Náuseas, pesadillas, mal humor, dolores de cabeza, insomnio; y de allí a cualquier tipo de enfermedades de las llamadas psicosomáticas. Mientras más se acerca el momento o la etapa que obliga al cambio, o a la decisión que varía el status o la manera de vivir a la que venimos acostumbrados, más aparecen las llamadas de auxilio. “No quiero cambiar y me quejo” dice el cuerpo, porque una parte de la mente afirma que, “así estoy seguro y bien”. Pero hay otra parte que sabe que el cambio tiene que venir, que es necesario para avanzar, y de esta lucha vienen los síntomas.//. No hay ninguna novedad en esto, ya sabemos que está ampliamente documentado y requeteconversado con el psicólogo y el psiquiatra. Y sin embargo, siempre impresiona ver la dificultad que tenemos para superar etapas, cerrar ciclos, despedirnos de gente, dar la espalda al pasado. Reconocerlo en nosotros mismos violenta porque identificas el esquema que se presenta de nuevo; y nos decimos “aquí estoy otra vez”. Verlo en los adolescentes que nos rodean impresiona porque confirma lo que sabes por ti y además tomas conciencia de tu incapacidad para ayudarles en el tránsito.//. Son metamorfosis dolorosas que aunque no nos cambian por fuera si que nos transforman por dentro, y exigen un esfuerzo que requiere valor, porque siempre es un camino solitario, uno que nadie puede transitar por ti. Lo más que podemos esperar y dar, es el soporte amoroso, el de toda la vida, esa calidez de un “vale la pena”, “echa pa’ lante”, “tu puedes”. El cariño que hace verdaderamente valiosa la amistad y la familia durante los tiempos difíciles.



6 Comentarios en “resistencia al cambio”

  1. Emili | 22/01/2009 a las 11:28:27

    Una vez leí que los hijos arrastran la carga de un doble mensaje que no pueden resolver: por una parte, los papás los animan a crecer (hazte responsable, fórmate…), por otra los animan (sin verbalizarlo) a no crecer prorrogando la relación asistencial y el miedo al mundo.
    Creo que cada familia es un mundo y vive su propia versión de esta dualidad, según la vivan los padres, que al final son quienes proyectan sus valores. Mi primera suegra, entonces casada y con dos hijos, contaba cómo fue incapaz de vivir en un barrio a cinco minutos del barrio donde nació y seguía viviendo su familia. Se añoraba, la “distancia” se le hacía insoportable y tuvo (tuvieron) que volver al cabo de pocos meses: esta es una versión particular, como cada familia crea la suya.
    Quienes crecen son los hijos, pero con la convicción y fortaleza (o no) que les han transmitido los padres.

  2. cata | 22/01/2009 a las 16:18:04

    Siempre da miedo un cambio, aunque a veces uno no lo ve tan complicado,cambir de casa, de amigos… es facil o suele decir “No importa” pero si que es importante. A lo mejor el cambio no se nota por fuera pero si por dentro, y lo que pasa que ese “sentimiento” del cambio da más miedo que el cambio. No entiendes por que te sientes así y te molesta y no quieres seguir con ese malestar, y lo peor de todo es que piensas que mañana será diferente… pero es peor aún. Pero si sabes que hay más personas que también se han sentido así, te sientes un poquito mejor. Solo un poquito.

  3. Z | 23/01/2009 a las 02:10:29

    Zzzzzz

  4. Crecer no es obligatorio « Estudios de género y familia | 24/01/2009 a las 15:29:23

    […] no es obligatorio 24 01 2009 Irina ha publicado una vívida reflexión sobre la resistencia al cambio, esa estrategia universal (a veces compartida entre sus miembros por contagio y/o herencia) que […]

  5. Yanhire | 30/01/2009 a las 01:18:15

    Para poder avanzar, la vida tiene que estar llena de cambios. Estos cambios tienen que ir enfocados hacia una vida mejor, más plena, más feliz. Aunque busquemos algo mejor, nos da miedo. Algunos se quedan en el camino por miedo a equivocarse y conseguir peores resultados de los que tiene, pero sin errores, sin cambios, la vida no es plena, solo vives una parte de tu vida, y lo eliges tú.
    Hay una teoría que dice que el 10% de nuestras vidas están controladas por hechos que no podemos evitar, como es un accidente porque se ha caído un árbol, pero aún nos queda el 90%, y esta gran parte de la vida es la que controlamos nosotros con nuestras reacciones. Cada uno tiene lo que tiene según según ellas. He estado reflexionando sobre el tema y creo que es verdad. Después de un hecho, o estímulo, vienen nuestras respuestas, nuestras reacciones. Éstas pueden ser múltiples, sólo hay que elegir la más adecuada para seguir adelante, para seguir formándote cada día para ser mejor persona, para ser, en definitiva, feliz.

  6. I.C. | 30/01/2009 a las 10:09:28

    Así es, feliz y útil, para ti y para los demás.

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