el inconcebible sufrimiento de jesús

Categoría: De la vida y de la muerte
3 de Abril del 2010

Toca hoy, sea por tradición cultural o por evocar etapas más religiosas de nuestra vida, dedicar un tiempo a la muerte de Jesús. Otros años releo la Pasión según San Juan, hoy he visto la Pasión según Mel Gibson. Nunca hasta ahora había sentido en una película “de Jesús” que esas eran las imágenes que se corespondían con el cuarto evangelista.
No es la crueldad de sus torturadores lo que me impresiona más, es la infinita capacidad de sufrimiento de aquel hombre. El dolor físico es una amenaza real para todos nosotros, huimos ante la posibilidad de enfrentarlo, nos rendimos a cualquier calmante para no sufrir. Jesús eligió libremente el camino del dolor físico, y además un camino larguísimo. El viacrucis, después del látigo para llegar al dolor inimaginable de la cruz. No entran en mi comprensión los dogmas que afirman se pueda ser hombre y Dios y Espíritu Santo, ni que hayan embarazos espirituales ni que el paraiso nos esté esperando con un padre que todo lo ve (y nada hace). Pero él lo creía, y tanto que asumió su martirio autoimpuesto e hizo cumplir cada palabra de todo lo anunciado en el antiguo testamento. “No le quebrantarán ni un hueso”; este fue el único dolor que se ahorró muriendo antes que los soldados rompieran las piernas de los tres crucificados; cumplió hasta el final.
La fe puede más que el dolor. Benditos los que creen.

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