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I
La red nos regala la posibilidad de conocer lo que pasa en el mundo minuto a minuto, y al estar informados, podemos, si queremos, participar activamente, porque primero te enteras, luego reflexionas y después decides y actúas; y al hacerlo te confrontas, comparas, analizas; y finalmente, creces.//. Entre la red y el boca-a-boca supimos de las actividades que organiza The Really Big Chorus; primero fue El Mesías en el 2008, ahora ha sido el Requiem de Jonh Rutter y quizá el próximo año sea el estreno mundial del Gloria de Karl Jenkins (súper estrella del new age vocal, como muestra el Dies Irae y el conocido Adiemus). Y para preparar el proyecto pudimos contar con vídeos de youtube donde además de la música aparecía la partitura, y Jose Gabriel Serrano preparó midis de cada voz, y creamos una página web para ir colgando información, cronogramas y comentarios, además de todo el material musical. Y por mail contactamos con la editorial que nos vendió y envió desde Londres las partituras. Y a través de internet compramos los pasajes…
(ay, easy jet… pero ese es otro post).
II
En el Royal Albert Hall nos pasamos medio domingo, por no decir el domingo completo: tres ensayos y la función; y algunos además comieron en las instalaciones del mismo teatro… es decir, desde las 11 de la mañana hasta las 21.30h que terminó el concierto. John Rutter demostró no sólo ser un gran compositor y un muy buen director, también tener una gran fortaleza mental y física y un aún mejor carácter. Ensayamos con él de 11 a 13h con piano, luego con orquesta dos horas más; después se quedó con la orquesta para pasar las partes sinfónicas, y entre ensayo y ensayo, autografió cientos de partituras y entradas. Con su boli especial, y al pie del altísimo podium, iba recibiendo a los cantaires que formábamos largas colas esperando la certificación de nuestra presencia con su firma estampada en nuestra partitura. ¡Y le preguntaba el nombre a cada uno! que según los organizadores éramos 1952 cantaires… Lo tengo clavado en la retina, con sus grandes ojos que se salen de las gafas y una mezcla de sencillez y paciencia que no sabes si es resignación de compositor que trabaja su imagen o templanza del hombre de fe que tanta música religiosa ha escrito para los coros de hoy; creo más en la segunda posibilidad.
III
Y, ¿cómo cantaron el Requiem de Rutter 1952 personas de distintos coros, que nunca han cantado juntas y que se han reunido a través de una convocatoria abierta?. La respuesta es “muy bien”. No es excelente, ni extraordinariamente bien, ni regular, ni mal, ni muy mal. Es un “muy bien” que parte del resultado objetivo en porcentaje de aciertos (afinación, ritmo, matices, calidad vocal, precisión en ataques, fuerza interpretiva, comprensión del texto) propios de una masa coral británica con décadas de experiencia y disciplina coral; y parte también del convencimiento del extraordinario valor humano y educativo de este tipo de conciertos. No es función para quienes busquen las prestaciones de un coro profesional; posiblemente gran parte del público fueran familiares y amigos de los cantaires, forofos de Rutter y curiosos por ver cómo se las arreglaba el maestro con este reto. Algunos cantaires (especialmente los que ya cantan en coros de un cierto nivel) esperaban una base coral de más categoría, les pareció que la respuesta musical era lenta, identificaron unos cuantos “paracaidistas” (estos que caen del cielo sin saberse la partitura) y resintieron que los tempi no fueran los mismos del Cambridge Singers Choir cuya interpretación dirigida por el mismo Rutter tenían como referencia. Y tienen razón, aunque la justificación de cada punto sea bastante obvia.//. La gran mayoría de los cantaires mallorquines quedó entusiasmada con la experiencia, con la belleza de sentir y participar de la obra en vivo, con la orquesta, los solistas, Rutter, el teatro, lo bien que salió todo; el cantar con tanta gente emocionada y llena de energía vital y ganas de hacer buena música. Y tienen razón.//. Hace un mes escuché a un grupo de músicos decir del Requiem de Mozart organizado por la Federación de Corales de Mallorca, que se estaba “engañando a la gente” haciéndoles creer que habían cantado el Requiem. Yo creo que el engaño histórico y tendencioso es hacer creer a la gente que no se puede cantar a los grandes compositores si no tienes un nivel vocal superior o si no cantas en un coro de élite. Aunque estemos de acuerdo en que no todas las obras se prestan para este tipo de propuesta musical, el acierto de los organizadores está en seleccionar el repertorio adecuado y los directores con el punch necesario para movilizar y sacar el mejor provecho del material humano de que disponen. Tiene que haber espacio y facilidades para todas las iniciativas, especialmente cuando es patente la respuesta masiva y entusiasta que tienen estas convocatorias.//. De cada uno de estos conciertos, salimos con ganas de cantar más y mejor, de ir a clases de técnica vocal, de estudiar solfeo (¡o inglés!), de escuchar y comprar nuevas grabaciones. Estas experiencias refuerzan la autoestima y te dan un soplo de alegría en el alma. Y mientras más cantas y más te confrontas con otros, también valoras más a los coros de alto nivel, eres más conciente de lo difícil que es lograr la excelencia.//. Sinceramente felicito a los que se animaron y llegaron hasta el final en este proyecto, creo que ha sido inolvidable, musical y humanamente hablando. De estos proyectos sólo pueden salir cosas buenas, no importa quién lo organice o dónde, sea en Londres o en Palma, sean federaciones, asociaciones o individuos. Lo importante es cantar juntos, más y mejor; y seguir creciendo.
A través de Mona Belizán, nos llega la invitación que suscribe la Escuela por la Igualdad de Género del Consell de Mallorca y el Centro de Estudios de Educación Corporal, para la representación de “Aurora Degollada” de Beth Escudè i Gallès. Estará a cargo del grupo de teatro LACOM.UNITAT dirigido por Aina Cortés y se presentará hasta el 17 de julio en el Conservarorio de Palma; hoy a las 20.30 h.
