Hoy mientras conducía pensaba en actividades que son esencialmente de chicos. La caza, la pesca, los deportes; pegarse. Que hay mujeres en todo y cualquier cosa, vale, (“agarrarse de las greñas” es sinónimo de pelea entre chicas); pero es poco común, como las mujeres que van de pesca (de peces…). Mira el público en un juego de fútbol, mira una revista de caza. Observa adolescentes con alcohol en el cuerpo y “mira quién se pega”. Hacemos co-educación, formamos en la conciencia de la igualdad de oportunidades entre géneros; pero estas elecciones, sobre estas diferencias, no tenemos ningún control. Por otra parte las manualidades parece que nos gustan más a las chicas (y a algunos chicos muy guays).
Al seguir dándole vueltas al tema descubro que este jugar-hacer cosas con las manos, utilizarlas con cierto arte y precisión; y especialmente usando pequeñas herramientas, es una pulsión humana, no de género; nos gusta a todos. Pero llegó la educación sexista y le dijo a las chicas que bordaran y tejieran y cosieran; y a los chicos que fueran relojeros, joyeros, científicos, dentistas y cirujanos; que usaran esas ganas de mover las manos y usar aparaticos, para construir el mundo de la calle, mientras ellas con sus manos construian el mundo del hogar. El cambio hacia las actividades manuales “de los otros” es lentísimo, casi tanto como alcanzar los modelos de pensamiento asociados a los géneros. Todavía habrá que esperar a que las mamás se animen a comprarle agujas de ganchillo y una máquina de coser a los chicos a ver qué sale, y que otras mamás y papás desarmen un ordenador de mesa ante los ojos de sus hijas y las inicien en las maravillas del hardware. Por los momentos, ellas se van apuntando al bricolage de fin de semana, y con la excepción de la educación infantil donde todos pegan, pintan, recortan, estampan y ensartan (pero no bordan ni cosen); seguimos con los modelos tradicionales, aunque vestidos de fashion design.
El juego salió en 2009; mis hijas y yo lo descubrimos ahora (y ya queremos probar por supuesto). No puede ser más fácil, casi una ofensa a las verdaderas manualidades femeninas pero ¿a que invita?.
Cuelgo uno de los vídeos oficiales de la empresa de juguetes Bandai, responsable del invento, pero youtube está lleno de vídeos de niñitas, japonesas y americanas haciendo sus diseños harumika…






Foto Per Endström