Se llama The White House. President Barack Obama y es una pasada. Bonita, llena de información claramente organizada, desde el plan de vuelo del nuevo presidente hasta detalles del famoso “Air force one”. Su equipo, sus ideas; pero también curiosidades y mucha historia. Para darse un baño de norteamericanismo en todo su esplendor.//. Si les da un ataque de caspa tanto american dream, siempre pueden poner de fondo algún discurso de Fidel.

Enseñas con multimedia, usan fotocopias y power points, estudian con internet, van y vienen con sus portátiles, hacemos agrupaciones flexibles y atendemos la diversidad con adaptaciones curriculares y recursos ad hoc. Pero cuando llega el examen, es igualito al año catapúm. 150 chicos presentando examen escrito y 4 profes cuidándolos. Caminas de aquí para allá, miras más a uno que sabes que es medio pillo, te distraes con la cara de otro que con la boca abierta mira el techo, te sonries con una que se saca los mocos. Te cruzas con otro de los profes que viene de vuelta del recorrido y piensas “lo que podría estar haciendo estas dos horas” o “al menos con el periódico”… La evaluación final sigue siendo el punto arcaico del sistema educativo; por el camino puedes dilatarte con progresa adecuadamente, trabajos, exposiciones, evaluaciones continuas, participación y talante. Pero “en las chiquiticas”, siempre te espera este rato de cuidar a los que escriben. Hombres y mujeres que tienen coche, algunos, hijos y trabajo, gente mayor que ahora miro con sus bolis, tipex, y folios dale que te pego.//. Hoy tengo suerte porque son pocos, el salón es grande y he podido sacer el portátil y mirarlos de reojo mientras escribo.
Náuseas, pesadillas, mal humor, dolores de cabeza, insomnio; y de allí a cualquier tipo de enfermedades de las llamadas psicosomáticas. Mientras más se acerca el momento o la etapa que obliga al cambio, o a la decisión que varía el status o la manera de vivir a la que venimos acostumbrados, más aparecen las llamadas de auxilio. “No quiero cambiar y me quejo” dice el cuerpo, porque una parte de la mente afirma que, “así estoy seguro y bien”. Pero hay otra parte que sabe que el cambio tiene que venir, que es necesario para avanzar, y de esta lucha vienen los síntomas.//. No hay ninguna novedad en esto, ya sabemos que está ampliamente documentado y requeteconversado con el psicólogo y el psiquiatra. Y sin embargo, siempre impresiona ver la dificultad que tenemos para superar etapas, cerrar ciclos, despedirnos de gente, dar la espalda al pasado. Reconocerlo en nosotros mismos violenta porque identificas el esquema que se presenta de nuevo; y nos decimos “aquí estoy otra vez”. Verlo en los adolescentes que nos rodean impresiona porque confirma lo que sabes por ti y además tomas conciencia de tu incapacidad para ayudarles en el tránsito.//. Son metamorfosis dolorosas que aunque no nos cambian por fuera si que nos transforman por dentro, y exigen un esfuerzo que requiere valor, porque siempre es un camino solitario, uno que nadie puede transitar por ti. Lo más que podemos esperar y dar, es el soporte amoroso, el de toda la vida, esa calidez de un “vale la pena”, “echa pa’ lante”, “tu puedes”. El cariño que hace verdaderamente valiosa la amistad y la familia durante los tiempos difíciles.
Llámase en Catalunya a una variedad de cebolla alargada que se come asada al fuego vivo. Pero esto no es lo divertido, lo bueno empieza cuando en vez de comerte un calçot, te invitan a una calçotada. Entonces la cosa va por partes aunque termine igual, con las manos negras y pringosas de pelar las cebollas y mojarlas en salsa romesco. //. Preparar el fuego, tomarte un vinito mientras las butifarras esperan a que el fuego sea brasa. Cantar unos versos de ximbomba para no olvidar que estamos en Mallorca y no en Tarragona, y disfrutar de la naturaleza y el buen rollo que va de maravilla con els calçots.




Foto Per Endström