wilfred doricent, un zombie de verdad
Ciencia y tecnología 14 de Octubre del 2009
Resulta que la zombificación no es una enfermedad cinematográfica, o simplemente una leyenda de Haiti…
En un pueblo Haití murió un día Wilfred, la ausencia de signos vitales confirmó su muerte, así que fue enterrado y a las semanas (al año en otra fuente) apareció nuevamente por el pueblo, sin memoria, hablando de forma extraña y haciéndose daño contínuamente. El doctor Costas J. Efthimiou, médico de la University of Central Florida, supo de la historia y en 2006 se dedicó a estudiar al joven quien seguía ¿viviendo? con sus padres, publicó posteriormente sus conclusiones. Copio de Tecnoculto: “…lo más probable es que Wilfred haya sido “zombificado” no por la mordedura de otro zombie, como menciona la leyenda, sino por envenenamiento con tetrodotoxina, una sustancia presente en el pez globo. Si el veneno no mata al individuo, puede producir un estado temporal indistinguible al de la muerte. Si el cuerpo es desenterrado antes de que se produzca la muerte definitiva, el zombie actúa de forma errática y, según la tradición, obedece automáticamente las órdenes del brujo.
Lo que habrá sucedido con el pobre Wilfred es que, tras ser enterrado, despertó en su ataúd. En Haití las tumbas son superficiales, pero antes de poder escapar debió sufrir una grave falta de oxígeno que no lo mató pero que lo dejó con lesiones cerebrales que lo hacían comportarse de dicha manera. Tras la publicación de Efthimou, el Dr. Roger Mallory, un neurólogo de la Sociedad Médica de Haití realizó una Resonancia Magnética Nuclear a Wilfred, y halló daños en su cerebro consistentes con la falta de oxígeno”.
Sigo copiando de Tecnoculto: “Frère Dodo, quien antes era un temido hechicero vudú, ha revelado los secretos de la zombificación y coincide con que la poción que se administra al sujeto que desea convertirse en zombie tiene un alto contenido de tetrodotoxina, extraída del pez globo, entre otras cosas. En el caso de Wilfred, se piensa que el culpable fue su tío, un hechicero que tenía problemas con la familia del muchacho por cuestión de unas tierras”.
O sea, de que vuelan vuelan, o mejor dicho, ¡comen cerebros!





Foto Per Endström
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