Hasta hace unos años podían encontrarse en Estados Unidos y Europa, invitaciones en autobuses y  oficinas públicas a ceder el asiento a excombatientes, usualmente con una imagen donde aparecía silueteado un lisiado con sus muletas. Esos avisos desaparecieron, casi todos los supervivientes de las grandes guerras mundiales han muerto; pero ahora existen nuevos mutilados, las víctimas de las minas antipersona. De ellos, un alto porcentaje son civiles cuyos “accidentes” ocurrieron años después que terminaron los conflictos bélicos en sus regiones.//. Cuando las víctimas no mueren por la explosión, estas minas acaban con piernas y brazos de miles, no cientos, miles de víctimas, en Camboya, Afganistán, Iraq, Sudán o Angola. Por citar los más afectados de una larga lista de 70 países donde se usan o se han usado estas armas. Esto sigue ocurriendo hoy en día a pesar del Tratado de Ottawa (1999) en el que más de un centenar de naciones se comprometieron a no “usar, desarrollar, fabricar, almacenar o comerciar con estas minas” y a destruir sus existencias en los cuatro años siguientes a la firma del tratado.//. La otra parte del infierno bélico, la que ya casi no sale en prensa porque no es novedad. Pero los mutilados está allí, niños y jóvenes que siguen adelante con sus cuerpos asimétricos. Menos mal que tenemos voces como la de Gervasio Sánchez quien no deja que les olvidemos, y sin morbo ni descanso insiste e insiste; recordándonos con sus fotografías, y sus palabras, que aquí cerquita también se construyen bombas; y se comercian y se almacenan.

gervasiosanchezp.jpg

Con la foto de la derecha  ganó en mayo de 2008 el premio “Ortega y Gasset de Fotogafía” que convoca el diario El País. Su discurso al recibir el premio es indignante y conmovedor a la vez. Ampliamente publicado en blogs, pocos medios impresos lo transcribieron completo. Aquí el enlace al diario digital “El Impulso”, que lo recogió integra aunque tardíamente el 10 de octubre de 2008.



3 Comentarios en “los otros mutilados de guerra”

  1. Eugenio | 11/01/2009 a las 14:43:51

    Creo haber visto recientemente en un informativo a la Ministra de Defensa de nuestro Gobierno, dar el “saque de honor” a la destrucción de las bombas de racimo que se fabricaban en España, para dar cumplimiento a lo acordado en el Tratqado de Otawa. Aunque tarde, creo que es un paso importante.

  2. Francisca | 11/01/2009 a las 21:38:24

    Me gustaria poder creer a la Ministra de defensa, porque
    el mal que hacen estas bombas es monstruoso.Y yo me pregunto ¿Donde están los manifestantes del “si a la vida” en contra del aborto? ¿O és que estos mutilados no tienen derecho a que se manifiesten a favor de la media vida que les han quitado? Nadie que tenga hijos de-searia nunca ver a uno de ellos mutilado de esta forma.

  3. Miguel Angel Heredia | 12/01/2009 a las 20:12:04

    Se tardaron años en llegar a firmar un convenio para no “usar, desarrollar, fabricar, almacenar o comerciar con estas minas”. Lo triste de todo es que se firmó cuando ya se habían desarrollado las bombas de racimo, tan peligrosas como las minas y mucho más fácil de sembrar(http://es.wikipedia.org/wiki/Bomba_de_racimo ). En 2008, 109 paises han firmado otro acuerdo en la Conferencia Diplomática para la Adopción de una Convención sobre Bombas de Racimo que prohibe el uso y/o fabricación de estas armas. Por desgracia ni Estados Unidos ni Israel han firmado este Acuerdo. Estamos donde estamos, cuando nos enteramos el día 8 de enero que según médicos noruegos que han trabajado en Gaza, el ejército israelí está usando nuevos explosivos que provocan graves daños y cuyos efectos latentes en los cuerpos de las victimas durante el resto de su vida (cancer) (http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?17289).
    ¿Cómo es posible que seamos capaces de tantas cosas maravillosas y a la vez responsables de tanto dolor?

Dejar un comentario