profes y empollones
Educación 30 de Marzo del 2009
Cuando llegué a España descubrí la palabra “empollón”, que todavía me sorprende, malamente. Resulta que empollones son los estudiosos, los que ponen los codos, los que se queman las pestañas, o secillamente como se dijo siempre, los buenos estudiantes. Pero lo fuerte es que el término tiene una connotación negativa, “es un empollón” dice algún compañero y lo que le falta es escupir. Los buenos alumnos tienen hoy mala prensa entre las mayorías; no es que fuésemos muchos nunca, pero estudiar tenía prestigio y reconocimiento, no sólo entre los maestros y padres, entre los compañeros también.//. No conozco estadísticas, pero diría que un porcentaje altísimo del personal docente de todos los tiempos se ha nutrido de los empollones que después del tránsito universitario nos quedamos en el aula cambiando el pupitre por la tiza. //. Es guay enseñar, es estupendo tener la posibilidad de trasmitir el entusiasmo que se siente por saber cosas, por descubrir, por probar cosas nuevas o redescubrir las apenas entrevistas. Y es estupendo encontrar entre los alumnos “almas afines”, caritas curiosas, preguntones inquisitivos, alguno que te pida bibliografía “extra”, que te comente un artículo, que te cuente una peli o un documental donde vio algo parecido a lo que estás explicando. Pero de estos no me he encontrado muchos la verdad; y si están por allí, lo disimulan, no vaya a ser que se queden sin amigos. Entre los alumnos casi nadie ambiciona una matrícula de honor y creo que ni los universitarios saben ya lo que es un cum laude, ni hablar de un summa. //. Ahora que hay tanta conciencia sobre la atención a la diversidad habría que desarrollar un programa para identificar a los empollones en potencia y apoyarlos y animarlos a seguir sus impulsos; y no estoy hablando de superdotados, sino de estos que como yo, aunque no sean quizá de los más brillantes, les guste estudiar; estos que podrían sacar un buen 8 en todo.//. Quizá una parte del síndrome de “quemado” de los profesores actuales, no sea tanto la lucha con los alumnos difíciles e indiferentes; quizá sea la falta de ilusión producto del abismo que los separa de sus alumnos; ese colectivo donde parace imposible encontrar jóvenes almas afines.




Foto Per Endström
Hay un pequeño matiz entre empollón y buen estudiante. Hay estudiantes de 10 que nunca serán llamados por sus colegas estudiantes ‘empollón’. El empollón es más bien un tanto repelente y no buen compañero, además no le interesa, por regla general, compartir sus conocimientos, y un buen estudiante, es además de inteligente, currante, buen compañero, disfruta con los estudios, con los codos o no…
Yo he descubierto a los 40 que soy una empollona… Por eso me desespera encontrarme profesores que no tienen conocimientos suficientes para contestar a preguntas que surgen en clase, más allá del temario. que no tienen imaginación ni recursos para explicarse mejor cuando los alumnos no entienden algo, que parece que se molesten si haces preguntas que les ponen en entredicho…
Llevo 6 meses de clase con una de estas profesoras, y en tres clases con otro, en la misma materia, he aprendido más que con ella. Voy a aprobar la asignatura, espero que con buena nota, pero…qué cruz!
Mmm, este matiz no lo había pillado. Allá diríamos estúpidos (o “mira qué imbécil”), que hay en todos los grupos, entre los buenos y malos estudiantes. Abril me confirma que los empollones “se chulean” y Emili usa la misma palabra “repelentes”. Yo lo he escuchado más bien aplicado a todos los buenos estudiantes, como una generalización, pero debe ser por la misma corriente de “5 es nota, lo demás es lujo”.
yo siempre consudere a los empollones como demasiado obedientes. demasiado pendientes de los adultos.como dijo un`personaje de una pelicula del oeste. los hijos son como los caballos, si no protestan la primera vez que se les pone la silla de montar no vale la pena tenerlos.