJERES  INDIGNADAS SOSTIENEN UNA PANCARTA EN LA QUE SE PUEDE LEER:
“AQUELLOS  LABIOS QUE PRUEBEN EL ALCOHOL, NO PROBARÁN LOS  NUESTROS”

labios.jpg

Míralas bien y seamos sinceros…. ¿Habrán convencido a muchos?

para aprender más cosas

Categoría: Nuevas tecnologías, Rayos y Truenos
24 de Junio del 2010

tallers-nou-2.jpg

Lo envía Paloma, para que aprovechemos el verano…

sólo para maestros (del siglo XXI)

Categoría: Cine, radio y TV
20 de Junio del 2010


Visto en diariodeunprofe.