A raíz del vídeo sobre la nieve, veo que puede clasificarse en una categoría que aunque parezca anecdótica, expone un sentimiento que se encuentra con frecuencia en canciones, poemas y diversas expresiones de la cultura popular: la ilusión por vivir en un mundo mejor, “el norte” de antes y “el primer mundo” de ahora; y que se completa con la desilusión posterior cuando descubres que no es lo que esperabas; o no tiene lo que ahora encuentras imprescindible. Este síndrome del “norte es una quimera” (que seguramente ha sido descrito, pero que hoy bautizo) también lo encontramos, en “los que se quedan”.  Amigos y familiares que ven con ojos desconfiados al que se fue y regresa; y a quien suponen (con o sin razón) cambiado, sintiéndose superior o simplemente distinto por vivir en otra realidad. (Irse siempre tiene un matíz de traición para los que se quedan). Pero lo interesante es ver cómo la cultura popular los refleja, burlándose del que se ha atrevido a probar suerte, y si regresa “con la frente marchita”, peor que peor. A veces ni siquiera hace falta irse muy lejos, simplemente alejarse del pueblo, irse a la capital, y ya se establece el sentimiento descrito, este de búsqueda de una vida mejor, la desilusión si no te fue bien, y la burla, o el comentario crítico de los que se quedaron.

Aprovecho dos merengues venezolanas tradicionales (las letras dan el marco histórico) como ejemplo, además del vídeo de marras. En el primero, “Juan José”, hablan los del pueblo. En la segunda “El norte es una quimera”, hablan tanto el que se fue y vuelve desilusionado como quienes se quedaron.

Juan José

Allá viene, allá viene, Juan José;  viene de la gran capital
más encumbrao que un pavo real, echándoselas de gran señor,
ya camina con un yo no sé qué, y con el cuello alzao,
dicen que sabe mucho que viene rico y recomendao (Bis)

Ay, Juan José me da pena verte como te han despachao,
ya no sabes montar, ni siquiera hacer caminar tu burro.

Ay, Juan José, burro no se monta con sombrero ni zapatos,
ni con sortija de mucho brillo, ni con pañuelo muy amarillo
ni con bastón de puño de oro, ay, Juan José (Bis)

El norte es una quimera (Luis Fragachán)

Me fui para Nueva York, en busca de unos centavos
y he regresado a Caracas como fuete de arrear pavos.

El Norte es una quimera, qué atrocidad,
y dicen que allá se vive como un pachá.

Ay, Nueva York, no me halagas con el oro,
tu ley seca la rechazo, no me agrada y la deploro.
A Nueva York, yo no, no voy, allá no hay vino,
no hay berros ni hay amor.

Todo el que va a Nueva York, se vuelve tan embustero
que si allá lavaba platos dice aquí que era platero.

El Norte es una quimera, qué atrocidad,
y dicen que allá se vive como un pachá.

No vuelvo pa’Nueva York, lo juro por San Andrés,
no me gusta hablar inglés, ni montar en ascensor

El Norte es una quimera…

Ay, Nueva York, no me halagas con el oro,
tu ley seca la rechazo, no me agrada y la deploro.
A Nueva York yo no, no voy allá no hay vino,
no hay berros ni hay amor.



Un comentario en “el norte es una quimera”

  1. fflavio | 23/05/2012 a las 10:35:09

    Curioso encontrarme con tu entrada de blog acerca de esas cosas cuando he tenido una experiencia reciente que me estaba hacinado cavilar sobre los mismos temas, como venezolano que vive en Londres desde hace 25 años dando clasecitas de guitarra (graduado de la Lamas así que probablemente nunca nos habríamos encontrado en Caracas, aunque también revoloteaba alrededor de los nidos de Grau y Maria Guinand y el movimiento coral), y las reacciones que a veces encuentro en algunos de mis amigos alla -y quizá también las mías propias. Gracias otra vez:)

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