Conocí en Caracas a un estupendo crítico musical llamado Daniel Salas, y tuve la suerte de ser alumna suya en clases de Estética, una de estas asignaturas oficiales en los estudios tradicionales de conservatorio. Sus críticas sin ser del estilo “saca pellejo” eran justas a la vez que mesuradas y muy bien escritas. Un día supe que se retiraba de la crítica; en la próxima clase que tuvimos no me aguanté y le pregunté si era verdad el rumor. Me lo confirmó y quedé atónita, más por su respuesta al “por qué” que por su decisión. Me dijo que el había crecido musicalmente al lado de muchos de los artistas que ahora le tocaba criticar y que le dolía la actitud que tomaban cuando las críticas no eran favorables; resumiendo, este trabajo secundario en su vida no le compensaba los malos ratos que en ocasions vivía después de las críticas. En aquellos tiempos lo consideré una debilidad, confieso que hasta me desilusionó un poquito. Caracas no era París ni New York (supongo que aún no lo es…) donde los críticos, casi semidioses, son capaces de destruir, o elevar a un artista hasta el Olimpo. Una ciudad con un intenso movimiento musical, sinfónico, coral, de cámara, pero con una gran inmadurez para lidiar con las opiniones adversas; podría resumir aquel tiempo como una época de mucha música y pocos críticos. Con la ópera era diferente, un mundo aparte donde se esperaban las críticas y los críticos especializados se daban gusto con propios y extraños. Porque la ópera tiene esto, es territorio de melómanos, todos son expertos, público, críticos e intépretes; y las críticas le ponían pimienta a la cosa; nunca supe de depresiones ni desplantes ante una crítica, aunque seguro los hubo. Quince años después vuelvo a acordarme de Daniel Salas, justo después de un concierto aquí en Palma, en el que ha participado mucha gente querida. Me he aburrido como una ostra con una obra que debía ser de una intensidad superlativa.
Y no me siento capaz de ir más allá.
Y llegan los Ballets Russes de la mano del genial empresario Serge Diaghilev…
Alexander Borodin + Mikhail Fokine: “Danzas Polovetsanas” de la Opera “El Príncipe Igor” (1909)
Igor Stravinsky + Mikhail Fokine: “El Pájaro de Fuego” (1910), “Petrouchka” (1911)
Maurice Ravel + Mikhail Fokine: “Daphnis et Chloé” (1912). En el estreno la orquesta fue dirigida por Pierre Monteaux (quien también dirigió el de la “La Consagración de la Primavera”) y como Daphnis bailó Nijinsky. Vestuario y decorados de Léon Bakst.
Igor Stravinsky + Nijinsky: “La consagración de la primavera” (1913). Esta colaboración fue toda una aventura ya que Stranvisky consideraba que el bailarín no tenía la preparación musical suficiente para llevar “las cuentas” de los compases. Diaguilev contrató a la bailarina Marie Rambert (que había estudiado Eurritmia con Jacques Dalcroze) para que le diera clases a Nijinsky. No era su primera coregrafía ya que se había apuntado un gran éxito con “L’après-midi d’un faune” (música de Debussy). Después de difíciles ensayos la coreografía estuvo lista y el éxito-escándalo del estreno es ya histórico. De esta coreografía no se conserva más que las descripciones de los presentes y la de Marie Rambert.
Claude Debussy + Nijinsky: “Jeux” (1913). No se conserva la coreografía.
Richard Strauss + Mikhail Fokine: “La leyenda de José” (1914)
Eric Satie + Leónide Massine: “Parade” (1917). Los decorados y el vestuario los realizó Picasso, el libreto Jean Cocteau y las notas del programa las escribió Apollinaire.
Manuel de Falla + Mikhail Fokine: “El Sombrero de tres picos” (1919). Decorados y vestuarios de Picasso, Falla tocaba el piano en los ensayos. Estrenan en Londres. Con la 1º guerra la compañía de Diaguilev había venido a España.
Igor Stravinsky + Leónide Massine: “Pulcinella” (1920). Vestuario y decorados de Pablo Picasso.
Igor Stravinsky + Nijinska: “Renard” (1922), “Les Noces” (1923). Stranvisnky quedó especialmente encantado con la coreografía de “Las Bodas”. Nijinska al igual que su hermano, Nijinsky primero fueron bailarines y luego coreógrafos. En 1929 “Renard” recibiría una nueva coreografía de Serge Lifar.
