reírse
Cine, radio y TV, De la vida y de la muerte 8 de Enero del 2009
Una de las cosas más innobles que esconde (o muestra) la risa, es el desprecio. Cuesta enseñar a los niños a no reírse cuando alguien se cae o cuando ocurre alguna situación imprevista que coloca al que la padece en ridículo. El RAE lo dice claramente cuando expresa que “en ridículo” es quedar expuesto a la burla o al menosprecio de las gentes, sea o no con razón justificada. Por eso es importante insistir con los pequeños, porque si uno desarrolla el control de evitar la risa fácil y estúpida, puede llegar a sustituirla por un generoso “no darse cuenta de lo ocurrido”, y más adelante por la capacidad de analizar de qué se ríen los demás.//. Hoy he escuchado una supuesta noticia trasmitida por la radio, donde una pareja gay terminaba con quemaduras importantes por alguna variante peligrosa en sus prácticas sexuales. Lo menos llamativo era la anécdota, lo vergonzante era la risa enferma de los locutores; el cómo “se partían” echando el cuento. ¿De qué se reían exactamente, de la historia, o de tener la oportunidad de dejar salir el menosprecio que normalmente tendrían que disimular?.




Foto Per Endström
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