perdidos
Cine, radio y TV 6 de Febrero del 2010
Emili se bajó el capítulo doble de la sexta temporada de Perdidos (vía Torrent). En otra web bajó los subtítulos en castellano y los sincronizó a través del programa VLC. Y listo, el miércoles por la noche estuvimos durante hora y media viéndolo de un tirón, sin anuncios, con definición más que aceptable y con subtítulos estupendos. Y la única marca de agua era en una esquinita, así que no era la S06E01 que aparece en Espoiler. Este preámbulo sirve para dos cosas, a) cantar una vez más loas a internet y sus posibilidades, b) confirmar que no me gusta Perdidos.
En Venezuela hay palabras que tienen un significado distinto al que aparece en el diccionario. Por ejemplo, “truculento”. Allá no es sinónimo de gore, para hacer el cuento corto. Truculento es lleno de trucos, rebuscado, exageradote, pastiche infumable. Bueno, Perdidos pues. La veo pero me aburre, el que la serie sea tan loca, que pueda pasar absolutamente cualquier cosa sin que nadie se sorprenda demasiado, que igual la isla viaje en el tiempo o se mueva, (¿recuerda la “Tierra del verde jengibre”? aquella que sólo aparecía cuando no la buscabas), o que la gente se muera y resucite. No sé; significa que muy posmoderna, no soy.
Sigo con mis series de polis, médicos, chicas paranormales, y el ABC de la formación “moral y cívica” norteamericana, Bones.




Foto Per Endström
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