agresiones, hospitales e internet
Familia, Nuevas tecnologías, Rayos y Truenos 2 de Junio del 2009
I
Gabri es amigo de Zoltan desde bachillerato, del grupo de skaters. Ayer llama Harold, otro amigo, para contarle que a Gabri lo agredieron el domingo en la calle al lado de su casa (detrás del Borne en Palma) a las 12 del día. Agredirlo significa: 3 tipos jóvenes le cogieron por detrás y le golpearon, tiraron al piso y patearon especialmente la cabeza hasta que pasó alguien y dijeron “vámonos que viene gente”. Esto es lo único que Gabri recuerda, cree que eran sudamericanos por el acento, no vio nada, no entiende nada. Ahora está en Son Dureta (el hospital público de Palma) esperando quirófano o médico o que se le medio deshinche la cara; para que le arreglen la mandíbula fracturada. Zoltan dice que está irreconocible de lo hinchado y ya hoy le han salido morados por todas partes. Casi no puede hablar. No le robaron nada, ni le vaciaron los bolsillos, solamente se dieron gusto pegando y pateando.
II
Estamos en la Clínica Rotger, Abril tenía un par de días quejándose de dolorcitos de cabeza y nauseas; intermitentes, manteniendo el mismo estilo heterokinético y el mismo buen humor. Pero hoy nos llamaron del cole porque se quejaba mucho de la cabeza. Emili la trajo a urgencias donde le encontraron la tensión baja, 8/4, y unas derivaciones en el electro. Conclusión, 24 horas ingresada en observación. Entre la llegada y la subida a planta, 4 horas en urgencias, fastidiada porque ya se sentía bien, con hambre, y ganas de ir de paseo por la clínica. Comió un poco, durmió otro más, lloró cuando le pusieron la vía. Ahora; desfile de hermanos, ver un poco de tele o pelis en el ordenador, o jugar a la DS, y esperar que yo deje internet para quedarse con mi portátil. JA!. Mientras; la seguimos observando.
III
Como todo servicio extra sanitario que no te cubre el seguro, verbigracia el mando de la tele; la conexión wifi hay que pagarla. 12 euros 24 horas o 4 euros la hora; por supuesto nos apuntamos a la primera opción. Este post ya me va costando 30 céntimos.




Foto Per Endström
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