Hermano que estás en todas partes, que tu voluntad no se imponga a la mía. Que no levante mi mano contra ti; ni te dé la espalda. Compartamos el pan y el conocimiento, el bienestar y la libertad. Perdonemos nuestras faltas y luchemos contra la tentación de la violencia, la mezquindad y el odio.
Y a este mundo que habitamos, librémoslo de todo mal. Amén.



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