educación política
De la vida y de la muerte 6 de Febrero del 2010
Hasta el momento la educación política que he trasmitido a mis hijos es, en una palabra, inexistente. Hago un esfuerzo mental y recuerdo algunas conversaciones muy básicas en la mesa sobre términos como comunismo, solialismo y democracia. Pero esto no es ni de lejos educación política, es más bien libro gordo de Petete familiar para adolescentes con flojera de leer ni un artículo en la wiki al respecto. Lo que implica indirectamente que sí hay trasmisión de una conducta política, la total indiferencia. Cuando Zoltan tuvo edad para su primera votación, fuimos todos juntos. Qué lindo. Pero casi ni habíamos hablado al respecto, ni el había preguntado gran cosa, lo único que creo que le dijimos fue algo como “ve a votar que es importante”, y quizá yo muy mamá deslicé algún “ni se te ocurra votar de derechas”… después nos fuimos a un bar a tomar café. Luego le tocó a Catalina y ni siquiera votó, me dijo que no tenía ni idea así que para qué votar.
Ultimamente le doy vueltas al tema. Lo que lees en los periódicos sobre la casta política da tanta vergüenza que te preguntas si uno no tendría que hacer algo al repecto, involucrarse. Porque en parte nuestro presente y nuestro futuro social se reparte entre políticos y banqueros. Impuestos e hipoteca. Pensiones y comisiones. Con los banqueros parece que no hay nada que hacer, esta si que es una casta intocable; mire ud. lo que le está costando a Obama. Pero quizá la política… que necesita votos, líderes… Será una ingenuidad, pero no puede ser correcto ver y dejar hacer. Saber lo que pasa y seguir cantando como si nada. Hemos dejado el mundo en manos de los políticos profesionales, quienes demuestran cada día una incompetencia sólo comprensible porque manejan lo público, que como es de todos no es de nadie, y sus errores se tapan y se pagan con mi dinero y el tuyo.
Habría que cambiar leyes y costumbres, exigir, comprometerse. Y especialmente, hablar con los más jóvenes. Temo el día en que los hijos nos reclamen con razón, por qué sabíais y no hicisteis nada. Pero como la indiferencia se contagia y se hereda, quizá ese momento no llegue nunca.
Qué pena damos.



Foto Per Endström
Adoro a mis padres, él fallecido, ella -a Dios gracias viva- y siempre mantuvimos pensamientos diametralmente opuestos , políticamente hablando, digo. Lo que nos unió siempre fueron los valos del ejemplo en cuanto al amor a la familia y al prójimo, la solidaridad, el respeto por lo natural y la vida, etc. Me mueve a comentar este texto suyo, pues fuí a colegios y liceos ranciamente católicos -comentario que siempre me hacen- porque soy de “izquierda”. CREO QUE LO BÁSICO ES INCULCAR AMOR POR EL AMOR Y YA DIRÁ LA VIDA POR CUAL CAMINO TOMA CADA QUIEN. eN FIN, AQUÍ EN vENEZUELA -HOY- EXISTE MUCHAS MÁS CONCIENCIA O INCONSCIENCIA POLÍTICA QUE ANTES, ES COSA DE LA EVOLUCIÓN SOCIAL, PERO -INSISTO- EN LA FAMILIA LO QUE DEBE PRIVAR ES EL AMOR Y LO DEMÁS VENDRÁ DADO POR AÑADIDURA…POR SUPUESTO CON SUS RESPECTIVAS DISCUSIONES ACERCA DE “EL BIEN Y EL MAL”. EN LA SUYA, APARENTEMENTE UD. HACE LO POSIBLE, SEGÚN LEO EN ALGÚNOS DE SUS ESCRITOS Y EN LOS DE SU HIJA. SALUDOS.