O el árbitro favoreció al Barça, o en la Champions no se pitan penalties. A mi que me registren. Yo estoy estudiando de lo más tranquilita preparándome para el concierto de mañana, con el dolorcito de estómago que toca a estas aluras, y de repente suena a fin de mundo, un rugido multitudinario, masculino y ensordecedor. En ese momento caigo en que se juega la semifinal entre el Barça y el Chelsea; y sería una insensible si no me hubiera levantando a ver aunque fuera la repetición del gol salvador. Emili tenía una mano en la boca y me dijo “esto es indescriptible”. Hombres; mejor dicho, fútbol.



Foto Per Endström