Plata en los cabellos
Oro en los dientes
Piedras en los riñones
Azúcar en la sangre
Depósitos de aceite y grasa en las caderas
Plomo en los pies
Hierro en las articulaciones
Y una fuente inagotable de Gas Natural!
(Nos lo cuenta Julio Felce)
Plata en los cabellos
Oro en los dientes
Piedras en los riñones
Azúcar en la sangre
Depósitos de aceite y grasa en las caderas
Plomo en los pies
Hierro en las articulaciones
Y una fuente inagotable de Gas Natural!
(Nos lo cuenta Julio Felce)
Dentro de la cultura femenina, esta que pasamos de madres a hijas y entre amigas, la sesión de maquillaje (que comienza bien temprano con la excusa del Carnaval) y la petición de “hazme un masaje” o en versión infantil “hazme masajitos mami-hermana” es de las cosas que da pena que los hombres no compartan. Qué rico echarte en el sofá y dejar que te “maquille” tu esteticien de 6 años, o maquillarla tú mientras la de 9 observa atentamente para ir maquillando a su vez a la otra hija de 20 que también reposa pero en el sofá de al lado. Y como esta última ha hecho un curso de quiromasaje ahora todo el mundo femenino de casa pide y ofrece sesiones de masaje. Así que de las cosquillas de toda la vida, pasamos a las maniobras dígitopalmares y de aquí al relajantemagnético cuya función, igual que siempre, es que se te ponga la piel de gallina.
Como me dan asquito los maquillajes infantiles estos que vienen en cajitas en forma de corazón, concha marina, set Barbie, Bratz o Princesas, y que van del pringoso al ultraseco; ante las peticiones de juguemos a maquillaje, saqué mi set de concierto, integrado como corresponde por base, sombras, colorete, polvo traslúcido, labiales, delineador y rimmel; y un par de brochitas coquetonas que les pusieron los ojos como huevos fritos además del “aaalaaa” de rigor. Y así empezó la sesión que se prolongó el tiempo suficiente para que todo el personal probara los productos “de verdad” y quedaran las caras entre “Lolitas” y zombies.
No sé si me llegarían a gustar los hombres maquillados, pero aunque sea en casa deberían probar una buena sesión de maquillaje seguida de otra de masajes familiares. Casi casi el grooming de los primates… una delicia.

I
No siempre hay bolsitas negras en el dispensador de la calle, entonces te las apañas con otras opciones. La primera es bolsitas de sanduches, “paquitas” les dicen en Venezuela, de plástico transparente. Pero hay que ir con cuidado porque son un poquito más cortas que las negras y si te descuidas el contenido se te puede salir y la mano te queda linda. Otra opción es irte a la plaza con una bolsa del súper. Más o menos como salir con una pancarta “voy a recoger mierda de perro”. Ayer descubrí que las bolsitas negras también las venden, 3.95 euros por 12 bolsitas en el Pets Place de Blanquerna. Me quedo con mi pancarta.
II
En el parterre de General Riera donde saco a Samba encuentro mierdas no recogidas. Sacan al perro y dejan que caguen allí en medio. En mi bolsita negra de cada día va el regalo de Samba y el de algún otro perro que me quede cerca, me agacho dos veces. Puro glamour y buena voluntad. Y eso que no es navidad.
III
En nuestra finca cada vez hay más perros. Y proporcionalmente hay dueños que a)los sacan amarrados, b)los sacas sueltos y los dejan mear en el portal, c)los sacan sueltos o amarrados y los dejan mear y cagar en el portal. Ninguno de estos dueños es propietario, así que parece que no se puede hacer nada pues los alquilados, según los vecinos de más experiencia, viven como en un limbo legal de obligaciones y deberes para con la finca. Así que igual te dejan con meadas y mierditas en el portal., el ascensor con colillas de cigarrillos, con cáscaras de pipas, bicicletas amarradas en la entrada, o con una alfombra de publicidad de restaurantes chinos en el pasillo. Estoy a punto de proponer en la renión de propietarios de diciembre la creación de un comando de terrorismo de estado.
