Me he impuesto la limitación de no escribir en el blog hasta que termine la tesis doctoral; también me he limitado otros gustos, literarios y lúdicos. De la comida y otros placeres, no he eliminado nada
pensaba en la música, claro. Per hoy no me he podido contener. Aunque los cumples no sean más que la confirmación de la verdad matemática del calendario, la única cita que no falla, también ofrece (realmente como cada día) la ilusión y la oportunidad de decir “hoy empieza todo”; otra vez. Y dedico unos minutos a jugar. Si hoy empieza todo, otra vez, entonces podría proponerme dejar atrás los viejos vicios, la procrastinación, el fantaseo romántico, la nostalgia por lo que pudo haber sido… y no fui. Podría responder con más prisa los corrreos de los amigos que desde lejos me recuerdan que siguen allí, y podría dedicarme más concentradamente al estudio y menos al trabajo.
Mientras escribo estas líneas llegan tres mensajes, dos de feliz cumpleaños, Jarajá y Aina, una de las hijas de Emili. El tercero es de Carmen Vila, para decirme que ha fallecido Jero, una coralista de la CUOM que llevaba tiempo muy enferma.
Así es la cosa, simple y cotidiana. Llegamos, hacemos, y nos vamos. Y en este hacer, intentar dejar un rastro mientras disfrutas y te quejas. Cumpleaños Irina, cumpleaños feliz.



Foto Per Endström