los especiales alumnos de especial
docencia 13 de Abril del 2010
Con el cambio de programas debido a la incorporación de España al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), desaparecen las diplomaturas de magisterio (3 años) con sus diversas especialidades (musical, lengua extranjera, educación física, educación especial) y quedan solamente, pero ahora convertidos en Grados (4 años), Educación Infantil, y Educación Primaria. Luego los alumnos podrán optar a algunas asignaturas que les den un suave perfil hacia las antiguas especialidades, pero en ningún caso saldrán como especialistas, para ello tendrán que hacer un master después del grado. Estos cambios afectan el currículo de los nuevos grados, y en mi caso, empiezo desde ya a tener nostalgia porque dos de mis asignaturas favoritas desaparecen del programa. Una es Formación Rítmica y Danza, que la vengo dando desde hace 3 cursos y la verdad todavía creo que la paso mejor que los alumnos. En la UIB, es una asignatura optativa para todas las especialidades así que me ha dado oportunidad de entrar en contacto con muchos alumnos que no son de música, mis interlocutores naturales. La otra asignatura es Expresión Musical y Necesidades Educativas Especiales. Este título tan largo implica el uso de la música como herramienta en la educación regular de niños que necesitan soporte por tener algún tipo de discapacidad o problemática física, intelectual o social; sea permanente o puntual. La he venido dando desde que se incorporó en el programa de la diplomatura en Educación Especial, creo que este año ya es el séptimo. Ha sido, y sigue siendo porque aún nos queda mes y medio de clase, uno de los espacios de intercambio y observación más enriquecedores de mi experiencia como profesora universitaria. El tema es hermoso y mi trabajo durante 15 años con el Sistema Venezolano de Orquestas Juveniles e Infantiles (FESNOJIV) me ha servido de soporte en muchos aspectos, una referencia insoslayable de logro, dignificación e integración de niños y jóvenes, con todas las problemáticas posibles, a través de la música.
Lo que me ha llamado más la atención durante estos años de clase en esta asignatura han sido los alumnos. Los alumnos de especial son especiales, no encuentro una forma más sencilla y real de describirlos. En general maduros, sensibles, con un nivel de responsabilidad importante ante exposiciones y trabajos. Muchos de ellos con experiencia laboral con discapacitados, sea como monitores, voluntarios, o haciendo esta titulación como una segunda carrera que complementa una formación previa. Escuchar sus opiniones, sus experiencias, ver sus respuestas ante un cuestionamiento, siempre ha significado una ocasión para valorarlos positivamente. Entre los alumnos he tenido jóvenes con diferentes dificultades cuya presencia en el aula ha servido para enriquecer aún más la clase, hemos logrado que nos contaran su vivencia, que compartieran parte de su historia. Ha sido maravilloso.
Hay carreras que no se estudian por azar, “Especial” es una de estas, se necesita una fibra y una sensibildad; una predisposición a observar y escuchar, a identificarse con, a desarrollar la empatía para poder ayudar al otro. Ojalá y les haya podido dejar algo de lo mucho que me he llevado yo de ellos estos años.




Foto Per Endström
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