bebidas

Categoría: Comidas, Rayos y Truenos
5 de Marzo del 2010

La presencia de la Cocacola y su corte en la mesa, en casi cada comida, en cada restaurante, y por supuesto en los lugares de comida rápida, donde está en su nicho natural; me fastidia. Creo que es un empobrecimiento total no solo del paladar, también de la imaginación a la hora de acompañar las comidas. No es cuestión de “o agua o vino”, es que comer con Cocacola una comida rica de las que hacen “chup-chup” lo encuentro una ordinariez, con perdón. Ya la propia botellota de plástico es un adefesio que fastidia cualquier mesa medianamente puesta con su mantel y sus cubiertos. Al menos cuando había botellas de vidrio con aquella formita curvilínea no desentonaba tanto. Pero es una batalla perdida a menos que quieras volverte una pesada. Cuando los hijos se descuidan, pongo la botella de Cocacola en el suelo, y cuando la piden la levanto se sirven y la vuelvo a poner en el suelo; al menos no verla.
Quizá tenga que ver con mis raices, en Venezuela es costumbre comer con zumos de frutas; grandes y coloridas jarras, llenas de zumo dulce y con hielito, adornan la mesa. De parchita (maracuyá), de patilla (sandia), de piña, naranjadas, de guanábana, tamarindo, guayaba… o una jarra de limonada. Y si no te apetece fruta venga el te frío, y por qué no, alguna vez unas latas de cocacola, o seven-up. Con frecuencia cerveza fria y menos vino porque no es país productor, así que el vino en la mesa siempre fue para las ocasiones especiales. Y en casas con niños litros y litros de leche, en cualquier comida, blanquita o con chocolate de estos de mentira que hay en todo el mundo. Y en muchas casas agua y punto. El sabor, el de la comida, es el argumento. Vuelvo a la Cocacola. Dicen que crea adicción; la verdad es que creo que sí.  No sé si es el gas y las burbujitas en la garganta, o solamente que es guay, moderna, del nuevo mundo; del norte del nuevo mundo. O la publicidad que la ha convertido en icono socialmente aceptado, fraterno, interracial, intergeneracional; todos nos encontramos ahí, alrededor de una lata de Cocacola.
Bueno, yo no.

la bahia de palma cada 20 segundos

Categoría: Artes visuales, Mallorca
5 de Marzo del 2010

4220 fotografías en 24 horas. La técnica se llama “Time lapse Photography“. Franklin  Tello realizó este trabajo con su  Canon DSLR 7D, y un lente de 17-40mm. Luego usó los programas Quicktime Pro y Final Cut Pro para emsablar todas las fotos. Estas fueron tomadas desde el Hotel Horizonte en la Bonanova, cerca del Castillo de Bellver. Y la música que le pone el toque final es el “Hymn” del inglés Moby, de su segundo disco (1995) Everything Is Wrong. A disfrutar… gracias a Maite que me envío el vídeo!

buenos días con geoffrey gallant

Categoría: Música
5 de Marzo del 2010


Nos pone al día, Joan Vives.