de bloqueos y otras maneras de perder el tiempo
Rayos y Truenos 15 de Junio del 2009
Ahora tienes el tiempo, el lugar, el silencio. Pero te falta el mood. Vas “cortejando el ánimo” como dice Ibsen, contestando un correo pendiente semi-urgente, te comes un cerealito mientras preparas el escritorio con la otra mano. Le pones comida al periquito y miras si los hamsters tienen agua, aunque Abril les puso ayer, pero con este calor nunca se sabe. Piensas “qué guay” la web de Francesc Vicens, un amigo musicólogo y repiensas si la tuya no debería ser más profesional y menos personal; y siempre llegas a la misma conclusión, “es que me me gusta así, qué le vamos a hacer”. Sale el correo, el escritorio está bien (no perfecto pero bien), el perico canta chilla, los hamsters duermen panza arriba por el calor. Y sigo sin meterle mano al trabajo de verdad. Escribo un post en el blog de Los Melódicos, y me digo “quedó bien bueno”, (siempre te salen muy bien los trabajitos estos que haces mientras no haces los que tienes que hacer). El Eclesiastés insiste en que hay un tiempo para cada cosa, pero no trae plan de vuelo. El término procrastinar no sale en el drae, pero todos los que ejercemos su significado de manera seria lo conocemos muy bien.//. Se me acaban las excusas, van a ser las 11, todavía hay oportunidad de justificar el día, antes de que llegue la tropa, el sopor de la tarde y las series de policías. Pero lo que pasa es que pierdo el tiempo… porque puedo; y en vez de ser un don es un castigo.




Foto Per Endström
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