deià IV – gatos y excursionistas

Categoría: Mallorca
10 de Abril del 2010

Digamos que el uniforme de turista más visto incluye botas de trekking, botella de agua en la mochila, novio(a) y gorra. Se repite en calles y restaurants. Bueno, con excepciones. En nuestro hostal (“Villaverde”) hay una mujer que está en sandalias y casi no se mueve de la terraza que tiene esta vista espectacular con la montaña en frente. Es inglesa y estudia una partitura, podría ser pianista pues la he pillado moviendo los dedos sobre las piernas, pero también podría ser directora, raya bastante el papel. No he logrado ver de cerca la partitura aunque me parece una reducción de orquesta. De tanto en tanto oye un cd en un walkman, supongo que una grabación de la obra. Sí, obviamente la he observado sin animarme a hablarle. Para decirle qué, oiga yo también soy músico, y toco piano y dirijo, ¿y usted?. Además de sentir que la conversación no duraría ni dos minutos entre mi inglés y su concentración, me frena la cara de infelicidad que tiene todo el tiempo. Seria y con el seño fruncido, no invita. Ha venido a Deià y buscará lo que tantos antes que ella y que nosotros, tranquilidad, hospitalidad sin cotilleo, y paisaje.
Ah, los gatos. De todos colores y tamaños por todas partes. Hembras preñadas en cada calle. La primavera sin duda.

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deià III – robert graves

Categoría: Mallorca
10 de Abril del 2010

Gracias a estos días Robert Graves ya no es solamente “Yo, Claudio”. Ahora es más su casa en Deià, llena de ventanas, libros, buen gusto, genio. No encuentro rastro de niños, ni habitaciones ni juguetes, como si no hubieran pasado por allí. Están en el vídeo inicial, estupendamente realizado, y en la cronología que ocupa una vasta pared de esta nave-casita con persianas eléctricas donde te preparas para lo que verás después, y que muestra en un timeline a tres bandas paralelas, la vida personal de Graves, sus libros, y hechos históricos de cada momento. Allí hay vida familiar, en la casa no hay nada que la refleje. Después de ver su estudio, la cocina, su correspondencia (EE. Cummings, Jerome Robbins, Pearl S. Buck, Churchill, Benjamin Britten…); de verlo afeitándose en un vídeo mientras escuchas su voz recitando, sientes que este hombrezote de 2 metros y nariz partida que escogió vivir en Mallorca para siempre es patrimonio no sólo de la humanidad anónima, sino un poco tuyo en su franca y muy humana humanidad. Como Chopin en la Cartuja, después que ves sus cosas de hombre, dejan de ser semidioses para seguir siendo genios.

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deià II - “es punt”, cuartel general

Categoría: Mallorca
10 de Abril del 2010

Encontramos un restaurancito-bar con wifi comidita italiana y ambiente posmo: rojo, negro, blanco, poca decoración. Spotify musicaliza el recinto. Camareros jóvenes y amables, precios accesibles, no los 12 euros por un plato de espagueti al pesto que cobran en lugares vecinos. Aquí nos apalancamos cerca de un tomacorriente y en una esquina con vista general de quien entra y sale. Repaso de la prensa y comienza el intercambio sobre las lecturas que hemos traído, Emili abducido con George Friedman que nos explica los próximos 100 años, me pasa informe cada tres páginas, yo encantada con Alexander Lowen siguiendo la pista Freud-Reich-Ferenczi para llegar a la Bioenergética que me presentó mi amiga Paloma. Pero pasando trabajo porque la traducción me resulta un poco antipática, no se deberían traducir solamente las palabras; en un texto técnico se debería traducir de una vez a los procesos mentales del idioma al que se traduce. Leo como si leyera en alemán pero en castellano.
Después de la visita a la casa de Robert Graves, impresionante, comemos en la terraza de Xellini, comida española rica y variada, lugar guapo, los precios bien, me tomo una copa de sangría gigante. Pagamos, y el postre y el café… en “Es Punt” de donde nos echan una hora después porque deben cerrar antes de volver a abrir por la noche, que promete además de cena y wifi, la trasmisión del futbol.

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deià I – relajarse para disfrutar

Categoría: Mallorca
10 de Abril del 2010

Ayer cuando llegamos a Deià encontré que era un pueblo superconstruido, que había muchísimo ruido y demasiados turistas.
Después de acomodar las cosas, salimos y caminamos un largo rato por las callecitas, pasamos el famoso hotel “La Residencia” y seguinos un poco más allá. El cuerpo se fue cansando lo necesario para bajar las revoluciones y comenzar a ver con otros ojos. Cuando vives un poco pasado de revoluciones, internas y/o externas, los cambios de ambiente te desconciertan y necesitas un tiempo para reubicarte psicológicamente, pero también sensorialmente. Otro paisaje requiere una readaptación de los sentidos. Cuando estás relajado la percepción se amplía de una manera diferente a la percepción que trae la tensión intelectual. Por ejemplo la vista; si tu atención habitual está centrada en el oido ves menos cosas, a veces pasamos de los detalles que nos rodean. Cuando estás concentrado en ideas, ves y escuchas menos, estás “hacia adentro”. Cuando te concentras en ver, te inmovilizas. El voyeur es un inactivo. En estos casos estamos parcelados en nuestras percepciones, escindidos.

Cuando te relajas integralmente, cosa rara rarísima, al menos para mi, se abren todos los canales, aparecen más colores y formas, aparece la luz como una fuerza sólida que va cambiando todo a medida que transcurre el día. Aparecen más sonidos, el paisaje sonoro es una realidad, pajaritos, insectos, motos (que deberían pasar un control decibelimétrico antes de permitírseles rodar), la voz de la señora que limpia las habitaciones, los acentos extranjeros de los turistas, alguien que lija, alguien que martilla. Estamos frente a una montaña inmensa que hace una gran curva, una caja de resonancia portentosa, cada coche deja su estela sonora aunque pasan a más de mil metros. Las ideas fluyen inspiradas por la vista y el oido, por la luz… y me dan ganas de bailar.

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