El profesor tradicional debía tener amplios conocimientos en su especialidad. La experiencia docente podía medirse como la capacidad para enseñar más rápido y mejor a alumnos dedicados a lo que aquí se llama “empollar”. La élite docente se encontraba en el parnaso de los catedráticos y en la universidad se sigue reflejando en la cantidad y calidad de las publicaciones.//. Acabada la etapa de preparación milimétrica de la materia y de nervios frente a los alumnos, pasabas al bello y relajado ejercicio de la enseñanza, premiado si te habías esmerado y se te daba bien, con el reconocimiento de ex-alumnos y colegas (esto último siempre menos, pero a veces con brindis y placa conmemorativa cuando te jubilabas o cambiabas de institución). Pero los tiempos han cambiado más rápido que nuestra capacidad para reciclar conceptos y actitudes. Hay nuevos valores en el aula: la capacidad para solucionar conflictos, el ojo para detectar y actuar ante necesidades educativas especiales, la soltura para ser un profe guay y enrrollado, el pulso para que tus contenidos sean entretenidos y destilen actualidad. Y en el ámbito de magisterio, que puedas brindar herramientas de uso inmediato, y que te eviten el ¿y para qué me sirve esto? cuando se te ocurre ir a la reflexión filosófica, la profundización técnica o el discurso ético. En resumen, muchas habilidades sociales, bastante simpatía; y conocimientos básicos. Más o menos, las destrezas que despliegan los monitores de actividades extraescolares. Ser guay y manejar un amplio repertorio de juegos esquemas y gráficos, dinámicas de grupo, recursos multimedia.//. Nuevos tiempos que obligan a reciclarse o morir en el intento.//. Siempre podemos pedir consejo a los entrenadores deportivos; pero ellos tienen permiso para gritar.



Un comentario en “hacia un cuerpo docente de monitores”

  1. santiago | 20/01/2009 a las 01:39:53

    Lo siento pero siguen siendo válidos los principios,es
    decir,querer,poder y saber.
    Todo esto aderezado por todos los mecanismos que estén
    a nuestra disposición.Y…el aprendizaje es un trabajo.
    ¿Hacer amena la clase?.Suena bien pero,haga amena una
    clase de cálculo integral.¿O prefieren una de propie-
    dades físico-químicas de los Halógenos?.
    La relación profesor-alumno debe y puede ser cordial,
    pero el “colegueo” sobra.Yo no puedo ser amigo de mis
    alumnos.
    Los experimentos con gaseosa.Y algo politicamente
    incorrecto:conozco muy buenos profesores que nunca
    abrieron un libro de pedagogia.Exactamente igual que
    grandes oradores que nunca leyeron ni por el forro
    un tratado de oratoria.En esto,como en otras muchas
    cosas,hay mucho camelo.Casi siempre en ello están
    los profesores que pertenecen a la fauna de los”je-
    tas”.Ya se sabe,el caso es “no rascar bola”.Y en es-
    to ya sabemos que los caras “nunca se equivocan en
    su contra”.Conozco grandísimos especialistas que
    consiguen pasar toda su vida profesional sin tocar
    bola.Eso,claro,con la anuencia de los sindicatos y
    de la inspección educativa y autoridad competente.
    ¿Desencantado?.No,ni mucho menos.Es la realidad.Cada
    uno que responda de sus actos.El espíritu de cuerpo
    no está en mis registros.
    Un saludo desde Galicia.

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