el sábado pasado
De la vida y de la muerte 24 de Febrero del 2010
En Puigpunyent mientras daba clase de piano tuve algo como un ataque de angustia, me entró un desespero con mareíto, pensaba en 20 cosas a la vez y quería salir corriendo. En casi 50 años nunca me había pasado algo así. Llamé a las alumnitas que quedaban para que no vinieran y me fui del pueblo. Conduje lentamente e hice respiraciones, no se me pasaba del todo y opté por la terapia descubierta el pasado S.XX para el estrés concentrado. Me fui de compras. Aparqué en la plaza mayor entré a C&A y me compré unos leotardos, más calcetines y unas camisetas guapísimas. Ya me sentía mejor aunque no del todo. Haciendo cola para pagar, una mujer muy guapa me dice, “¿eres Irina?” y yo sorprendida “¡sí!”. Y me contó que es Ana, quien de vez en cuando hace algún comentario en este blog, especialmente en los post de recoger mierditas de perro y en el de la mamografía. Mientras duró la cola, conversamos de perros, de exámenes femeninos, me presentó a dos amigas que estaban con ella, me dieron una referencia de un médico (Ferrer-Llabres creo recordar) y nos despedimos. Todo fue entre subrealista y natural; estupendo en todo caso. Nos conocíamos aunque nunca nos habíamos visto, teníamos cosas en común, y comprábamos en C&A rebajas buenísimas… salí de la tienda más animada y me fui a la Rambla donde dejé que el sol estupendo que hacía me diera un buen baño. Entré en las dos tiendas de animales, vi sapos, camaleones, tortugas, pececitos y de allí a la otra con loros, hamsters, canarios. Le compré una bolsa de pienso nuevo a Samba. Volví al parking por la acera que tenía más sol. Y me fui a casa. Tranquila.




Foto Per Endström
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