Bernardo es jardinero y tiene 78 años, cuando llega a la casa de mis amigos, los tres perros que viven en el gran patio trasero de la casa se ponen firmes. A ninguno se le ocurre escaparse cuando Bernardo abre el portón, pero nadie le ha visto pegar o gritar a los animales. Hace un trabajo impecable, y en un fin de semana puede atender unos 30 jardines. Ha sido cocinero gran parte de su vida, trabajó muchos años en la cocina de un embajador de Austria. También fue albañil. En unas cuantas ocasiones ejerció de vendedor en rastrillos de diferentes pueblos mallorquines. Me cuentan mis amigos que una vez hicieron limpieza de papeles y libros viejos, todo al contenedor de papel, y días después se encontraron con libros y trabajos de los hijos expuestos para la venta en uno de los rastrillos. Trabaja bajo la lluvia al igual que bajo el sol y está siempre dispuesto a contar sus historias. Este es Bernardo, más o menos.

Dopico tiene 66 años y duerme en plazas, la más famosa la plaza de Los Patines de Palma. En los años 60-70 fue cantante de un grupo llamado Los Doger’s con el que grabó más de 10 discos. Alcohol, pérdidas familiares, desencanto con la vida. Anda por allí con su barba, sus gafas oscuras y su bolsa de supermercado; un indigente más. Aparecen tres jóvenes, uno con su portátil, otro con la cámara y otro que hace las entrevistas, son Cortex Multimedia y se dedican a la producción creativa de contenidos en vídeos y webs. Crean “El Blog de Dopico“, con videoblogging, la historia del protagonista, sus canciones y las carátulas de sus discos; la iniciativa tuvo cierta repercusión en los medios (ver papá google). El entusiasmo con el proyecto duró de noviembre de 2008 a marzo del 2009, según el últímo post publicado. No hay novedades en el blog, pero suponemos que José Manuel sigue por allí con sus gafas y su bolsa, durmiendo en algún banco.

Me gustaría leer un blog de Bernardo, pero la jardineria es menos fashion.



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