La experiencia de ser tutora de prácticas de educación infantil, me ha obligado (literalmente) a estudiar temas a los que muy poco me había acercado: el currículum de educación infantil, la enseñanza a través de proyectos de trabajo, la importancia de los rincones y la asamblea, la utilidad de los temas transversales, y muy especialmente, la elaboración de unidades didácticas y diseño de actividades, partiendo de las inteligencias de Gardner. Si hace un año me hubieran planteado una convesación sobre inteligencias múltiples me hubiera quedado muda. Hasta da vergüenza confesarlo, especialmente si pensamos que la propuesta de las Inteligencias Múltiples del psicólogo norteamericano Howard Gardner, investigador estrella de la Universidad de Harvard, tiene más de veinte años. Echémosle la culpa al boogie y al susto que siempre me han dado las reuniones de niñitos-gremlins entre 3 y 6 años.//. En 1983 Gardner propone, dinamitando siglos de relacionar inteligencia con memoria, matemáticas y lenguaje, que no existe una sola inteligencia con diferentes capacidades; sino que hay ocho inteligencias (bueno, en 1983 propuso 7 y en 1997 agregó la 8ª), que son diferentes e independientes; aunque complementarias. Resume su concepto de inteligencia como la capacidad de resolver problemas o de crear productos que sean valiosos en uno o más ambientes culturales, y parte de la idea de que toda capacidad puede desarrollarse, es decir que siempre podemos ser más inteligentes. Aquí el resumen de las inteligencias que hacen Ferrando, Prieto, Ferrándiz y Sánchez, en su artículo sobre Inteligencia y Creatividad:
Inteligencia Lingüística: es la capacidad implícita en la lectura y escritura, así como en el escuchar y hablar. Comprende la sensibilidad para los sonidos y las palabras con sus matices de significado, su ritmo y sus pausas. Está relacionada con el potencial para estimular y persuadir por medio de la palabra.
Inteligencia Lógico-Matemática: es la capacidad relacionada con el razonamiento abstracto, la computación numérica, la derivación de evidencias y la resolución de problemas lógicos.
Inteligencia Espacial: es la capacidad utilizada para enfrentar problemas de desplazamiento y orientación en el espacio, reconocer situaciones, escenarios o rostros. Permite crear modelos del entorno viso-espacial y efectuar transformaciones a partir de él, aun en ausencia de los estímulos concretos.
Inteligencia Musical: es la capacidad para producir y apreciar el tono, ritmo y timbre de la música. Se expresa en el canto, la ejecución de un instrumento, la composición, la dirección orquestal o la apreciación musical.
Inteligencia Corporal: es la capacidad para utilizar el propio cuerpo ya sea total o parcialmente, en la solución de problemas o en la interpretación. Implica controlar los movimientos corporales, manipular objetos y lograr efectos en el ambiente.
Inteligencia Interpersonal: es la capacidad para entender a los demás y actuar en situaciones sociales, para percibir y discriminar emociones, motivaciones o intenciones. Está estrechamente asociada a los fenómenos interpersonales como la organización y el liderazgo.
Inteligencia Intrapersonal: es la capacidad para comprenderse a sí mismo, reconocer los estados personales, las propias emociones, tener claridad sobre las razones que llevan a reaccionar de un modo u otro, y comportarse de una manera que resulte adecuada a las necesidades, metas y habilidades personales. Permite el acceso al mundo interior para luego poder provechar y a la vez orientar la experiencia.
Inteligencia Naturalista: es la capacidad para percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen distinciones y semejanzas entre ellos. Implica habilidades para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso para descubrir nuevas especies.
Y para finalizar esta primera aproximación a la obra de Gardner, una muestra de elevada inteligencia musical y corporal-cinestésica, que no se acompaña de igual nivel de inteligencia intrapersonal…




Foto Per Endström