que la fuerza esté contigo
De la vida y de la muerte 13 de Enero del 2009
Darwin dejó el cristianismo a los 40, yo lo alcanzo casi 10 años más tarde.//. Cada vez me son más ajenas las palabras, la liturgia y el rito; la ausencia de generosidad y compromiso en la iglesia de Roma, la negación de las otras opciones, la exclusión de los diferentes. Cada vez siento más a Jesús como un profeta que habló en el idioma de su tiempo, y que tiene que ser releído con otros ojos y con otro espíritu. Me alejo de la sensación de un sólo Dios, o de un Dios antropomorfo y más aún de un Dios Padre.//. Me voy acercando a los hombres y mujeres con sus fuerzas y debilidades. Me voy acercando a la tierra que vive y reclama. Sigo sintiendo la fuerza incomprensible y maravillosa que está más allá de mis límites. Que me sorprende en la contemplación de la belleza, natural y artística, y que a veces encuentro en escritores, compositores y pintores religiosos. Esa emoción que explota en el agradecimiento por la vida y que me acelera el corazón inesperadamente, porque sé que tiene que ver con lo divino y sagrado. Que merece un tiempo de reflexión. Algo que no entiendo y deseo entender, aunque esté más allá de mi inteligencia.//. Y me conmueve Cristo en la cruz y el dolor de su madre; pero ya no puedo decir un Credo que dejó de ser cierto en mi mente y mi corazón.




Foto Per Endström
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