De parásitos y parásitas no hay nada que aclarar, uno fastidia al otro, lo consume, lo utiliza, lo debilita o lo mata; pero matarlo es mal negocio, después hay que buscar otra víctima que te matenga. Las relaciones simbióticas también han pasado al habla popular; bueno para ti y bueno para mi; los dos sacamos algo. Pero menos conocidas son las saprofítas y epífitas. En la primera uno vive de lo que otro deja, básicamente de sus excrementos y restos. Podríamos decir que se mantienen de la carroña ajena. El último grupo es más aéreo y sútil, las epífitas sólo usan al otro como soporte, no le hacen daño ni lo benefician, pero aprovechan las ventajas de su cercanía.
¿A qué no parece que hablamos de plantas?…



Dejar un comentario