Abril y Luci

Zoltan y Catalina

Emili e Irina

Juro que lo de las velas y el exceso de plantas duró apenas unos días.
Abril y Luci

Zoltan y Catalina

Emili e Irina

Juro que lo de las velas y el exceso de plantas duró apenas unos días.
Coges entre pulgar e índice un michelín y piensas: “que añoranza se esconde aquí”. Ves el perfil cordillerezco llamado cartucheras y reflexionas cuánto pan con mantequilla, pasta, conitos 3D y cervecitas han dejado allí su huella por no hacer o por no decir.//. Que tenemos una relación poco saludable con la comida no es ninguna novedad, que comiendo nos consolamos y nos damos gusto, menos. El sobrepeso es cuanto menos un índice de algún desequilibrio interior, un abandono, un tirar la toalla. Hemos aprendido a convertir una necesidad física y placentera en un placebo, un sustituto, una compañía; y un autocastigo. Los delgados no son obligatoriamente más felices, posiblemente dirigen a otros lugares de su cuerpo y mente las insatisfacciones; pero las disimulan mejor, eso sí.
El cuerpo habla. Lo repito frecuentemente a los alumnos de Formación Rítmica y Danza en el contexto de todo lo que trasmitimos de nuestra historia personal, de nuestra cultura y de nuestra especie; es la postura corporal, el uso de manos y brazos, el gesto, la cara. Pero nunca digo que también habla de lo apretado que se encuentra con los kilos de más, lo asfixiado que se puede llegar a sentir. No es políticamente correcto.
Como estas cosas son bastante relativas, pasar el límite de los 60 kilos puede ser irrisorio para algunos, una gilipollez vamos. Pero cuando vas al ballet, y aprecias esos cuerpos en movimiento a los que no les sobra nada porque son instrumento de vida y de arte, te preguntas en qué momento perdiste esa sensación de ser liviano y sólido a la vez, de sentirte hermoso y natural. No son las proezas gimnásticas, ni la delgadez auto impuesta, ni la juventud perdida, es el olvido de aquello que significa equilibrio físico; este que invita al movimiento y la paz interior.
Cate nos envía esta bella carta llena de amor y fe…
Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia religiosa increíble y quiero compartir contigo. Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el coche que decía:
‘TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS’
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el parachoques de mi coche. Al salir conduciendo, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos vehículos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas; allí me quedé parada (porque la luz estaba roja), pensando en el Señor y en todas las cosas buenas que nos ha dado.
No me di cuenta que la luz se había puesto en verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas…. Fue maravilloso! La persona que estaba detrás de mi coche era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y gritaba: ‘Dale, por el amor de Dios…!!!’. Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla, totalmente emocionada.
Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a Betito, tu primito qué estaba conmigo, qué quería decir ese saludo, me contesto que era ‘un saludo hawaiano’ de buena suerte. Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo.
Dos hombres de un auto cercano se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi coche, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué templo voy, pero en ese momento fue cuando vi que la luz estaba verde. Entonces, saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé el semáforo.
Después de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Así que paré el coche, me bajé, saludé a todos con el saludo hawaiano por ultima vez y me fui.
Ruego a Dios que bendiga a todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos,
Tu abuela
En el correo de la universidad hemos recibido esta emotiva carta que nos permite conocer una faceta del escalador Bartolomeu Calafat, quien murió hace un par de días escalando el Annapurna, uno de los picos del Himalayas con más de 8.000 metros.
Des de 1997, any en què vàrem posar en marxa la valoració funcional d’esportistes, gràcies a ell i a Pere March (en aquells moments del club Intersport), hem realitzat diferents treballs i projectes de recerca. En el darrer any va col·laborar i ens va ajudar a l’organització de
El seu darrer record el tenim emmarcat en les 24 hores d’Antoni Contestí en pro de l’Associació d’Esclerosi Múltiple. Record els seus comentaris de la següent expedició que anava a fer, conscient de la perillositat d’aquest repte. Tolito era Tolito, campechano, sincer, directe: simplement una bona persona. Des de la Universitat, des del grup de recerca Estils de Vida i Salut i des del nostre cor: mai no t’oblidarem. Ànims per a la seva dona i per als seus dos fills.
Gràcies per tot.
Departament d’Infermeria i Fisioteràpia”