Francis Poulenc + Nijinska: “Les Biches” (1924)
Darius Milhaud + Nijinska: “El tren azul” (1924)
Georges Auric + Nijinska: “Les Fâcheux” (1924). Auric, entre los menos conocidos de “Los Seis” (Poulenc, Milhaud, Honegger, Tagliaferre, Durey, Cocteau) el grupo de artistas reunidos alrededor de la la figurade Satie, escribió varios ballets para Diaguilev: “Les Matelots” (1925) coreografía de Massine, “Pastorale” (1926) coreografía de Balanchine.
Igor Stravinsky + Georgi Balanchivadze (rebautizado por Diaguilev “George Balanchine“!): “Le chant du rossignol“ (1925). Vestuario de Henri Matisse y dirección de orquesta de Ernest Ansermet. La música partía de una composición anterior de Stravinsky “Le Rossignol”.
Eric Satie + George Balanchine: “Jack in the box” (1926)
Igor Stravinsky + George Balanchine: “Apollo Musagetè” más conocido como “Apollon” (1928). Decorados y vestuario de André Bauschant y Coco Chanel. Dirigió el estreno el propio Stravinsky.
Serge Prokofiev + George Balanchine: “El hijo pródigo” (1929). Decordados de Georges Rouault. Este mismo año muere en Venecia Diaguilev y la compañía se desintegra poco a poco.
Ralph Vaugham Williams + Ninette de Valois: “Job” (1931)
Serge Prokofiev + Leonid Lavrovsky: “Romeo y Julieta” (1940). Etapa de ballets soviéticos, Ballet Kirov.
Igor Stravinsky + George Balanchine: “Circus Polka” (1941). Siendo un encargo del Circo de los Hermanos Ringling, en el escenario, además de la bailarina, Vera Zorina (futura esposa de Balanchine) aparecían elefantes. En esta etapa americana, repitieron colaboración con “Orpheus” en 1948 con decorados del escultor ameriano-japonés Isamu Noguchi
Aaron Copland + Agnes De Mille: “Rodeo” (1942). Agnes era sobrina del famado director de cine Cecil B. De Mille
Aaron Copland + Martha Graham: “Appalachian Srings” (1944). Decorados de Noguchi.
Richard Rodgers + Agnes De Mille: “Oklahoma” (1945). Musical de Broadway con libreto de Oscar Hammerstein II. A mediados del S.XX la danza moderna y el jazz tienen ya la misma categoría que la danza clásica a nivel mundial. El género del musical reúne a los mejores coreógrafos de su tiempo.
Leonard Bernstain + Jerome Robbins: “Fancy Free” (1944). Este ballet dio origen al musical y luego a la película “On the Town” (”Un día en New York” protagonizada por Gene Kelly, Frank Sinatra y Jules Munshin)
Serge Prokofiev + Vatislav Zakharov: “Cenicienta” (1945). Ballet Bolshoi.
Paul Hindemith + George Balanchine: “Four temperaments” (1946). Primer ballet sin decorados y con mallas negras y blancas como simple vestuario.
John Cage + Merce Cunningham: “The Seasons” (1947). Otra obra exitosa de la pareja fue “Un jour ou deux” (1973) para el Ballet de la Opera de Paris. Decorados de Jasper Johns.
Alberto Ginastera + Michel Borowski: “La Estancia” (1953). Comisionado por Lincoln Kirstein, director del American Ballet, se estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires dirigido por el propo Ginastera.
Benjamin Britten + John Cranko: “El Príncipe de las Pagodas” (1956). Britten dirigió la orquesta en el estreno.
Aram Khachaturian + Leònid Jacobson: “Spartacus” (1957)
Leonard Bernstain + Jerome Robbins: “West side story” (1957)
John Cage + Paul Taylor: “Duet” (1957). Basada en una no-partitura de Cage (al más puro estilo de 4′30″), pianista y bailarín quedan estáticos en escena sin realizar ni un sólo movimiento.
Igor Stravinsky + George Balanchine: “Agon” (1957). Partitura dodecafónica de Stravinsky. Balanchine siguió produciendo nuevas coreografías y haciendo escuela con en el New York City Ballet hasta su muerte en 1983.
Philip Glass + Twyla Tharp: “In the Upper room” (1986).

Nijinsky en “Preludio para la siesta de un fauno” por Lèon Bakst.




Foto Per Endström