Anoche fuimos a un concierto de la Sinfónica de las Islas Baleares que tenía de todo; bueno casi de todo porque faltaba profundidad y limpieza en la mayoría de las obras. Dos solistas, flauta (Sharon Bezaly) y violín (Shunsuke Sato). Llama la atención cuando un curriculum impresionante no concuerda con lo que ves y escuchas en el escenario; deberían eliminar los currículos de los programas de mano; en la música es el aquí y ahora, no importa si la solista tiene 20 discos grabados y es un genio desde que tenía 11 años. Tiene que presentar un discurso musical contundente, unas ideas que aunque sean distintas a lo convencional, tengan convicción y profundidad, aplomo musical, y no sólo “deditos”. No sé que me ponía más de los nervios, la chica acomodándose el vestido, el pelo, el atril, untándose cremita en la boca; o la espera de una frase que me dijera algo, que justificara todo lo que decía el programa y la flauta de 24 kilates. Quizá una mala noche.//. Y después llega el portento técnico del violinista asiático, gracia y aplomo que me dejaron con ganas de escucharlo con otro tipo de obra, donde pudiéramos valorar el fondo de su capacidad de interpretar. Sarasate no le daba más oportunidad que demostrar su preparación de gimnasta olímpico.//. Fui al concierto casi por escuchar la obra de Elliot Carter, compositor que me gusta mucho, aunque más en las obras raras, disonantes y sin final “chin pón”. La Obertura Holiday es una fiesta orquestal, pero los planos sonoros quedaron bastante desdibujados por la falta de limpieza y precisión, el sonido me resultó como apastelado por momentos. Pero contenta de todos modos por poder escuchar algo del centenario compositor que se programa poco y nada.//.  La noche no dejó mucho para el recuerdo; bueno, la flauta de oro, que siempre es una curiosidad.



Un comentario en “sinfónica con pandereta”

  1. Francisco Sard | 07/09/2009 a las 23:17:12

    Tendrá ocasión de escuchar al violinista en la temporada, concretamente el 5 de noviembre, y esta vez interpretará la larguísima y dificilísima Sinfonía Española del compositor Eduard Lalo, con lo que quedará “bien servida” de este violinista estupendo.
    Hay momentos en los que siento compasión por los solistas a los que después de tocar un largo y difícil concierto, el público les insta a tocar un bis. La Sinfonía de Lalo en su versión original consta de 5 movimientos (alguna vez he visto suprimir uno, tan largo es… piense que un concierto estandar suele tener 3 movimientos).
    Recuerdo un concierto en el que Henryk Szeryng tocó ¡¡3 conciertos!! en un recital en Madrid. Y el público pedía bis…claro que hay violinistas que una vez que están “calientes” no paran de hacer bises.
    Con o sin bis, estoy seguro de que lo disfrutará.

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