25 años

Educación, Música 21 de Marzo del 2009

Hace 25 años que firmé mi primer contrato como directora de coros; justamente por estas fechas. Me llamaron para dirigir una agrupación infantil que ya tenía una cierta trayectoria “Los Niños Cantores de La Rinconada”. Necesitaban un remplazo para el director, un músico mexicano que se regresaba a su tierra porque ya no le podían mantener su sueldo en dólares; coincidía con una de las devaluaciones fuertes de la moneda venezolana. Había venido con otro colega desde México para formar coros de Niños Cantores en Venezuela en el estilo de la “vieja escuela”, tipo los de Viena; niños súper serios que ni se ríen ni se inmutan, con mucho trabajo vocal, repertorios tradicionales, ensayos de pie y, al menos en este caso, permiso para recibir coscorrones y jaladas de orejas. En esa época yo era una joven en formación, estudiaba Dirección Coral en el Conservatorio y me apuntaba a cuanto curso daban en Caracas; había dejado la biología y el laboratorio donde trabajaba como técnico, y arrastraba una inconclusa carrera de piano de toda la vida. Mis primeros pinitos habían sido montar canciones a voces con mis compañeras de colegio, e insistía (con poco éxito) en organzar un grupito musical con mis hermanas. Con media página de currículo entre estudios, experiencia coral y unos cuantos conciertos como pianista acompañante, llegué a la oficina del Director del Conservatorio. Llevaba también la confianza que me trasmitía mi Maestro en que podría con el reto, y con ella me senté en la mesa redonda y firmé aquél contrato con el que me comprometía a ensayar seis horas a la semana con los Niños Cantores de La Rinconada.

La Rinconada es el Hipodódromo de Caracas; y lleva el nombre de la hacienda original donde éste se construyó; y aunque el coro pertenecía al Núcleo del Sistema de Orquestas Juveniles con el mismo nombre, recibía una subvención de esa institución y no ensayaba en el Núcleo; tenían un espacio propio perfectamente acondicionado al lado del paddock cubierto en la Tribuna C, así que a veces llegaba a ensayar y veía los caballos dando vueltas antes de salir a la pista.//.  Cuando fue obvio que con mi estilo juvenil y el repertorio del siglo veinte que traía, no iba a ninguna parte con aquellos niños acostumbrados al rigor militar, se me acercó una madre que venía a los ensayos y me dijo, “les puedes dar un jalón de orejas, están acostumbrados”… Los “chicos del coro” (que eran todos varones como corresponde a un grupo de Niños Cantores de entonces) ya me vieron con cara de sospecha cuando les permití ensayar sentados. Hablaban hasta por los codos y mi control de grupo era nulo. Llegué a ensayar las estrategias más disparatadas, “debe ser mi ropa, tendría que vestirme más seria para que me hagan caso” y fui cambiando uniformes a ver si alguno les imponía respeto. También me compré mi primer maletín de profesora, y otro día decidí no reirme con ellos cada vez que salieran con un chiste; los quería y los odiaba. Se fueron retirando poco a poco hasta quedar un tercio del grupo original. Cada salida de uno de estos chicos entrenados me sacudía y me confrontaba; y tuvo su efecto.

Después entraron niñas, dimos los primeros conciertos, nos pasamos a la sede del Núcleo y cambiamos el nombre del Coro. El grupo se fue consolidando, hicimos ópera, televisión, sinfónico-corales, participamos en Festivales y estrenamos obras de diversos estilos y autores, y muchos de estos chicos pasaron a las orquestas del Sistema. Pero la primera anécdota, el noviciado, fue este; fueron aquellos Niños Cantores de la Rinconada que ensayaban en el paddock cubierto de la Tribuna C, hace veinticinco años.



2 Comentarios en “25 años”

  1. Antoni Mir | 26/03/2009 a las 16:48:17

    Enhorabuena por los 25 años, seguro
    fue una buena experiencia para ti,
    y probablemente muchos de estos
    chicos te recuerden como una buena
    profesora que fuiste para todos
    ellos.

  2. Felix Benitez | 18/11/2010 a las 21:38:18

    Estando navegando por internet, di con este blog y no me lo puedo creer; yo fui uno de esos niños que estubo desde la fundacion del coro, alla creo que por finales de 1980. Leyendo el relato de Irina, casi se me salen las lagrimas y se me erizaron los pelos, puesto que es exactamente como paso; doy fe del esfuerzo que izo Irina, puesto que cuando yo deje de ir, me llamo unas cuantas veces a mi casa, aver que me pasaba. La recuerdo como si fuera ayer, la verdad es que me caia estupendamente, pero su estilo diametralmente opuesto al del profesor Agustin Moreno, no nos convencia mucho. Este blog me ha traido recuerdos fantasticos, que ya no tenia. Quien lo diria que despues de tanto tiempo volveria a saber de Irina. recuerdo que recien llegada a la direccion del coro, salio en un programa de la television, llamado “close up”, presentado por Gilberto Correa, y si ya los niños la veian raro, pues despues de eso mas todavia.
    Hoy vivo en las Islas Canarias desde hace muchos años y ahora cuento con 38 años, casi nada.
    Irina, muchas gracias por aquellas llamadas, dijeron mucho de tu profesionalidad y de tu interes de llevar adelante tu proyecto, creeme, solamente me acuerdo de momentos gratos de esa etapa, y por supuesto que me acuerdo de aquel traje que comentas,era negro con pantalon y chaqueta y una blusa blanca, antes de eso solias usar unos vestidos desenfadados que te quedaban algo sueltos, y creo recordar que te ponias a menudo uno azul claro.
    me gustaria si pudieses enviarme un correito para saber de ti, y a su vez yo enviarte una fotito mia de entonces a ver si te acuerdas de mi, y porsupuesto una actual

    un fuerte abrazo y de nuevo gracias

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