Tener chófer. Y cocinero(a). Unos sueñan con joyas, otros con viajes y otros con fama y fortuna. Algunos soñamos con cositas como estas. Que te lleven y te traigan, que te sorprendan cada día con platillos suculentos, no pensar en menú, ingredientes ni recetas. No pensar sino en lo que quieres pensar, música, literatura, familia, investigaciones, naturaleza… Entonces no chocarías dos veces con el coche estacionado del vecino. Joder.
Con el cambio de programas debido a la incorporación de España al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), desaparecen las diplomaturas de magisterio (3 años) con sus diversas especialidades (musical, lengua extranjera, educación física, educación especial) y quedan solamente, pero ahora convertidos en Grados (4 años), Educación Infantil, y Educación Primaria. Luego los alumnos podrán optar a algunas asignaturas que les den un suave perfil hacia las antiguas especialidades, pero en ningún caso saldrán como especialistas, para ello tendrán que hacer un master después del grado. Estos cambios afectan el currículo de los nuevos grados, y en mi caso, empiezo desde ya a tener nostalgia porque dos de mis asignaturas favoritas desaparecen del programa. Una es Formación Rítmica y Danza, que la vengo dando desde hace 3 cursos y la verdad todavía creo que la paso mejor que los alumnos. En la UIB, es una asignatura optativa para todas las especialidades así que me ha dado oportunidad de entrar en contacto con muchos alumnos que no son de música, mis interlocutores naturales. La otra asignatura es Expresión Musical y Necesidades Educativas Especiales. Este título tan largo implica el uso de la música como herramienta en la educación regular de niños que necesitan soporte por tener algún tipo de discapacidad o problemática física, intelectual o social; sea permanente o puntual. La he venido dando desde que se incorporó en el programa de la diplomatura en Educación Especial, creo que este año ya es el séptimo. Ha sido, y sigue siendo porque aún nos queda mes y medio de clase, uno de los espacios de intercambio y observación más enriquecedores de mi experiencia como profesora universitaria. El tema es hermoso y mi trabajo durante 15 años con el Sistema Venezolano de Orquestas Juveniles e Infantiles (FESNOJIV) me ha servido de soporte en muchos aspectos, una referencia insoslayable de logro, dignificación e integración de niños y jóvenes, con todas las problemáticas posibles, a través de la música.
Lo que me ha llamado más la atención durante estos años de clase en esta asignatura han sido los alumnos. Los alumnos de especial son especiales, no encuentro una forma más sencilla y real de describirlos. En general maduros, sensibles, con un nivel de responsabilidad importante ante exposiciones y trabajos. Muchos de ellos con experiencia laboral con discapacitados, sea como monitores, voluntarios, o haciendo esta titulación como una segunda carrera que complementa una formación previa. Escuchar sus opiniones, sus experiencias, ver sus respuestas ante un cuestionamiento, siempre ha significado una ocasión para valorarlos positivamente. Entre los alumnos he tenido jóvenes con diferentes dificultades cuya presencia en el aula ha servido para enriquecer aún más la clase, hemos logrado que nos contaran su vivencia, que compartieran parte de su historia. Ha sido maravilloso.
Hay carreras que no se estudian por azar, “Especial” es una de estas, se necesita una fibra y una sensibildad; una predisposición a observar y escuchar, a identificarse con, a desarrollar la empatía para poder ayudar al otro. Ojalá y les haya podido dejar algo de lo mucho que me he llevado yo de ellos estos años.
El humor venezolano se impone (o se superpone) siempre a las dificultades. Ahora con los recortes diarios de agua aparece esta propuesta para ahorrar el vital líquido. No sé quién es la Mamá que firma, no es la mia aunque me lo envió.
