día 1: domingo de playa, único día en todo el verano, hay una plataforma flotante súper guay, nada hasta allá y en vez de subirse por la escalera va de jovencita e intenta subirse de un impulso desde el agua, pero el culo le puede y termina usando la escalera. “Ay”, me ha dolido el esfuerzo fallido. Terminan de lo más contentas su sesión de playa con Paloma, su amiga croata, y los hijos de las tres. Por la tarde ya no aguantamos el dolor, va a urgencias, me ponen una férula, no me hacen radiografía, y le dan cita para el miércoles con el traumatólogo.
día 2: que es el miércoles. Radiografía en la que no sale nada pero el dolor continúa. El doctor cree que puede haber una fractura de escafoides pequeña, por lo que me ponen un yeso de verdad por 15 días.
día 3: que es un jueves dos semanas después. Me quitan el yeso y voy a por otra radiografia. El médico hace “mmmm” y dice que parece que hay una fractura pequeña en el radio; que mejor lleve 15 días más de yeso. Se le cae la mandíbula (a Irina, no al doctor) y le dice que tiene que dirigir un concierto largo en una semana y que con el yeso no puede por el peso (y además se le verá fatal con el vestido). El médico sugiere la férula de quita y pon y que vuelva en 15 días. Me duele. Piensa que la cosa no avanza, su amigo LLorenç le recomienda una médico rehabilitador y un osteópata para una segunda opinión. Vale.
día 4: lunes siguiente, que es cuando finalmente va a ver al nuevo equipo médico. Me tocan por aquí y por allá; con un diapasón grandote van probando puntos que puedan confirmar una pequeña fractura. Me duele. Dicen que hay que ver una radiografía, pero no tiene ninguna porque todas han sido digitales y se las envían al Dr por intranet de la clínica. Mientras, me van aplicando un laser (10 minutos, en los que se la pasa bomba mirando el rayo que se mueve de aquí para allá como en las animaciones de los átomos) y ondas electromagnéticas (30 minutos, que usa para estudiar la partitura mentalmente), así un par de días hasta que tenga la radio.
día 5: que fue ayer. No hay nada irregular en la radiografía, mis huesitos están perfectos… pero me duele. La opinión del osteópata es que tengo un poco de atrofia muscular por tanto tiempo de inmovilización, que necesito rehabilitación. Y seguimos con los rayos y las ondas. (Ya no estudia en la media hora de ondas, se duerme directamente).
día 6: que es hoy. Rayos, ondas y me han puesto una vendita especial chulísima, de un azul que combinará perfecto con el vestido que se pondrá mañana. El lunes volveremos a por la orden para la rehabilitación. ¿Estuve fracturada alguna vez, tanto yeso y férulas eran necesarias?. Creo que nunca lo sabré, me sigue doliendo… pero estoy muy mona.
Hace año y medio (18 de marzo 2008), Emili escribió en el diario Ultima Hora, que se publica aquí en Mallorca, el siguiente artículo de opinión… parece que fue ayer.
“Aprendiz de mago. Si es cierto, como él mismo se vanagloriaba, que puso coto a favores y trapicheos urbanísticos frenando caciquismos del propio PP, el balance puede hasta resultar positivo. Los 50 mil euros públicos que se fundió quizás compensarían los muchos pelotazos urbanísticos que nos ahorró. Pero no se lo perdonamos. Curioso, cuando menos, en una isla levantada sobre la especulación.
Cirer se escandalizaba del derroche pero no de las orgías: hay que respetar la privacidad. Hipócritas: intransigentes con la generosidad de los ladrones pero tolerantes con la crueldad moral. Nada nuevo, por otra parte, cuando recordamos que la Iglesia es actualmente la institución con más cargos de pederastia en su haber. Todavía no he oído manifestarse a la Conferencia Episcopal, que tanto se manifiesta contra el aborto, sobre el caso: ¿hay que seguir pagando el armario?
El PP mira hacia otra parte. No sabe, pero menos contesta cuando desde hace años tantos sabían. La privacidad. No importa que el abuso de poder recaiga sobre un colectivo todavía frágil. Al fin y al cabo, este es el deporte favorito de los colonizadores y déspotas: humillar a los más débiles entre una generalizada complicidad. Gracias a “la pepera”, los homosexuales han vuelto a cargar con la fama de depravación que ZP había borrado. Algunos alcaldes del PP no querían casarlos para así encerrarlos en los clubs de alterne, y por eso lloran el dinero gastado pero no el daño moral. La privacidad de los que pueden pagársela: si lo hubiese hecho con su tarjeta seguiría siendo un listo. Hoy es un tonto”.
Otros artículo de Emili en Más o menos.




Foto Per Endström