
No conocía esta palabra hasta que mi amigo Ibsen me explicó su significado hace mucho tiempo, y recuerdo que me impresionó. Se refiere a la manera de tratar a otras personas “sin miramientos” como dice el RAE. Tiene que ver más con la falta de delicadeza, de atención y de cuidado, que con la agresividad o la grosería, aunque no excluye el trato inescrupuloso. Es el no me interesa no me afecta, ni me entero, que quizá en el fondo no sea sino una forma más sutil del desprecio.
A veces actuamos de forma desaprensiva y no nos damos cuenta; la sociedad moderna no tiene tiempo para delicadezas, para cuidar las formas, para pensar dos veces lo que haces, lo que dices y lo que dejas de hacer y de decir. Para ser flexible, para saber esperar, para ponerte en el lugar del otro. La desaprensión a veces se parece a la soberbia y al orgullo, porque parte de una sensación de superioridad.
Ya no cometemos pecados capitales, somos muy civilizados, pero cuántos pequeños atropellos cometemos cada día, especialmente en nuestra incapacidad de entender la debilidad ajena.
Maite me envía este vídeo muy útil…
Una alumna pide tutoría antes de los exámenes de fin de cuatrimestre. Observo de refilón su cuaderno de apuntes mientras busca sus “dudas”; está muy bien organizado, limpio, páginas y páginas, y de vez en cuando comentarios personales cuando algo no le queda claro. Y comienza, “bueno, realmente son preguntas sobre esto que tu dices de cultura general”… porque a veces en clase cuando me salgo un poco de los objetivos de la asignatura les aclaro que no es materia de examen que es cultura general. Le digo, pensando que la tranquilizo, que eso no va para el axamen; me contesta que sí que lo sabe, pero que le gustaría entender mejor el punto. Y agrega algo así como “saber un poco más no esta mal, ¿no?”… y así estamos un ratito hablando de música.
Ojalá presente un buen examen escrito. Tengo muchas ganas de poner una matrícula. Creo que si me hubiera pedido bibliografía adicional, ya la tendría…




Foto Per Endström