Hay días que quieres tanto a tus hijos que te duele
Y no te basta acurrucarlos y besarlos
Les escuchas hablar y cada palabra parace un milagro
la cosa más extraordinaria de la tierra.
Cada vez son más suyos y menos nuestros
pero en ellos estamos reflejados, y quizá, con un poco de suerte,
mejorados.




Foto Per Endström
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